. Son deberes obligatorios para
un cristiano de fe firme. Por una ilusión creada por la fascinación de lo
sensorial material la mayoría de las personas creen que sus deberes cristianos
son vestir al desnudo, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento,
visitar a los presos, enterrar a los muertos, etc. Y nada más.
Sin
embargo, existen también las siete obras de misericordia espiritual, que son
aún mas importantes que las anteriores, en el orden del ser, de la
sabiduría y del logro de la inmortalidad en Dios. Son Enseñar al que no
sabe. Dar Consejo al que lo necesita. Corregir al que yerra. Consolar al
triste. Perdonar las injurias. Soportar con paciencia los defectos ajenos y
rezar por los vivos y por los muertos.
Precisamente
son las obras de misericordia que tienen relación con la lucha contra la
ignorancia, con la evangelización, con la transmisión de la herencia cultural y
moral de nuestros ancestros. Es el gran campo de batalla contra las oscuras
fuerzas que impiden al entendimiento humano avanzar hacia la luz de la verdad
universal, divina, inmutable y eterna. Y desgraciadamente es el campo de
batalla donde las personas tienen la peor preparación y la peor de las
ignorancias, la de no querer saber o la ignorancia voluntaria, que es un pecado
contra Dios, que creó al hombre con capacidad para el conocimiento
temporal y trascendente.
Estas
obras de misericordia espiritual son la base moral de la acción de los
profesores, de los padres, de las madres, de los evangelizadores del mundo y de
todas las religiones de salvación e iluminación. El ejercicio de estos siete
deberes de iluminación de la mente humana son el medio de satisfacer a las necesidades
de la naturaleza cognocitiva del ser humano es un camino de perfección y de
servicio de la mayor importancia para el futuro de la humanidad y de las
grandes religiones del mundo.
Si
hoy existe desorientación existencial en gran parte de los nuevos contingentes
generacionales es porque en algun punto de la cadena de transmisión del
Conocimiento aquellos sagrados deberes se dejaron de cumplir con rigor, se
relajaron los servidores, y la energía salvífica de la luz dejó de fluir con la
fuerza de antaño, y las fuerzas de la oscuridad y de la inercia se
fortalecieron por encima del espíritu humano. Y el pecado, entodas sus formas
se manifestó con todo su vigor primitivo y cavernario. Es lo que vemos hoy, dia
tras día.
Pero
también hay señales de reacción y de recuperación de fuerza, una nueva toma de
conciencia de la necesidad y de la profundidad de la catástrofe cultural y
moral en que han caido las últimas generaciones. Nuevos soldados se
incorporaran a la batalla, con nuevos bagages de conocimientos y tecnologías
psiconeuronales para facilitar el renacer espiritual de la humanidad.
Las
Sagradas Escrituras son mejor conocidas, los medios de trasnmitir los mensajes
antiguos y eternos se vuelven más eficientes, pero por su masividad, también
más superficiales. Falta el refinamiento conceptual y el discernimento moral de
situaciones vitales que sólo se tiene cuando el conocimiento religiosos se
vuelve en parte de nosotros mismos, en una unidad mística entre el ser y el
saber, como dicen los iniciados y los yoguis avanzados.
Pero
como el hambre espiritual es mucha y los errores son mayúsculos y de
trascendencia es una obliugación moral que los que desean servir a la
humanidad con su inteligencia y con su luz, se preparen para la obra, y entren
en la gran batalla por la salvación y la iluminación del espíritu humano. Los
grandes seres que observan desde lo invisible esperan las valientes decisiones
de los mejores individuos que caminan en medio de las masas amorfas y que
navegan por la sombra de la Conciencia Cósmica que es internet. Y al tomar esas
decisiones las bendiciones de lo alto descenderán con la generosidad que el
momento crucial requiere.