. En ocasión de ello, los
medios occidentales de información masiva, que
históricamente han juzgado a Rusia
como un Estado fuerte y unificado, en esta oportunidad se desdicen en empañar la imagen del
actual gobierno ruso y en particular de su gobernante, Vladimir
Putin. Precisamente, en el marco del
desarrollo de las elecciones del Presidente de Rusia, dicho tema,
acaparó los espacios principales en las
ediciones de importantes publicaciones occidentales.
De acuerdo a la forma como se presentaba el
material, en algunas ocasiones, se hacía desde una posición
neutral, mientras que en otras, se pasaba
a la crítica abierta. En efecto, el mensaje que se trasmitía, no era
otro, que, el que de Rusia
nada bueno se podía esperar en los próximos años.
La imagen que se dibuja, es la de un régimen
dictatorial y desalmado, a través de noticias sobre presos
políticos, como lo es el caso de la banda Pussy Riot, la cual en febrero de este año
protagonizó un espectáculo en la Catedral Cristo Salvador, en agravio de la
población que profesa la religión ortodoxa, ocasionando una
protesta pública y una polarización de opiniones en la sociedad
rusa. Se suma a ello, el evento correspondiente a las pasadas elecciones en Georgia, donde
quedó claro como las fuerzas políticas pro-occidentales, que tan
celosamente abogaban por una "elección democrática y transparente",
en el transcurso de la campaña electoral, se desvivían por explicar todos
los abusos y escándalos en dicho país, como resultado de los intentos de
Rusia para influir en su situación política. Así, en la campaña pre-electoral,
de Georgia, el "Movimiento Nacional Unido" en gran medida
centró su propaganda, no en los problemas internos del país y cómo
resolverlos; sino todo lo contrario, exponiendo las
intenciones del Kremlin de derrocar el gobierno e incluso en la
posible organización de una campaña militar a gran escala contra Georgia.
Después del increíblemente
adverso resultado de las elecciones para las fuerzas gobernantes, las
publicaciones progubernamentales se esmeraron inmediatamente
en encontrar al culpable. En su opinión, muchos de los medios de comunicación
extranjeros que de manera legitima y transparente informaron
sobre el resultado de las elecciones, fueron sobornados por Moscú.
De igual manera, Rusia tenía preparado
diseminar un cúmulo de rumores, para crear un caos después de las
elecciones. No satisfechos con ello, la
misma situación se repitió, en otras latitudes, cuando en el trascurso de la
campaña electoral en Ucrania y Lituania; se
aplicó la misma receta política. Así, según los medios de comunicación
occidentales, las elecciones parlamentarias de Ucrania, terminarían en
protestas callejeras, si los observadores y los partidarios de Yulia
Tymoshenko, encontraban violaciones.
El diario estadounidense The
Wall Street Journal, llegó incluso a afirmar que
Rusia, temía que en Kiev se escogiera
otro gobierno pro-occidental, por lo que podría intervenir abiertamente y apoyar
al partido que estaba en el poder. La misma prensa incluso informó, que agentes
rusos sobornaban a políticos y azuzaba las disputas interétnicas en
Lituania.
Es evidente, que cada vez que se realizan elecciones en los
países del espacio post-soviético, se intensifica de forma paralela la
actividad de la prensa, que se desvive por medir el impacto
de sus resultados en Rusia. Pareciera que la actitud de tales medios de
comunicación se explica, ante la creciente popularidad de las
fuerzas pro-rusas en dicho Estados y la renuencia a reconocer el hecho de
que los valores y estilos de vida occidentales, que en su momento obnubilaron
su población; son cada vez
menos atractivos para la mayoría de la gente que vivía en un solo enorme y poderoso
país.
Resulta palpable que los problemas
de Europa oriental y del este, no son tan solo financieros,
sino también espirituales.
Desde el colapso de la URSS,
la gente común ha tenido la oportunidad de lidiar con la
tolerancia que exhibe occidente, expresada en la protección y
promoción de las minorías sexuales y la destrucción de los valores familiares.
La población ha constatado que detrás del hermoso contenedor
del "liberalismo", se esconde una cultura de "egoísmo e
individualismo", y que la economía de mercado es solo una
bendición para las corporaciones, mas no, para el común de
las personas. Por ello, solo los que ha logrado resistir
y beneficiarse, han sido sólo aquellos que actúan bajo el
principio de "el que el hombre, es el lobo del hombre", mismo que se administra en su beneficio
y el de sus allegados, que disfrutan de las mieles y placeres de la
"democracia occidental".
En consecuencia, el
atractivo de que “todo tiempo pasado fue
mejor”, y la promoción por parte de Moscú, de una política destinada al
desarrollo y coexistencia pacífica de los pueblos; es lo que
a la postre se esta reflejando
en los resultados de las elecciones,
que tienen lugar en los países del espacio post-soviético y no el resultado de conspiraciones
rusas o del trabajo de sus servicios
secretos, como tratan de difundir los
medios de comunicación masiva occidentales.
Por: Euclides E. Tapia C. Profesor
Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.