Servicios secuestrados

 

. Sin embargo, las implicaciones reales de este proceso son mucho más oscuras, como puede verse a políticos aprobando leyes "desreguladoras" sobre determinadas materias que no conllevan una estrategia estatal y planificada, sino que responde a intereses absolutamente personalistas. La segunda fase de este proceso se produce cuando el político en cuestión abandona su cargo por el motivo que sea (cese, restructuración del gobierno o cambio de color político) y acaba teniendo una relación directa con dicha empresa o empresas, por lo que a costa de los recursos públicos se ha financiado a una empresa privada. Otra falacia que se suma a toda esta esperpéntica situación es el referido a temas más sensibles como la educación, la sanidad o la energía en la que se nos dice que a través de la privatización esta será mejor y la obtendremos a un mejor precio y además generará empleo para la población, digamos que es una verdad a medias o simplemente mentira, aquí hay muchas posiciones al respecto. Si un servicio básico para el desarrollo y cohesión de un país son la educación y la sanidad, secuestrar este derecho sólo para aquellos que puedan pagarlo contribuye a reproducir sociedades estamentales como las de la Europa de siglos pasados. Todo esto contribuye a conformar sociedades con individuos de primera clase y el resto de la población. Sin embargo como la población se encuentra dormida, fragmentada y pendiente de banalidades más que de su propio destino, los gobiernos aprueban toda una legislación que ataca frontalmente muchos de nuestros derechos sin que nos demos cuenta, y luego organizan ruedas de prensa perversas en la que se nos mete miedo por la crisis, y bajo este paraguas todo cabe, cualquier medida es válida, sin embargo no hay más que ver que partidas están disminuyendo y cuáles ni se han tocado, pero ellos nos convencerán de que es una cuestión vital y de Estado, que éste no puede proveer a toda su población de esos servicios básicos que antes podía. Pero yo me pregunto: ¿Qué pasa con el presupuesto de Defensa? ¿Ha variado la partida de la Iglesia Católica? ¿Cuál es el porcentaje del presupuesto que destinan los políticos a personal de libre designación? Estas son algunas de las muchas cuestiones que nos ronda la cabeza, podrían incluirse otras que nos resulten menos necesarias, pero la educación y la sanidad son las partidas suculentas y además susceptibles de privatizar, devolver favores y refugiarse tras una singladura política en el futuro. 

UNETE



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