A veces los árboles no nos dejan ver el bosque. Esta paremia se usa con frecuencia para alertarnos de que, en muchas ocasiones, volcar nuestra atención en el detalle nos impide observar y, por tanto, analizar un problema en su conjunto. Vivimos tiempos complejos, porque así los hemos hecho, que, en mi opinión, requieren actuaciones más bien simples, valientes, directas y contundentes. Ya está bien de marear la perdiz. De envolver la mala fe y la intención en celofanes interesados, cargados de ideología disfrazada. Cada medida, cada acción que este gobierno pone encima del BOE tiene una finalidad meticulosamente calculada y planificada desde hace décadas: desmantelar el frágil sistema de igualdad de oportunidades, el acceso universal a unos servicios, a unos deberes y unos derechos que, por naturaleza, nos pertenecen a todos los seres humanos.




