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El Kirchnerismo no es de izquierda


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10/11/2012


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"Quedó claro que no tienen quién los represente. Hay gente que ha ido con consignas honestas y sinceras otras que representan otra visión de sociedad" filósofo Ricardo Forster


Alguna vez los intelectuales estuvieron para las verdades incómodas, los periodistas para los análisis y opiniones objetivas y los medios para informar.

Pero como casi nada es lo que debería ser, hoy intelectuales como Forster están para explicar las acciones e inacciones del poder politico, omitir el poder corporativo que se beneficia de ese poder politico, mostrarse cercano a un actor social silencioso y abstracto como son los más pobres y vulnerables de la sociedad- aunque esté muy lejos de ellos- y cuestionar a los sectores medios y altos, que rechazan la gestión.  Por su parte, no "el periodismo" pero una de las representantes de 678 Cyntia García estuvo haciendo un móvil en las calles, y lejos del análisis y la opinión objetiva, cuestionó a cada manifestante al que pudo entrevistar, argumentando "   ¿Y usted por qué está acá?  "    De los medios, no es sencillo explicar la posición de cada cual, pero a grandes rasgos, más allá de los programas que hubo en ese horario en cada uno, estuvo por un lado el Grupo Clarin, mostrando lo más y más malo posible y los demás alternando, entre omisiones y explicaciones (de lo inexplicable). Lamentable, por tratarse más que de un medio, de la agencia de noticias nacionales, de la que se nutren medios del exterior y del interior, la Agencia Telam  omitió deliberadamente  todas las protestas de otras ciudades del país, y solo citó a Buenos Aires

Pero todas las palabras escritas y  habladas, por todos los medios: oficialistas, los que alternan, los opositores, y quizá incluso estas, se rinden a la realidad de las imágenes.   

Difícil relacionar a toda esa diversidad de gente y de demandas,  con la Dictadura- a 29 años de distancia- con Pando que ni se la vio, si es que fue, con la derecha, con Clarin y su influencia o con los partidos opositores que la incentivaron. Esas personas de todas las edades y de varios sectores sociales, con sus múltiples demandas se unificaron en un concepto "basta de relato, no lo creemos, ni lo aceptamos más",  aunque seguramente alguno de ellos en octubre pasado hayan sido parte del 54%  y todavía lo creían. Es posible que justamente los que lo creyeron, hoy estén más decepcionados. Porque Cristina Kirchner antes de las elecciones, no dijo casi nada de lo que hizo luego y que sigue haciendo: cepo al dólar, posiciones más autocráticas que antes, un discurso más despectivo hacía el opositor y el distinto, desesperación por terminar con los medios críticos,  mayor negación de la problemáticas que antes, más inflación en la percepción de la gente, una evidente presión sobre la justicia en muchas causas, poder casi absoluto y tantas manifestaciones de modales para gobernar y aspectos criticables, como son posibles después de haber obtenido ese 54% del electorado. Mala ganadora en síntesis.

Muchas veces me pregunto como periodista, conociendo detalles que el ciudadano común no,  ¿cuántas cosas pudo cambiar la presidenta con semejante apoyo? ¿porqué era necesario falsear tanto la realidad, en lugar de cambiarla con todo ese consenso popular? ¿qué necesidad enfermiza tiene por el poder, la sumisión, la no crítica, el no cuestionamiento y el aplauso permanente? ¿porqué no ser solo la presidenta de la Nación y no la persona omnipresente en todo? Y con tanto poder y aceptación ¿porqué en lugar de diezmar  cuanto pudo a la Oposición, destruir al peronismo y dividir a la sociedad, no se preocupó por erradicar la corrupción, terminar con la exclusividad en la politica, con la burocracia sindical y fortalecer el sistema de partidos? 

Seguramente la gente, el ciudadano común, no lo sabe explicar frente al micrófono inquisitivo y  repudiador de Cyntia Garcia, pero muchas de estas cosas, también se las preguntaron los que salieron en el 8N. Y por eso hicieron carteles, fabricaron pasacalles, desplegaron banderas, caminaron, se subieron a un  micro escolar, abandonaron su comodidad de clase media y se lanzaron a las calles. Porque saben que  para que el relato oficial, haga pie en alguna realidad, también necesita de las calles y de la gente, gente que el oficialismo lleva y no va sola, gente  que no siempre convalidan las políticas de gestión, pero necesitan del Estado, gente que tampoco podría responder a un cronista de TN o de otro medio critico si le preguntan "porqué está acá" como los que, la cronista de 678 creyó, que tenían la obligación de responder los "caceroleros".Porque son caceroleros y no ciudadanos para ellos. Para los funcionarios, para los periodistas militantes y para la militancia, casi todos ellos rentados con dinero público, que pagan esos caceroleros y el resto de la sociedad. 

