Me lo expliquen, porque no lo entiendo. Desde edad tierna, por circunstancias de penuria económica, como la mayoría de mortales, me he movido con soltura entre deudas bancarias por operaciones varias. Hasta hace muy pocas fechas he convivido, como miles de ciudadanos, con el abrazo del hierro hipotecario. A pesar del experimentado conocimiento adquirido del trinque prestamista bancario, nunca me detuve a valorar el alto grado de usura que aplican los bancos con los préstamos hipotecarios. Es de escándalo. Sólo pensar que tienes que caer en las garfas de las garrapatas bancarias, estremece.



