Nuestra sociedad occidental es una de las pocas civilizaciones que ha tenido, en su desenvolvimiento, un proceso interno de deslegitimación, habiéndose reinventado en diferentes épocas. Occidente nace allá por los primeros siglos de nuestra era, en el espacio del Imperio Romano, desarrollado a expensas de Roma y cuando ésta cae, la crisálida levanta el vuelo, quedando convertida en una multiplicidad de reinos bárbaros comenzando así su vida histórica. Será occidente quien dé forma y moldee a esos salvajes pueblos, que han invadido el viejo Imperio, y crea con ellos, y con los restos romanos, nuestra primigenia civilización occidental. Pasan los siglos, y aquella sociedad se extiende, conquistando a vikingos, irlandeses, sajones, magiares y eslavos, pero a diferencia de casi todas las demás, comienza a cuestionarse a sí misma, y esto desde la Edad Media, son muy pocas las civilizaciones que se han cuestionado así mismas. Nosotros somos hijos de una de ellas. ¿Por qué lo hicieron, si ellos formaban parte del entramado legitimador de la sociedad en la que vivían?, ¿cómo podían oponerse a sí mismos?, ¿qué extraña fuerza les impulsaba en esa dirección? Quizás de entre las filas de una especie de élite insatisfecha con la sociedad en la que viven y a la que ponen en entredicho. Entonces será toda la intelectualidad de una determinada sociedad la que se ponga en contra de los principios en los que vive y se lanza a buscar otros, trazando un camino nuevo, que revolucionaba las normas fundamentadoras de la sociedad, y hoy somos herederos de esos revolucionarios, durante épocas hemos estado acostumbrados a romper moldes, a cuestionar todo, a transgredir y eso nos parecía lo normal, pero históricamente no ha sido así y en la actualidad hace poco que hemos salido tibiamente de nuestra crisálida. No es normal cuestionarse los principios de tu propia civilización. Realmente sólo los intelectuales grecorromanos lo hicieron, y nunca con la profundidad y la intensidad que nosotros, nadie más. Ninguna otra cultura ha aceptado a aquellos que subvierten el orden establecido, sin embargo hoy en día se nos presenta como un reto ineludible, como un acto de humanidad. Nuestro pasado nos advierte que es posible alterar un orden establecido, ni que decir tiene las enormes diferencias que podemos encontrar entre esas realidades primigenias y minoritarias y la nuestra, bastante más instruida y libre para pensar y cuestionar determinadas realidades, así como el bagaje y experiencia con la que contamos para emprender un nuevo rumbo que nos lleve a repensar nuestra forma de organización social de manera integral.