Soberbia política, humillación para la gente, hoy para los que critican, mañana para cualquiera que critique, aunque antes haya apoyado. La sociedad lo sabe, aún los más humildes, si en el futuro se les ocurre protestar, también los van a estigmatizar, descalificar y repudiar. Serán otros los argumentos, pero los van a rechazar.  Entonces, les enviaran una cronista como Garcia, que en el pasado no tuvo escrúpulos de mostrar el cuerpo de una mujer asesinada en TV A 24,  con el mayor morbo y que  hoy cuestiona una protesta legitima.Eso para el canal público y los oportunistas que lo conducen eso es "Informar" 

Hay que estar de acuerdo, la presidenta lo dijo en Harvard "prefiero la aceptación y no la tolerancia"  la diferencia es que la aceptación, involucra sumisión y hasta cierta resignación. Y eso es exactamente lo que no aceptó la gente del 8N: no se quiso resignar. La Tolerancia respeta la diversidad, en la diferencia y no desacredita al otro, por pensar distinto, por tener otros valores, por creer que hay otro camino.

La realidad indica, que no hay vuelta atrás. Se cumplió un año del "cepo al dólar" aunque no le guste el término al gobierno y eso no se puede cambiar. 

Si a esto le sumamos que las tarifas del transporte y energía siguen subsidiadas en Buenos Aires y el Área Metropolitana, la Tragedia de Once tuvo mucho que ver con que se paralizara la "sintonia fina" y hoy cualquier cambio en este aspecto, solo empeoraría el humor social, el escenario es complejo. El dólar, el transporte y la energía, son las únicas tres cosas baratas y que no siguen a la inflación, pero,  de liberarlos,  solo aumentarían la inflación. Es una trampa en la  que entró el gobierno y  de la que va a ser muy difícil salir, para este o para un próximo gobierno. La inflación produjo y como se ve, va a seguir produciendo una devaluación del peso, pero que dramáticamente no acompaña el dólar. Y es dramático  porque cada día le quita mayor competitividad a la producción nacional. Sin embargo el Modelo Económico, que de paso la Presidenta ahora niega y habla de "proyecto político" necesita de alta inflación para tener cada vez mayores recaudaciones, y a la vez necesita de control sobre el dólar para poner su valor- irreal- y comprárselos más baratos a los exportadores. Pero en  los verdaderos negocios, en simples intercambios en los países vecinos, se advierte que  la cotización de cualquier moneda frente al peso, es muy distinta. Es una carrera contra el tiempo, pero los tiempos ya no le dan. Todo esto se ideó o quizá se fue llevando, para cerrar el circulo de lograr una nueva devaluación que corrija todos los errores. Una devaluación,  diría aún mayor que la de 2001 ( en el resultado final),  para lo cual era necesario terminar con las tarifas congeladas, la energía y finalmente después de todos los pagos de deuda internacional, mover el dólar. 

Eso ya no es posible,  lo vea o no la sociedad, con la inflación, no quiere seguir pagando la mala administración (corrupción con la que se enriquecen unos pocos) y mucho menos pagar otra devaluación.

La presidenta nunca aceptó nada de esto, como tampoco, que ya no tiene superávit  y mucho menos, que al gasto público ya muy elevado, no se le podían seguir agregando malas decisiones, como la nacionalización de YPF por ejemplo. Aerolineas fue un error que le cuesta carisimo a toda la sociedad, cuando menos del 5% de los argentinos vuelan. El Fútbol, la publicidad oficial y todos los medios y programas oficialistas, cooptados del sector privado, son otro gasto enorme y a esta altura obsceno. La porción "Nacionalizada" de YPF no representa ni el 20% real, de la producción petrolera, de ningún modo podría volver a conseguir el auto-abastecimiento y posiblemente le cueste aún, ser operativa, sin inversiones, que de paso no llegan, gracias a las restricciones y desconfianza que provocó el propio gobierno. Obligar a los fondos de aseguradoras a invertir en petroleo, crear una ley para quitarle fondos al Banco Ciudad, no son muestras de mayor solvencia para los inversores internacionales informados, sino de debilidad económica. Qué con los fondos de Anses, se cubra cualquier necesidad de gestión, se desvíen para cualquier fin y  peor todavía, que se otorguen créditos, con la exclusión de no ser mayor de 65 años, es una burla a los Jubilados y desalienta que los más jóvenes hagan aportes.

