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Todos somos perdedores


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20/11/2012


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Han pasado algunos días desde que se realizaron los comicios municipales, los primeros en poner a prueba la inscripción automática y el voto voluntario, donde si bien el número de potenciales electores aumentó en más de 5 millones y medio en relación a la última elección parlamentaria y presidencial, la participación de los chilenos apenas alcanzó el 43%. Es decir, de las 13.404.084 personas que componían el padrón, sólo votaron cerca de 5 millones 780 mil.


 

Un número mucho menor en comparación a las cifras que vaticinaron distintos estudios de opinión, lo que produjo un remezón en los políticos de todos los sectores, ante el tirón de orejas que les dieron en general los chilenos. Donde la gran mayoría de los ciudadanos, principalmente los nuevos electores, decidieron libremente no concurrir a sufragar el 28 de octubre pasado.

 

Entonces la pregunta obvia es: ¿Por qué la mayoría de los chilenos prefirió no asistir a votar en las municipales pasadas? Las razones pasan desde la poca relevancia de los comicios comunales, el desinterés con la política en general, para protestar contra el sistema político, el desconocimiento de los candidatos a alcalde o concejales porque tenían otros compromisos, estaba enfermo, estaba lejos del lugar de votación o sencillamente porque le dio ‘lata’ ir a votar.

 

Al analizar los resultados entregados por el Servel de la pasada elección de Alcaldes a nivel regional, podemos observar que las regiones con los niveles más bajos de participación electoral son: Magallanes (32%), Arica-Parinacota (35%), Antofagasta (35%), Región Metropolitana (39%) y Tarapacá (39%). Mientras que aquellas que presentaron los porcentajes más alto de participación fueron: Maule (54,4%), Libertador General Bernardo O´Higgins (52,7%) y Biobío (50,0%).

 

En el ámbito comunal, los 20 municipios con los niveles más bajos de participación fueron: Huara (27%), Punta Arenas (28%), Puente Alto (30%), La Pintana (29%), Antofagasta (32%), La Granja (32%), Lo Espejo (32%), Santiago (33%), Valparaíso (33%), Puerto Montt (33%), Recoleta (34%), Alto Hospicio (34%), Arica (34%), San Bernardo (34%), Quilpué (34%), La Serena (35%), Pudahuel (35%), Sierra Gorda (35%), Viña del Mar (35%) y Maipú (36%).

 

Al mismo tiempo los 10 alcaldes que obtuvieron los porcentajes más bajos de votos en relación al total del universo electoral fueron: Salvador Urrutia en Arica (11,3%), Carmen Fernández en Quinta Normal (11,6%), Ivonne Pleitez en Chaitén (11,8%), Verónica Aguirre en Pozo Almonte (12,8%), Daniel Jadue en Recoleta (13,4%), Raúl Donckaster en La Reina (13,8%), Emilio Boccazzi en Punta Arenas (13,9%), Gervoy Paredes en Puerto Montt (14,1%), Pamela Tapia en Cabo de Hornos (14,2%) y Carlos Silva en Huara (14,2%).

 

Si bien algunos sostienen la tesis que entre más competitiva sea una elección mayor será la atracción del electorado en participar, sin embargo, esta lógica sucumbió como vemos ante los resultados de las últimas municipales. Por ejemplo, si observamos los niveles de participación electoral en Santiago –‘la denominada madre de todas las batallas-, ésta apenas llegó al 33%, diez puntos porcentuales menos que el promedio país y cinco menos en relación al promedio de la Región Metropolitana.  Lo mismo ocurrió -como vimos anteriormente- en comunas tan emblemáticas como: Punta Arenas, Puente Alto, Valparaíso, Arica, Recoleta, Maipú, Estación Central, Concepción, Valdivia o Peñalolén.

 

En el caso de Arica, la baja participación en el proceso eleccionario está correlacionado con el escándalo de la red de corrupción que afectó a la administración del ex alcalde Waldo Sankán a mediados de este año, que terminó con varios concejales y funcionarios municipales procesados, y que incluyó la destitución del edil. 

 

Con todo,  más allá de los problemas acontecidos producto de la puesta en marcha por primera vez del voto voluntario y la inscripción automática, de la falta de depuración del padrón electoral, del conteo de votos, del trabajo deficiente de los vocales de mesa y de la lenta publicación de los resultados por parte del Servel, sin embargo, lo más preocupante es la abstención electoral cercana al 60%. La que debe ser asumida por el mundo político en general como una campanada de alerta y una potente señal de protesta contra la forma de hacer política en nuestro país.

 

Esperemos que tanto las instituciones, los partidos y los políticos en general hayan entendido el mensaje de rechazo entregado por la ciudadanía el pasado 28 de octubre. Más que sacar cuentas alegres, por el número de alcaldes, concejales o los porcentajes de votos, acá lo importante es entender que la ciudadanía está demandando otra forma de hacer política, mucho más inclusiva y participativa. El próximo examen que tendrán que rendir nuestros políticos será el noviembre del próximo año. Esperemos que lleguen más preparados

Etiquetas:   Política   ·   Partidos Políticos

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