Ante el pesimismo promovido por los medios, el optimismo de la voluntad de cambio.

Esta mañana hemos conocido los nuevos datos de Indicador de Confianza del Consumidor, difundido por el CIS, en el que se nos muestra el nivel generalizado de pesimismo en la población: un 64% de los ciudadanos considera que la situación irá a peor, al igual que un 60% de los encuestados, que consideran encontrarse en una situación económica peor.

 

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Este pesimismo generalizado de la población española no es tan inocente como aparenta ser. Durante los sucesivos años de crisis económica los medios de comunicación han martilleado a la opinión pública con la estrategia del miedo y del pesimismo, haciendo ver a la población en su conjunto una visión de la realidad negra, sin más salida que el sacrificio colectivo para salvar un sistema que hace cerca de 80 años, demostró ser inviable con el crack del 29 y sus sucesivas (y cíclicas) crisis. El letargo de una población que ha disfrutado de varias décadas de crecimiento económico, que a su vez se reflejaba en su nivel de vida, es incapaz de buscar una alternativa más allá del sistema capitalista y sus parches, especialmente desde la caída del bloque del este, y se empeña en mantener viva la esperanza de reconstruir el capitalismo, aún a costa de los brutales costes sociales que esto pueda tener, como las enormes tasas de paro, las familias deshauciadas de sus casas e incluso en el peor casos, un aumento enorme de los suicidios (al menos, en la crisis del 29, los que se suicidaban eran los especuladores, no los trabajadores). Esta situación ha generado un estado de constante miedo en la población, que a lo largo de la historia se ha usado como un arma de dominación política y social que crea falsos escenarios de inseguridad social. Con esto no se pretende en ningún momento insinuar que la situación actual por la que está pasando gran parte de la población no sea difícil, nada más lejos de la realidad, sino que esta situación tan complicada, conviene a la supervivencia del orden establecido gracias a la estrategia del miedo. Es la población en su mayoría quien está manteniendo este sistema agotado, debido al deseo imperante especialmente en la clase media de la sociedad, por volver a su nivel de vida. Desgraciadamente, esta situación es el caldo de cultivo perfecto para el racismo y la reacción, que ven en la clase media desposeída y recelosa, su base social, que no necesita más que un discurso populista para agarrarse al último clavo ardiendo. Todo esto, añadido a la descomposición absoluta del movimiento obrero organizado, da como resultado un panorama ciertamente preocupante, pero si por algo se caracterizan las crisis, es por ser una etapa de cambios y revoluciones. Por todo esto, el título del artículo es una adaptación al tema que tratamos de la famosa cita de A.Gramsci, en la que nos incita a sobreponer "al pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad". Se hace imposible concluir este artículo sin remitirnos a otra cita, esta vez del maestro E.Galeano, en la que nos recuerda que: "La realidad es real porque nos invita a cambiarla, no porque nos obliga a aceptarla". Autor: Abraham Mendieta Rodríguezhttp://refugiosociologico.blogspot.com.es/2012/12/ante-el-pesimismo-promovido-por-los.html

UNETE



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