. Sino todo lo contrario, repitió victoria Barak
Hussein Obama con una amplia ventaja sobre su rival del Partido Republicano,
Mitt Romney. Las elecciones presidenciales americanas se celebraban en un
contexto de crisis económica. A priori, parecía que pesaba más la gestión de la
administración Obama que otra cosa a la hora de acudir a las urnas. Sin
embargo, hubo elementos y acontecimientos que no se tuvieron en cuenta por
parte de los organizadores de las distintas campañas. Las encuestas fueron muy
variopintas y a lo largo de la campaña no han dado siempre el mismo resultado
en intención de voto. En el primer tramo de ésta, las lideraba el candidato
demócrata. Cuando se celebraron los tres debates, de los cuales, Romney ganó el
primero y Obama el último, las encuestas ya no daban un claro ganador de los
comicios, sino que en casi todas se daba un empate técnico o un ganador por
estrecho margen en otras. Así siguieron hasta la apertura de la jornada
electoral.
Barak Obama se
presentaba como candidato en una situación de desgaste de su imagen y de la
gestión de estos cuatro años. En el que ha tenido que cambiar el discurso,
dejarse de las buenas promesas que le sirvieron para ganar en el 2008, y
centrarse en ofrecer de manera eficaz la continuidad de su gestión. La
campaña del candidato demócrata ha ido orientada a los grupos sociales más
desfavorecidos que a su vez se sitúan entre las clases menos altas de la
estratificación social estadounidense. Prueba de ello es la relevancia que ha
tenido el voto de la población hispana en estas elecciones. Casualmente, el
voto hispano suele residir entre las clases media y baja. En mi opinión, creo
que ha tenido una especial repercusión la propuesta de Obama de cambiar los requisitos
para regularizar la situación de un sector bastante amplio de la población
hispana que está sin permisos de residencia en suelo estadounidense.
En cuanto al candidato
republicano, Mitt Romney. Ha estado siempre rodeado por la ambigüedad, ha cometido
errores en sus discursos, por los que le han pasado algo de factura y ha tenido
filtraciones que no se podía permitir el lujo de tenerlas, como el video en el
que pedía el voto en una cena rodeado de personas acaudaladas, filtrado por la
revista Mother Jones. Sin embargo, el ex – gobernador de
Massachusetts tuvo momentos álgidos en su carrera a la presidencia, como la
victoria en el primer debate de los tres que se celebraron o la elección como
candidato a vicepresidente del congresista republicano Paul Ryan.
Por último, cabe
destacar que si en 2008 ganó un candidato relativamente joven, afroamericano,
con un discurso cargado de buenas promesas como el cierre de Guantánamo o lo
referente al modelo sanitario que impera en EE.UU, todo esto bajo la “marca”
Obama. En estas elecciones, Barak ha tenido que desprenderse de todo esto.
Ofrecerle al electorado estadounidense propuestas más realistas, cercanas a lo
posible. Tratar de convencer que su gestión aún estaba por acabar y que esa
fecha de finalización se sitúa en noviembre de 2016. Por lo tanto, estamos ante
un nuevo presidente, con una gestión diferente del día a día de la nación
americana y en el escenario internacional.