Manlio opera y Gamboa
descompone.
Beltrones y Gamboa Patrón han sido equipo desde hace muchos
años, su alianza política ha logrado trascender sexenios, sin embargo nada es
para siempre y aun y cuando la relación personal continua inquebrantable, la
situación política parece enfrentarlos.
No se trata de una contienda entre ellos, lo es por los
intereses del sistema, que se están viendo afectados por culpa de Gamboa Patrón
y Beltrones se debe a ellos, están por encima de cualquier aspecto personal.
Si bien no hay una separación de grupo u objetivos, sus
caminos últimamente están tomando rutas diferentes, lo que está poniendo en la
balanza la supervivencia de su acuerdo y la posición de Gamboa Patrón.
Los últimos acontecimientos señalan que el desempeño de
Gamboa Patrón como coordinador de los
senadores priistas está resultando un grave problema para el régimen.
No solo porque no consigue resultados, mismos que pareciera
que Beltrones obtiene con relativa facilidad, sino porque está propiciando
enfrentamientos que no forman parte de la estrategia política del gobierno.
Esto por supuesto infiere que eventualmente la situación
pueda provocar la necesidad de un cambio en esa coordinación, lo que
significaría el fin de la carrera de Gamboa Patrón.
Desde la definición de la candidatura priista por la
presidencia a favor de Enrique Peña Nieto, Beltrones tuvo materialmente que
cargar con Emilio Gamboa.
Esto porque mientras el hoy Presidente de la República
siente profundo respeto por Beltrones, su opinión sobre Gamboa no es
precisamente la mejor, sin embargo la influencia del primero sirvió para
subsanar esa coyuntura.
Por ello y en base a los equilibrios y los pactos previos
tanto a la consolidación de la postulación y luego en el desarrollo de la
campaña, Beltrones logra colocar a Gamboa como coordinador de la bancada
priista en el senado.
En ese transcurso la relación entre Peña Nieto y Beltrones
se fue fortaleciendo, al grado incluso de convertirse en una poderosísima
alianza, mientras que Gamboa perdía terreno cotidianamente.
Un magnífico ejemplo del tono de esta especie de sociedad,
fue la designación de Pedro Joaquín Coldwell como dirigente nacional del
Revolucionario Institucional de la mano de Beltrones.
La caída de Humberto Moreira no estaba prevista, en la
reconformación de la estructura la influencia del ahora coordinador de los
diputados priistas fue definitiva y los resultados posteriores muy benéficos
para su causa.
Beltrones es sin duda el político más completo de la clase
priista actual, a pesar de que se hubiera podido pensar que esa condición
provocaría celos o diferencias con el Presidente Peña Nieto y su equipo
cercano, Beltrones se ha consolidado desde su posición como su mejor aliado.
Para el Presidente Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones es una
garantía de eficiencia, el interlocutor en la negociación legislativa y un
puente amplio de comunicación con los partidos de oposición.
En teoría Gamboa Patrón en el senado tendría que replicar lo
que se acuerda en la Cámara de Diputados para conjuntar la operación y
concretar los acuerdos, pero eso no ha sido así.
Se supone que Gamboa Patrón tiene la experiencia necesaria
para navegar en las intrincadas aguas de la negociación legislativa, sin
embargo en la práctica esa habilidad se ha transformado en desesperación y por
ende en continuos errores.
El primero de ellos, cuando en plena discusión respecto de
la reforma laboral, enviada en carácter preferente por Felipe Calderón, ante la
dificultad que planteaban los diversos posicionamientos, Gamboa anuncio que una
vez que Peña Nieto tomara posesión, enviaría otra reforma diferente a la que se
discutía.
Esto por supuesto no solo no era cierto, Gamboa realizo el
anuncio en su impotencia sin instrucción superior al respecto, como intentando
presionar a las fracciones parlamentarias, pero la estrategia le fallo.
Evidentemente esa declaración fue un insulto para sus
oponentes, además de que se interpuso como un factor para lograr el objetivo
inicialmente trazado, el primero en desmentirlo fue nada más y nada menos que
el propio Beltrones.
Gamboa recibió un severo regaño por su errática conducta, no
solo por el fondo, también por la forma, en el priismo tradicional nadie en
esas condiciones puede irse por la libre.
A partir de ese momento Gamboa se dio cuenta de la debilidad
de su posición y que eso podía implicar ser relevado de la coordinación de los
senadores priistas.
Busco en vano la solidaridad de sus compañeros de Cámara,
con la intención de crear un frente que lo protegiera en caso de que sus
temores se hicieran realidad, pero a diferencia suya, los demás senadores
priistas, no quieren siquiera pensar en acompañar una rebelión.
Pero los problemas no terminaron ahí para el Senador de
origen yucateco, ahora el planteamiento en su contra media en torno a su
eficiencia, misma que se ha puesto severamente en entredicho recientemente.
De las tres iniciativas enviadas por el ya Presidente Peña
Nieto al congreso, entre ellas las que implican la reestructuración de la
Secretaria de Gobernación y la desaparición de la de Seguridad Publica, no ha
podido resolver ninguna.
Sin omitir que estas han transitado sin mayor problema y
dilación en la Cámara de Diputados de la mano de la operación de Manlio Fabio
Beltrones, en el senado en contraste han sido un fracaso.
Precisamente por eso, en los corrillos del poder se repite
la frase que da título a esta columna, en el sentido de que todo lo que Manlio
opera y resuelve, Gamboa Patrón lo descompone.
Porque mas allá de entrar en detalle del fondo y contenido
de las propuestas, lo que se denota es que los liderazgos camarales priistas no
funcionan igual, que hay una gran diferencia en los resultados y eso impondrá
la posibilidad real de un cambio.
Al final de cuentas no puede pensarse que exista una gran
diferencia entre una Cámara y la otra, más bien esa incompatibilidad se
referencia en la forma en que se opera.
Porque mientras Beltrones privilegia el dialogo y la
negociación, basado en un gran prestigio personal y una extensa red de
relaciones que abracan las dirigencias de todos los partidos políticos, Gamboa parece enfrentarse a un muro
inexpugnable.
Ahora bien, ese obstáculo no es infranqueable, lo que está
sucediendo es que Gamboa no tiene peso, sus rivales se han dado cuenta de su
debilidad y la están explotando.
Mientras tanto el Senador Gamboa Patrón, en vez de serenarse
cada vez se inquieta más y eso se nota, tanto en su comportamiento como en los
magros resultados y el régimen no podrá esperarlo más.
La fecha de caducidad de la carrera política de Emilio
Gamboa está llegando, los antecedentes confirman que ya no es útil y el sistema
priista si bien cobija a sus miembros, también impone condiciones.
Esto quiere decir que de continuar esta dinámica, tendrá que
ser relevado, porque la prioridad esta en los resultados y no en la permanencia
de determinados personajes.
Más aun cuando estas personalidades no compaginan con el
proyecto del Presidente y como lo apuntábamos al principio, Gamboa no encaja en
los parámetros de Peña Nieto.
Ni siquiera Beltrones podrá, eso pensando que quisiera
hacerlo, solventar las pifias de su aliado, a el mismo le está representando ya
un costo, en la operación, en la imagen y en los compromisos.
guillermovazquez991@msn.com
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