Subir el IVA no es la
única solución viable.
En política, así sea en su vertiente económica no hay
casualidades, las intenciones que persiguen propósitos específicos transitan
por el camino de las estrategias.
El Secretario General de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico, la poderosa OCDE, José Ángel Gurria, que en su
momento fuera Secretario de Hacienda de nuestro país, recomienda al nuevo
gobierno que encabezara Enrique Peña Nieto, elevar la tasa del Impuesto al Valor
Agregado al 19 %.
No hay que olvidar que entre el Presidente electo y Gurria
hay una muy buena relación, que este ultimo además tiene filiación política
priista y que por tanto podemos suponer que su apoyo a Peña Nieto no es solo
institucional.
Esto nos permite suponer, que hay una gran probabilidad de
que esta recomendación estuviera previamente acordada entre ambos, de forma que
parezca que es una medida que proviene de la organización experta en el tema.
Sobre todo si realmente Peña Nieto tiene intención real de
aumentar el impuesto, sin que parezca que la idea fue suya y eso no le
complique el escenario político.
Esto toda vez que lo haría atendiendo la recomendación del
organismo, lo que supondría adoptar los ajustes respectivos en base a un diagnostico
previamente validado y necesario, para entrar en materia revisemos a
continuación los antecedentes.
De visita en México, Gurria advirtió que no se puede seguir
retrasando un ajuste en el impuesto, partiendo de la base según su opinión, de
que con ello el gobierno tendría una mayor recaudación, argumento que por
supuesto por lógica no está en discusión.
Gurria insiste en que un paquete fiscal de aplicación
general, que no contemple tasas cero, sin excepciones y sin diferencias con las
zonas fronterizas del país, como es nuestro caso en Quintana Roo, sería el
instrumento ideal para recaudar más y mejor.
Según sus cálculos el aumento estaría en el orden de dos a
tres veces más de lo que se obtiene actualmente por ese concepto, lo que
adicionalmente favorecería que las finanzas nacionales, no dependieran tanto de
los ingresos del petróleo.
Sobre todo considerando la tendencia mundial a reducir
impuestos al trabajo y a las inversiones, para aumentarlos al consumo, las
propiedades inmobiliarias y la emisión de carbono, apunto el ex Secretario de
Hacienda.
El IVA, según palabras textuales de Gurria, es el impuesto
con el mayor potencial de recaudación, pero es necesario cerrar los agujeros,
emparejar la aplicación y después, si queremos, hacer justicia social, no la
hagamos por la vía del régimen fiscal, sino por la vía del gasto directo.
El Secretario General de la OCDE, propone un porcentaje
general del diez y nueve por ciento, toda vez que esa cifra es el promedio de
la tasa que se cobra entre los países miembros de la organización.
Sin especificar porcentajes ni metodologías, también se
expreso por modificar en simultaneo el Impuesto Sobre la Renta y el IETU, para
poder acompañar una herramienta de carácter coherente e incluyente en materia
fiscal.
Ahora bien, sin hacer de lado la propuesta de José Ángel
Gurria, a quien tendríamos que considerar por experiencia y posición un experto
en el tema, mas aun cuando se refiere a México, ya que no se puede omitir su
trayectoria en el gobierno federal en el área hacendaria, de la que fue
titular, el aumento del IVA no es ni puede ser la única solución viable.
La visión de Gurria es a todas luces eminentemente técnica,
como lo es el, está en la naturaleza doctrinal de los que son funcionarios de
ese ramo, sin embargo en esa intención pragmática, no se consideran otros
aspectos que por supuesto son fundamentales.
Un paquete de medidas de cualquier tipo, mas si son
económicas, deben considerar todo el espectro, porque los resultados no se
miden solamente en números y estadísticas, los efectos tienen un impacto real
en la población.
Sobre todo si la tasa que eventualmente se aumentaría, va a
producir en consecuencia que sigan pagando unos cuantos y el mayor porcentaje
se mantenga en la economía informal y la evasión.
