Crecimiento económico, desarrollo, progreso, PIB, inversión privada, y muchos más, son conceptos que hacen la función de palabras mayores que legitiman el sistema capitalista imperante. Tan grandes nos parecen, que sentimos que sobrepasan nuestro conocimiento y a veces entendimiento, pues nada, los políticos sabrán de que hablan. Esta es una visión muy extendida hoy día en nuestra sociedad, que conlleva al apoliticismo o pasotismo político de las personas, inconscientes de la gran mentira que esconden. No es la dificultad la causante de no comprender la economía, sino la artimaña que persigue justamente esta pasividad popular en cuestiones económicas y políticas. La utilizan los partidos políticos dominantes, PP y PSOE, secundados por los principales medios de comunicación, para seguir el juego del bipartidismo que beneficia a ambos; así, no son dos fuerzas políticas opuestas, si prestamos atención, siempre existe consenso en las reformas antisociales que aprueban, aunque luego hagan el paripé echándose los trastos. Detengámonos pues, a analizar que ocurre en realidad. Los países occidentales se entroncan en el sistema capitalista, que dota al capital de total libertad, de modo que arrasa con todo lo que se le ponga por delante; así, somos víctimas las personas y lo es el medio ambiente.