La gente del 13 S, del 8N y de todos los días de protesta que puedan venir, más los Sindicalistas del  20N y también todos los días de marchas, paros y movilizaciones que puedan organizar, deben saber, aunque mejor sería decir, aceptar, porque a esta altura ya lo saben, qué de donde entró, el gobierno no puede volver. No al menos sin causar un gran cimbronazo en la economía nacional.

Por eso lo explican (o se lo explican a si mismos) con lógica, algo que el gobierno y sus comunicadores, nunca aplicaron a su propio modelo. Por eso lo niegan sistemáticamente, porque de aceptarlo, estarían aceptando también, que los próximos tres años, solo les cabe evitar que se acelere el deterioro de las cuentas y perder.

Sin embargo parece que la oposición o al menos sus emergentes visibles, tampoco tienen muchas ideas de cómo salir de esto. También lo van a negar, pero ningún técnico o asesor de un líder opositor, podría ofrecer una estrategia, de cómo salir, sin perjudicar a la sociedad.

Lo de la Presidenta es más grave, porque si entró sola en esta situación o lo hizo asesorada por sus técnicos,  su egocentrismo, difícilmente le permita reconocer la  diferencia y la realidad, quizá, ni para ella misma. Y para cambiar hay que reconocer lo que está mal, y pagar el costo político. Pero está coyuntura demanda hacerlo de un modo muy gradual, sin sobresaltos, para no perjudicar aún más.

¿Alguien cree que Cristina Kirchner lo va a hacer de ese modo, pagando culpas y costos políticos durante tres largos años, para dejar una economía ordenada al próximo gobierno?

A principios de 1999 con una convertibilidad agotada hacía mucho, Menen pudo haber cambiado el rumbo. Brasil luego de cuatro años de tener su moneda en paridad con el dólar, estaba devaluando. De haber comenzado allí, haber dado mayor competitividad a la producción con una salida de uno a uno y haber utilizado el crédito externo, para producción e infraestructura, quizá no hubiera habido 2001.

Pero Menen no podía ser re-re electo, entonces ¿para qué iba a corregir la economía? De La Rua y Chacho lo sabían y sin embrago engañaron a la sociedad, garantizando la convertibilidad. La confrontación ideológica y sus ¿valores? les impidió negociar con el menemismo una transición ordenada y lo pagó la sociedad.

Dicen que las sociedades, cuando no da resultados una gestión de izquierda, se inclinan en la próxima elección a la derecha (con todas sus variantes ideológicas en nuestro país). Pasó en muchos países, sin embrago aquí no es tan sencillo.

La única gestión legislativa que aportó la Oposición en positivo últimamente  no fue legislativa, en verdad se trató de un documento que 28 senadores y más de 100 diputados firmaron por el no a la re-re elección. Parece el fin del sueño oficialista, porque si se cumple, ya no podrá conseguir los dos tercios para la reforma.

 ¿La Oposición podrá conseguir que estos tres años, se ordenen las cuentas y no vuelva a ser traumatico para la sociedad?

Si en 2013 van por partidos separados, para sacarle votos al oficialismo de todas partes, si con mayorías legislativas le reducen su poder y derogan la increíble todavía Ley de Emergencia Económica, que tanto poder le da al Jefe de Gabinete, entonces podrían ordenar los recursos desde el Congreso.

Nada está garantizado, como dijimos al comienzo, la gente, su visión de la realidad y sus reclamos, no tienen quien los represente. Si en 2001 salieron a las calles a pedir "que se vayan todos" ahora lo hacen para pedir, que los escuchen, que los respeten y que aparezca alguien que los represente.

Pero no se confundan a la hora de elegir candidatos, porque se los elige mucho antes de votarlos. Si por decepción, falta de respuestas, de respeto y de hartazgo, piensan en inclinarse al sector ideológico opuesto, no dejen de ver que el Kirchnerismo, no es de Izquierda.











Etiquetas:   Gobierno   ·   Sociedad

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