Bienvenido al Siglo XXI

"El espacio, la frontera final", reza el consabido inicio de las serie de Star Trek dedicadas a los viajes del Enterprise, tal vez la nave de ciencia ficción con mayor impacto en la cultura pop occidental. Sin embargo en estos tiempos la saga de "Viaje a las Estrellas" decidió enfrentar un nuevo reto aún más peligroso que los kinglons o romulanos: el público del presente siglo.

 

. Sin embargo en estos tiempos la saga de "Viaje a las Estrellas" decidió enfrentar un nuevo reto aún más peligroso que los kinglons o romulanos: el público del presente siglo.

La conocida serie de televisión de los años 60 con su tripulación y sociedad del siglo XXIII se caracterizaba por el optimismo: el ser humano había llegado a una época donde el prejuicio, la pobreza y la discriminación están erradicadas, y la sociedad dedicada a enaltecer el conocimiento por medio del trabajo. Una premisa muy sencilla de un mundo casi perfecto, totalmente acorde con la mentalidad de aquella época.

Así, la sociedad creció con las series Trek llenas de optimismo, no "simplón", pero sí poco complicado: todos felices, todo bonito y al final de una serie de aventuras no había consecuencias graves que resolver ya que todo terminaba con un sacrificio personal que en poco o nada alteraba el universo-sociedad en que se desenvolvía la historia. 

Claro, esto no es insensibilidad por parte de quien esto escribe, pero es necesario recalcar que en todas las películas de Star Trek anteriores a la actual, aún cuando se presentan viajes en el tiempo (ST IV, ST VII y ST IX), la resolución de la historia en los filmes siempre traía como consecuencia la restauración de la línea del tiempo preferente... en otras palabras: todo quedaba igual que al principio del filme, quedando solamente la lección moral y la aventura.

El futuro comienza

Star Trek XI, la nueva película de esta saga trae un cambio radical en la forma de ver a la serie en su conjunto: no sólo están los cambios estéticos a la nave y personajes, sino que se rompe con la idea de que "todo estará bien" al final del filme, al dejar sin “reparar” las diferencia de imagen y sobre todo, dejando la tragedia de Vulcano sin final feliz.

 

Muchos fans de la saga se han inmerso en la geeky-discusión sobre los cambios que la nueva película implica para la saga de Star Trek: que si la nave es muy grande, que si el estilo es irreverente, que si es "demasiado" moderna comparada con la original... mil y un detalles que, sin apasionamientos, rayan en lo entretenido y anecdótico para un par de trekers en un café. Sin embargo, pocos seguidores han mencionado o se han puesto a pensar en cuando "necesarios" estos cambios son para la sobrevivencia de la serie.

El reescrito universo de Viaje a las Estrellas está -a mi modo de ver, claro-, inmerso en la realidad de nuestro tiempo. Las cosas, el mundo, la sociedad y nuestros ideales no son los mismo de hace cuarenta años cuando la serie salió a la luz. Como todos sabemos, una serie de TV se mantiene de la realidad social en la cual se transmite, y pues, ¿cómo se imaginan al mundo del "flower power" de los 60? TOS revolucionó en muchas cosas la TV de hace cuarenta años, en podemos menciona a el personaje de Uhura, un oficial de comunicaciones mujer y además, negra. La misma Whoopi Goldberg dijo que en su infancia se sorprendió de ver a un personaje negro que no era una sirvienta.

Con esto en mente, el reciente universo Treker no había dado "algo" que deslumbrara por su transgresión, algo que pusiera de nuevo a Star Trek en la mente de la generación del siglo XXI. Nosotros no vemos al mundo idílico de TOS, vivimos en una sociedad que parece estar siempre al borde del colapso, y -caso especial de los Estados Unidos-, es que estamos en un mundo después del 11 de septiembre: para los estadounidenses marcó el fin del la invulnerabilidad de su país, dejando en muchas personas un sentimiento de congoja y miedo ante lo que estuviera por venir, ¡vamos! Vil incertidumbre.

Este sentimiento de saber que el mundo aún existe, que las cosas siguen pasando pero que nada está totalmente seguro, es para mí la premisa y sentimiento general de Star Trek XI. Con el cambio en la línea del tiempo que deja al capitán Kirk huérfano, a Spock sin su planeta y a la Federación sin más de un billón de habitantes, Viaje a las Estrellas cambia el optimismo "simple" del mundo perfecto y sin mancha para enfrentarse a un futuro desconocido. Los seguidores de la serie ahora sí, tienen un mundo nuevo al que enfrentarse, ya que a diferencia de todas las demás películas, la historia ha quedado escrita desde una nueva realidad, los héroes nuevos salvaron su línea del tiempo y no se hizo el consabido "borrón" para dejar las cosas como estaban en la serie original: prácticamente no existe más, nada de lo que Star Trek fue lo es más.

¿Cómo vemos esto enmarcado en el contexto de nuestra realidad social? Con un mundo occidental en crisis donde todas las esperanzas se han puesto en el presidente Barack Obama, sabemos que se ha hecho un cambio, pero que no por ello las cosas van a regresar a como estaban antes; la crisis financiera nos sacó de falso sueño del "compro, compro" y nos deja en nuestra dura realidad: sabemos que hubo error, trabajamos por resolverlo, pero no regresaremos a la ilusión, ya que todo en lo que estaba basado ha cambiado.

Star Trek XI llegó con un cambio radical. Llegó para enfrentarse a su nueva "última frontera": a un mundo nuevo donde la esperanza no se ha desvanecido pero que es más difícil de mantener. Ahora sí que, "ir a donde nadie más ha llegado antes", y donde ningún de sus filmes se había enfrentado: el siglo XXI.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales