. Es cierto que a veces, como se
señala desde el gobierno, uno no puede tomar todas las medidas que le gustaría,
ya que la situación económica –como es el caso- no permite llevar adelante todo
lo que uno quisiera. Pero también es cierto que ante cualquier problema, uno
puede tomar unas medidas o tomar otras totalmente contrarias. Es decir; se
puede entender que por culpa de la situación económica que atravesamos nuestro
gobierno tenga que realizar ciertos recortes, pero lo que no es ni aceptable ni
respetable es de dónde se está recortando.
En un ejemplo más de inoperancia y mentiras,
hace apenas un mes, el señor Rajoy salía diciendo que las pensiones no se
tocarían. Esta semana pasada anunciaba que, muy a su pesar, no se iban a
actualizar las pensiones de acuerdo al IPC acumulado. Al igual que hizo con los
funcionarios al quitarles la paga extra, Rajoy dice que comprende el malestar
de los jubilados y que les reconoce el esfuerzo que están realizando. Pero las
palabras no se pueden comer, así que por simple dignidad debería haberse callado,
ya que de todas las arbitrarias e ineficaces medidas que está llevando a cabo
este desgobierno, esta es posiblemente la más injusta. Resulta dramático
comprobar cómo un estado humilla a sus ciudadanos de mayor edad al recortarles
la paga que se han ganado a lo largo de años de esfuerzo; personas que han
pasado hambre, y guerras, y racionamientos, y emigración, y mucho trabajo a sus
espaldas, y muchos, muchos impuestos. Y, a pesar de tal crueldad, esta medida
es aplaudida por las instituciones europeas, lo que refleja a la perfección el
grupo de hienas que hay metidas en estas instituciones y que manejan nuestras
vidas a su antojo.
Hasta ahora, nuestro gobierno central y
los gobiernos autonómicos solo han tomado medidas que afectan a los ciudadanos
corrientes. Se han cerrado plantas de hospitales, se ha eliminado profesorado
de los centros públicos, se han recortado becas en educación, se han aumentado
tasas universitarias, se han recortado ayudas a los discapacitados, se ha
subido el IVA, se ha subido el IRPF, se han congelado los sueldos a los
funcionarios, se les ha quitado la paga extra, y todo ello con la intención de
reducir el gasto. Pero todas estas medidas son propias de verdaderos inútiles,
de personas sin el más mínimo conocimiento sobre gestión económica. Se supone
que quienes nos gobiernan saben algo más que reducir gastos exprimiendo a los
ciudadanos, pero parece que no. El gobierno, hasta la fecha, no ha tomado ni
una sola medida para fomentar el empleo –todo lo contrario-, ni una sola medida
para fomentar el consumo y, sobre todo, ni una sola medida que les afecte a
ellos ni al monopolio de las grandes empresas, algo lógico, por otra parte, ya
que cuando se retiran de la vida política –con sus pensiones blindadas- muchos
de ellos pasas a engrosas las filas de iberdrolas, gases naturales o
telefónicas para cobrar unos sueldos de escándalo por no hacer nada. En un país
como el nuestro, donde la corrupción política y empresarial es absolutamente
vergonzosa, al final, nuestros gobernantes ya no se diferencian mucho de esos feroces
dictadores que se enriquecen a costa del hambre de sus ciudadanos.