.com.ar
Un juzgado
de Primera Instancia ha condenado a un colegio de Barcelona a pagar más de 32
mil euros a los padres de una menor que sufrió bullying durante
más de un año, tras entender que el centro no adoptó ninguna medida, llegando
su maestra a no creer a la pequeña, pese a los múltiples avisos de sus padres.
Según la sentencia, el colegio no impulsó medidas de prevención, y no ideó
ningún plan de actuación ni de seguimiento.
Para el juez, la inacción de la escuela implica "una
falta de diligencia palpable y manifiesta" frente a un acoso escolar que
en la sentencia se considera probado.La situación comenzó en el curso 2007-2008, cuando al ver la
tutora de esa clase lo que sucedía con la pequeña, medió para que los
acosadores cejaran en su empeño, cosa que consiguió parcialmente; pero en el
curso 2008-2009 volvieron a acosarla y, pese a que los padres instaron al
colegio a que pusieran remedio, no lo hicieron.El hostigamiento de la menor se inició con un niño que ejercía de
líder, al que se le sumaron otros compañeros, y la situación se prolongó en el
tiempo provocando una visita al pediatra que le recetó tomar calmantes, ya que
los insultos y las amenazas le provocaron una situación psicológica que
precisaba de soporte terapéutico.Según el juez, las entidades y personas titulares de un centro
docente responderán por los daños que causen a sus alumnos menores de edad en
los períodos en los que se encuentren bajo la vigilancia de los profesores del
centro; y esta responsabilidad cesará cuando éstas prueben que cumplieron con
la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño, cosa que
considera que no han hecho.