.europapress.es/sociedad/noticia-mas-600-mujeres-muerto-violencia-genero-ultima-decada-20121124111712.html">649 muertas en menos de 10 años (europaprees.es).
649 muertes a manos de alguien que “te quiere”. A la
muerte se le puede poner un número. Fríos números pero que dan una dimensión
del problema. Pura estadística. Y con ello pura demagogia para que los números
bailen y se celebre que un año hay menos. Dando por supuesto que debe haberlas,
que no se pueden evitar y consideremos la disminución un mal menor. La
normalización de un hecho deleznable y patológico que hemos asumido como parte
de algunas relaciones.
Hay un mundo detrás de esas 649 mujeres. Hay un mundo lleno
de humillaciones, vejaciones, palizas o llantos. Lo peor no es eso. Lo peor es
la indiferencia por parte de casi todos, que solemos mirar a otro lado. Creamos
una sociedad llena de niñ@s que crecen asumiendo esos roles como normales. Y
no, no me refiero solo a las víctimas. Yo mismo al leer la noticia he pensado:
“creía que serían más”. Y son una barbaridad. Son 649 más de las que deberían
ser.
Y por eso me ha venido a la cabeza mi tweet del año pasado:
“El amor ni pega, ni humilla, ni insulta, ni desprecia, ni ofende, ni controla,
ni prohíbe #noalaviolenciadegénero #notequiere”.
Porque todo se reduce a eso. Me molesta oír a la gente que el amor tiene que
doler por el mero hecho de existir.
Querer es bien, y si no, #notequiere
Y ya sabéis mi cuento preferido sobre esto: