. Además de valiente, me parece necesario, oportuno y urgente hacer prosperar un modelo educativo que desasne a los niños y jóvenes españoles. Defiendo las iniciativas introducidas en la nueva ley de enseñanza que promueve; apoyo los planteamientos que la soportan; defiendo la decisión del señor Wert a poner orden en el ganduleo que rezuman las aulas; respaldo su apuesta por recuperar el respeto de alumnos a profesores; impulso la voluntad manifiesta de alejar el bostezo en las clases, y suscribo la postura de firmeza que el ministro está adoptando para que prospere el proyecto.
Sería decepcionante, frustrante y especialmente torpe que Juan Ignacio Wert, ministro de Educación, por presiones, zancadillas o críticas de los ‘cuanto peor mejor’, renunciara al nuevo plan y frenase o aligerase parte del contenido que lo sustenta. El responsable de la enseñanza en España cumple ahora el primer año de los cuatro que dispone para su proyecto. Además cuenta con la mayoría más que suficiente para que prospere. Su especial rango cultural, junto a los modos y las formas que emplea con los que le increpan, fortalecen el pedaleo hacia el éxito.
El señor Wert, como manifiesta de forma reiterada, tan sólo intenta ordenar en la sensatez la enseñanza en la escuela. El diseño de su proyecto se basa en intentar que en España se estudie en español, repartiendo tiempos con las lenguas de otras regiones; que los alumnos se esfuercen en estudiar para aprender; que para pasar de curso hay que aprobar las asignaturas; que las materias de historia, geografía, ciencias, matemáticas y resto sean comunes; que padres y alumnos tengan libertad de elección del centro, y que padres y alumnos reconozcan la autoridad del profesorado.Con esta racionalización de la enseñanza se pretende, entre otras cosas, ordenar el desequilibrado sistema de la Logse y, al mismo tiempo, tratar de que la enseñanza en España alcance niveles de calidad y haga que nuestros alumnos abandonen el furgón de cola del ranking Europeo de enseñanza. Desconsuela que, a pesar de lo acostumbrados que estamos escuchar que los niveles educativos de nuestros escolares ocupan los últimos lugares de Europa, el reciente informe PIRLS (Lectura) y TIMSS (Matemáticas y Ciencias, realizado por la Internacional Association of Educational Echievement (IEA), determina que los alumnos españoles de 4º de Primaria se sitúan por debajo de la media de la OCDE y de la UE en Lectura, Matemáticas y Ciencias.Pues bien. El señor Wert, por el estrambótico e insólito hecho de intentar que mejore la calidad de la enseñanza en España y los niveles académicos de los alumnos, es insultado, demonizado, vejado, maltratado, defenestrado, reprobado, degradado, injuriado, odiado, mofado y humillado por sectarios y mediocres sin norte. Se trata de necios meapilas que se sienten ofendidos por la contundente claridad de los mensajes del ministro de Educación y de su propuesta formativa. En lugar de colaborar para mejorar contenidos y metas, lloran por las esquinas como plañideras de alquiler.