. Lo dicen las coordinadoras
antidroga del Campo de Gibraltar, en
Cádiz.
"Bajarse al moro" en estas fechas no es
sólo un recordatorio de película ni un “modus
operandi” más que conocido en
el puerto algecireño a lo largo de los tiempos, que en los últimos años había
experimentado un descenso notable, convirtiéndose en “mera anécdota”. Van a
Marruecos y regresan en barco con la droga en su cuerpo, como "contenedores" de esta mercancía.
No, la crisis
está convirtiendo este peligroso paso de hachís en un “boom” que practican
muchos “nuevos” en estas lides, o
sea, personas “normalizadas” que llaman las coordinadoras: gente que hasta
ahora tenía su trabajo y que con la actual situación económica están siendo
“llamados” por las mafias con el reclamo del dinero fácil.
Y para eso, “sólo” tienen que ingerir o introducir las bellotas de
hachís en su cuerpo, vía rectal o vaginal.
En Algeciras, siempre han tenido su nombre: los primeros, muleros (que a veces también adosan la
mercancía a su cuerpo) y los segundos culeros
y vagineras.
Se han visto verdaderas barbaridades a través de rayos x a lo
largo de los años, pero últimamente dicen estos colectivos de lucha contra la
droga, que este “fenómeno” ya no se relaciona directamente con un perfil hasta
ahora muy concreto, que habían realizado de la bajada al moro una y otra vez
con una soltura que dejaba boquiabierto.
No, ahora la crisis económica lleva a muchos a hacer estas
locuras. Locura porque sólo oírlo, chirría, pero es que además, representa un grave peligro para la salud, si en
algún momento "algo no va bien". No ha habido un caso, sino
muchos, en los que la droga ha “estallado” dentro del cuerpo, antes de que
manera natural sea expulsada.
Estas coordinadoras llevan siendo durante muchos años una
"alarma" para las autoridades policiales. Situación que detectan y
denuncian públicamente, tal y como ha ocurrido en innumerables ocasiones, acaba
convirtiéndose finalmente, en una realidad preocupante.
Esta denuncia se produce precisamente tras la desarticulación por
parte de la policía nacional de una trama, en la que se ha detenido a 15
personas, que tenían desplegada una importante infraestructura de muleros desde
Sevilla, donde la organización contaba en la provincia con numerosos pisos
donde alojaba a sus correos humanos para que a su vuelta del "moro"
expulsaran allí la mercancía.
Esta práctica no es nueva, ya digo, pero la estructura montada por
los cabecillas de la organización y el gran número de "trabajadores"
a los que captaban en la calle, superaba con creces lo que hasta ahora se había
visto para desarrollar esta actividad ilícita.
Y este fenómeno ya no es una anécdota, advierten. Veremos muchas
cosas más, como todas las que nos están sorprendiendo día a día en los hogares
acuciados por facturas que no pueden pagar. Este negro panorama tiene también
ahora, forma de bellotas de hachís.