El primer gran esfuerzo tendría que enfocarse a captar un
mayor número de contribuyentes, no en imputarle esa responsabilidad a quienes
cargan ya de por sí con ese peso, con todas las dificultades que eso conlleva.
Porque por otro lado en contraste, como parte de una teoría
económica que funciono y muy bien en la década de los noventa en los países
asiáticos, que ayudo a convertirlos en potencias económicas, esta la reducción
de impuestos.
En ese caso particular, los denominados tigres asiáticos,
bajaron sus tasas impositivas, hicieron el procedimiento de pago muy sencillo y
con ello multiplicaron su base tributaria, además de obtener mayores ingresos.
En términos de justicia, estos países lograron un éxito
contundente mediante una política, que no solo combatió la informalidad, sino
que adicionalmente redujo la carga fiscal, lo que derivo en la creación de más
empresas y empleos.
Por supuesto eso también tuvo un impacto en la competencia,
ya que esas empresas pudieron accesar al mercado internacional con amplias ventajas
de precio, independientemente de la calidad de sus productos.
Uno de los argumentos del crecimiento de esa región fue el
aumento de las importaciones, mientras que por otro lado los gobiernos contaban
con recursos para dotar de servicios a su población.
En nuestro país el principal problema no es el nivel de la
tasa, es la evasión y la informalidad, los criterios de aplicación fiscal de
por si parciales e injustos, que son en alguna medida, elementos que frenan el
desarrollo de la iniciativa privada. En México no hay una buena regulación
impositiva, por ello somos el país más deficiente en el cobro de impuestos.
Esto no quiere decir por descontado, que aumentar el IVA no
sea una buena solución, si y solo si se reorganiza el esquema y este es más
equitativo, aunque si eso fuera factible y realizable seguramente no habría
ninguna necesidad de aumentar el impuesto.
Por otro lado está el aspecto político, que en nuestro caso
siempre se relaciona con el tema electoral y aumentar impuestos nunca será una determinación
favorable en ese sentido.
Más aun cuando en nuestro país persiste un profundo esquema
de corrupción gubernamental, una percepción colectiva social, de que una parte
importante del recurso oficial termina por ser el antecedente de la construcción
de las fortunas personales de los políticos.
Por supuesto no se puede omitir tampoco, el desequilibrio
que representa el reparto de recursos de la federación a los estados, un
régimen de coordinación fiscal que se utiliza de acuerdo a criterios políticos
y no prácticos.
Que está influenciado por los intereses de los partidos
políticos y no por las necesidades reales, que obedece más al tema electoral
como apuntábamos, que a la creación de la infraestructura para el desarrollo.
Ni que decir de los programas asistenciales, que si bien
tienen una amplia cobertura, son en la realidad una herencia de un sistema
político paternalista acostumbrado a intercambiar la ayuda por votos, sin
distingo de que partido político gobierne.
Partamos de la base de que México tiene un gobierno rico,
con vastas reservas internacionales, situación que si bien favorece la
estabilidad macroeconómica, esta situación no alcanza para que los beneficios
se transmitan a la población.
En contraste casi todos los estados tienen problemas
financieros, deudas que sobrepasan su capacidad de respuesta y una gran mayoría
de municipios materialmente en bancarrota.
De nada serviría hacer más rico al gobierno federal, a costa
de unos cuantos, aumentando impuestos, si el dinero recaudado no se utiliza
para invertir en el desarrollo y las demandas sociales.
Seguramente el nuevo Presidente de la República, aun
queriendo considerar la propuesta de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico, o como hemos especulado haya sido el mismo quien le pidió
a Gurria hacer pública la recomendación, tendrá que valorar con cuidado el
asunto, porque le puede complicar mucho el inicio de su régimen afrontando un
reto de esa magnitud.
En todo caso si la propuesta resulta viable, habría pues
como comentábamos que ajustar muchas situaciones antes de dar un paso de esa
envergadura y dimensión.
guillermovazquez991@msn.com
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