¿Qué Sentimos?

No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos. 

 

. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos. 
Herman Hesse

 Cualquier emoción la sentimos para guiarnos, son la brújula que nos indica que estamos vivos y que estamos viviendo!!La fuerza y la grandeza de nuestras emociones con frecuencia nos asustan… nos intimidan y es bastante habitual que tendamos  a rechazarlas y,  ¿por qué lo hacemos?

Por un lado la educación que recibimos desde que nacemos, lo que Gustavo Bertolotto llama “ educastración”. Desde pequeños se nos enseña que nuestras emociones son un signo de debilidad, por lo tanto aceptarlas es muy difícil porque nadie quiere ser tildado por todos como “el débil “, nada nos hace sentirnos mas inseguros que ser el “raro” el “diferente”

También sucede que huimos de nuestras emociones porque lo que nos sugieren, lo que nos dicen de nosotros mismos, no nos gusta, nos asusta, nos empuja a cambios que no deseamos ver o que no estamos en condiciones de asumir.

 

Entonces, ¿qué solemos hacer? Lo habitual es que las guardemos, la reprimamos, pero ellas no desaparecen, siempre están ahí y al ignorarlas:

-          Desconoceremos qué nos dicen esas emociones, de qué te avisan, qué te piden, nos perderemos toda la intención positiva que tienen las emociones y la razón por la que existen. Perderemos, por lo tanto, capacidad de mejora y de evolución.

-          No desarrollaremos la habilidad de reconocer y entender que las demás personas son también emocionales y que ellos sienten también como nosotros, en definitiva, que todos somos más parecidos de lo que pensamos. Poder empatizar y entender a los demás en un plano emocional y mejorar así nuestra capacidad de comunicación.

 

A veces,  sentimos emociones a las que no somos capaces de encontrarles una razón aparente que las justifique, suelen ser emociones recurrentes que afectan a nuestra vida, a nuestras relaciones con los demás… por lo general encubren otras emociones que están detrás y que son a las que hemos de llegar para aceptarlas y escucharlas.

Pongamos un ejemplo: En mi lugar de trabajo mi jefe me avergüenza cada día y a mi, desde la niñez,  me han dicho que No hay que sentir vergüenza

¿ Me permitiré entonces sentirla y entender lo qué me dice? 

Es probable que NO  y entonces puede ser que lo transforme en otro sentimiento como la  ira o la tristeza o puede que aparezca en forma de las llamadas enfermedades psicosomáticas...en definitiva, sufriré sin hallar solución a lo que me pasa.

 

Preguntémonos siempre, ¿Qué siento?, ¿Por qué lo siento? ¿Hay alguna otra emoción detrás? ¿Es ésta quizá más importante, más primaria?  ¿Obedece a alguna causa real que la haya provocado? ¿Es recurrente? Algunas sesiones de Coaching pueden ayudar a desbloquear emociones, a comprenderlas y aceptarlas; lo que nos servirá para toda la vida.

 

Poder sentir Tristeza no te hace débil

Poder sentir Alegría no te resta autoridad y credibilidad

Poder sentir y dar Afecto no te hace blando

Poder sentir Miedo no te hace cobarde

Poder sentir Vergüenza no te hace inferior

Poder sentir Repulsión por algo no te hace mojigato

Poder sentir que puedes Sorprenderte no te hace inmaduro

Poder sentir Enfado no te hace desmerecedor de afecto

 

Quitemos todas las etiquetas asociadas a  las emociones para defender un objetivo ineludible,  el ser personas emocionales, para ser personas sanas emocionalmente.

 

UNETE



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