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Un móvil en blanco y negro


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03/12/2012


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Dice Carlos (¿quién?) que ya no tiene Internet en el móvil. La sensación de estar pendiente del móvil por si alguien le hablaba, molestarse si no contestaban, la adicción a las redes sociales y, por encima de todo, la insoportable sensación de estar con alguien que no le prestaba atención. Si a él le hacían sentirse así, seguramente, él también habría estado alguna vez más pendiente del móvil que de alguien que tenía delante.






"Pero Carlos… ¿la pasta?"





"Pero Álvaro, somos capaces de gastarnos 10 euros en un cubata, 300 en una chaqueta, 400 en el móvil y ¿no me puedo gastar 15 céntimos en un mensaje?"





"Carlos, no seas cabrón y ¿el resto?"





"En la mayoría de planes con Internet hay sms gratis, supongo que me podrán mandar. No se puede negar la utilidad, pero la mayoría de su utilidad es prescindible. El origen de la idea fue laboral y era buena, no para que dos chavales de 14 años estén hablando en clase. O para que dos adultos discutan sus problemas en un chat."





"Adiós Carlos, estás tarao."

 

El mundo actual es una construcción llena de paradojas. Millones de libros para gente con analfabetismo funcional. Cientos de canales para acabar viendo telebasura. Facebook para tener amistades, Twitter para actualizarse, Pinterest por las fotos, Youtube para los vídeos, Whatsapp para hablar, Line para videoconferencia… y al final no sabemos nada de los que tenemos al lado. Nada es nada. Y es que en el fondo los de nuestro alrededor nos dan igual. Le damos a “me gusta” si sube una foto o le hacemos un RT si dice algo interesante, incluso un FAV si nos parece muy guay. Pero nos dan igual. ¿Exageración? No, dar igual no significa desear el mal. Seguramente les haríamos algún favor si nos lo pidiesen y si nos los encontramos nos reiremos comentando alguna cosa. Pero importar, en el sentido de querer, significa más. Y eso trasciende a redes sociales, Internet y demás. No todo avance es bueno. Mejor dicho. No todo uso de los avances es bueno.

 

Mi abuela le dijo a mi abuelo por dónde paseaba cuando salía de la universidad, que si tenía interés en ella, allí estaría. Y allí estuvo, durante el resto de sus días. No llegaron a mandarse sms. 

@saval_macian

alvarosaval.wordpress.com





Etiquetas:   Psicología Social   ·   Internet   ·   Tecnología   ·   Teléfonos Móviles   ·   Adicciones

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