La Zombie de Tulum

EN PLENO MES de muertos, Edith Mendoza Pino se convirtió, en lo que se dice, un cadáver político viviente. Y así anda ahora, penando y dando pena.

 

. Y así anda ahora, penando y dando pena.
Parece ser que la "vara alta" de la que presumía tener en el centro del país no resultó tan larga, pues hoy la ex alcaldesa de Tulum no sólo sufrió el sobreseimiento --lo enviaron a la "congeladora"-- del Tribunal Electoral de Quintana Roo a su recurso presentado para ser reinstalada en el cargo, sino que de paso enfrenta la inhabilitación por tres años para ocupar cualquier cargo público y, de paso, tendrá que encarar tarde que temprano --la semana le tocaba, pero se reportó "enferma"-- a los regidores que denunciaron sus irregularidades ante el Congreso del estado, donde se le sigue un expediente por un quebranto millonario a las arcas públicas del noveno municipio, entre otros abusos.

Víctor Vivas, el presidente del Teqroo, dijo que este órgano colegiado no encontró materia de competencia en el fondo de la reclamación de Edith Mendoza, quien señalaba que el Cabildo de Tulum no había sesionado para resolver su petición de regresar al cargo.

Según Vivas, el caso no era materia electoral y le dio carpetazo. Por lo pronto, a nivel estatal, porque lo cierto es que la ex alcaldesa aún tiene la posibilidad del recurso federal y no sabemos si se aventará hasta allá o alguien con mayor criterio la llamará a la cordura.

La inhabilitación de tres años es poca cosa para Gabriel Sifri, fundador del PRD en Tulum, quien opina que un castigo ejemplar, ideal para la polémica mujer, es que la inhabiliten de por vida. Tanto por su proclividad al despilfarro y desvío de recursos que no son suyos, como por carecer de carisma, vocación, voluntad y, sobre todo, por ignorante.

No podemos decir que Edith Mendoza creció rápido en la política, porque nunca lo hizo. Sí, en cambio, dio pasos agigantados, producto de una endiablada suerte que al final se le revirtió con la misma velocidad, al punto de llevarla al pie del sepulcro político de la historia.

No tuvo más experiencia que ser líder de colonos y coordinadora femenil de la CNC en Solidaridad, donde tuvo la fortuna de ser regidora y de ahí, de botepronto, saltó a la Secretaría General de Tulum y luego irrumpió como candidata a la Presidencia, la que ganó en medio de una cerrada elección con el PRD.

Como alcaldesa, creó su propio imperio, abusó del poder, quiso pasar por encima de todas las leyes y ahora está pagando las consecuencias.

Hace unas semanas, regresó a la luz pública con la espada desenvainada y con arrogancia amenazó con volver, sugiriendo estar protegida por Pedro Joaquín Coldwell, jerarca nacional del PRI, "coincidiendo" su anuncio con el nombramiento del ex diputado federal Carlos JoaquínGonzález, hermano de Pedro, como coordinador de Turismo del equipo presidencial de transición.

Amagó con el "petate del muerto". Creyó tener el manto protector de la familia Joaquín, pero ya se vio que de nada le valió.

Hoy tanto Pedro, como Carlos Joaquín, están en lo suyo. Ambos tienen cosas más importantes que hacer por el bien del país y de Quintana Roo, que andarle inyectando oxígeno a cadáveres insepultos.

UNETE



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