El nuevo PRI del
Presidente Peña Nieto.
De la mano de la reinstauración del sistema a través del
retorno del revolucionario institucional al gobierno, se da el cambio necesario
en la dirigencia de su partido.
El PRI que una vez más será como en el pasado, una especie
de Secretaria de Estado para procesos electorales y control político de la
estructura propia, cuya tutela corresponde al Presidente de la República.
Ese llamado nuevo PRI que tanto en el gobierno como en el
partido estará dirigido por exponentes del viejo, que puede ser nuevo en
intenciones pero nunca en sus formas.
No puede ser de otra manera, porque lo que sostiene la
ideología del sistema, depende de un universo doctrinario donde sus reglas
imponen no solo un estilo, sino una forma de ser y entender el ejercicio
político.
Una conducción ortodoxa que si bien se denota en la
administración como consecuencia del propio ejercicio, es en el partido desde
donde se establece la plataforma.
Porque es el partido desde donde se postulan candidatos a
cargos de elección popular, se compite electoralmente y se obtiene pero sobre
todo se mantiene el poder.
Para los priistas tradicionales gobierno y partido son una
amalgama que a pesar de la diferencia de funciones no puede desasociarse, el
hacerlo en su momento fue uno de los argumentos que supuso su derrota hace doce
años.
De tal suerte que siendo un enclave estratégico en la
planeación del régimen, tanto en el transcurso de este sexenio, como para
mantener el gobierno en el siguiente, no podía darse tramite a las
improvisaciones.
Es bajo estas consideraciones desde donde se diseño la nueva
estructura y se decidido el perfil de sus nuevos dirigentes, los ex
Gobernadores del Estado de México, Cesar Camacho como Presidente y de Yucatán,
Ivonne Ortega como Secretaria General respectivamente.
Cesar Camacho como integrante del grupo Atlacomulco
representa la garantía para el Presidente Peña Nieto, de una dirigencia plegada
a sus designios e intenciones sin riesgos de distracción.
Porque Camacho Quiroz por su pertenencia a ese grupo, esta
educado y habituado en el servicio al mismo por encima de intereses
individuales, de tal suerte que será un traductor y operador de la voluntad
presidencial.
No hay que olvidar que el Hoy presidente Peña Nieto fue Sub
Secretario de Gobierno durante la gubernatura de Cesar Camacho en el Estado de
México a fines de los noventas.
Camacho ha sido además de Gobernador, Presidente Municipal y
legislador federal en diversas ocasiones, también Sub Secretario de Gobernación y su formación
académica es destacada.
Es un político experimentado pero sobre todo como lo
apuntábamos, combina su arraigo mexiquense y particularmente al grupo
Atlacomulco con dotes de ideólogo, que le serán de gran utilidad al mandatario
como jefe máximo de su partido.
Porque Camacho Quiroz va a tener como premisa fundamental la
operación electoral, ganar elecciones mediante la selección de candidatos en
base a perfiles y no necesariamente a los caprichos locales.
Para ello es importante la comunicación con los Secretarios
del gabinete, toda vez que estos tendrán también responsabilidades electorales
señaladas, coordinadas precisamente por el Presidente del PRI.
En ello es esencial que el dialogo y los acuerdos sean entre
iguales, Camacho tendrá no solo el total respaldo de los Pinos para ello, también
la fuerza de la experiencia y la relación construida en el pasado.
El ex Gobernador tendrá además el encargo de difundir e implantar la cultura
política priista tradicional en las nuevas generaciones que militan en ese
instituto partidario.
Esta es también una tarea fundamental, toda vez que parte de
la estrategia del régimen se va a orientar a educar y reeducar a sus miembros
en las formas y los fondos del estilo que esta ya de vuelta y no es comprensible
para todos.
El caso de Ivonne Ortega es muy diferente, tanto por la
circunstancias de su arribo a la Secretaria General, como por su formación, sin
embargo la cercanía personal supone confianza y de alguna manera una segunda
oportunidad.
La ex Gobernadora yucateca estuvo considerada desde la
victoria electoral, para ocupar una primerísima posición en el entorno del
Presidente Peña Nieto, sin embargo conforme avanzo la transición fue perdiendo
esa posibilidad.
Esto debido a que la forma en que termino su gobierno limito
mucho la oportunidad de llegar a una Secretaria de Estado, como inicialmente
estaba previsto.
Porque en su caso la cercanía personal con el Presidente no
está en discusión, sin embargo Peña Nieto es fiel a su estilo y creencias y
Ortega Pacheco arrastro tras de sí un profundo desprestigio en su entidad.
Recordemos el episodio que le narre en anterior ocasión en
este espacio, cuando en plena campaña por la presidencia, un grupo de los más
destacados empresarios yucatecos, solicito una reunión privada con el entonces
candidato Peña Nieto de visita en Mérida.
Encuentro en el que a petición expresa de los hombres de
negocios no participo Ivonne Ortega y en la cual estos le manifestaron al
aspirante presidencial su desacuerdo con la conducción de Ortega Pacheco como
Gobernadora.
Este antecedente y otros tantos mas fueron un obstáculo
infranqueable, que por otro lado decíamos no limito el otorgamiento de una
llamada segunda oportunidad, en una posición que se antoja muy menor para las
expectativas de Ivonne Ortega.
Claro que esto es un magnífico ejemplo de la postura del Presidente
en la materia, en la que es capaz de sacrificar a una incondicional a causa de
su mal desempeño reciente, enviándola al partido, además para que el mensaje
quede todavía más claro.
Si porque será a través del partido donde se demuestre la
calificación del comportamiento de sus miembros en relación a sus aspiraciones
electorales, el último y definitivo filtro.
Porque hablando en términos de
formación, Ivonne Ortega a pesar de sus antecedentes familiares, mismos que la
ligan con Víctor Cervera Pacheco, tuvo una gubernatura que transcurrió en los
excesos y actitudes ciertamente superficiales.
Esos son conceptos que no
encuadran en el esquema vigente y los argumentos que le costaron no poder estar
en el gabinete e incluso ser ella quien fuera la Presidenta del partido.
Porque aun y cuando la posición
de Secretaria General es relativamente buena, Ortega siempre estará atenida a
que el mando y los reflectores serán para Cesar Camacho, algo a lo que no está
acostumbrada y seguramente habrá de añorar.
Camacho va a presidir el partido
al límite de sus facultades, en todo caso Ivonne Ortega será una colaboradora
suya, en tanto expía sus culpas y es considerada para un futuro ascenso,
situación que no hay que descartar.
De cualquier manera en conjunto
la nueva dirigencia posee la ventaja de la cercanía y la confianza, situación
trascendente que favorece el dialogo y con ello la posibilidad de influir en
las decisiones.
Sobre todo considerando que el
PRI es el brazo electoral del régimen y su desempeño mas en que en cualquier
otro caso, siempre esta atenido a los resultados de cada elección.
Este es pues el PRI del
Presidente Peña Nieto, que nada tiene que ver con el nuevo PRI que tanto se
promociono como elemento publicitario, este es el partido con el que habrá de
buscar conseguir mayorías comiciales.
El instrumento del poderío
gubernamental en materia de competencia, que ahora desde el gobierno tendrá que
olvidar su periodo como oposición para comportarse de acuerdo a sus nuevas
circunstancias.
guillermovazquez991@msn.com
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