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El odio no es lo contrario del amor


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05/11/2012


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El programa que más odia el gobierno y que a la vez más aman aquellos que odian al gobierno, analizó el tema del odio en la Argentina Kirchnerista.


En Periodismo para todos y todas, conducido por Jorge Lanata, además de las habituales investigaciones periodísticas  este último domingo se dedicaron  a analizar y debatir con otros periodistas e intelectuales el odio. Mientras los escuchaba, lo primero que advertí, fue que no había declaraciones de "involucrados directos" de ninguno de los dos bandos que se odian. Esto le daba al debate cierta imparcialidad,  o  al menos falta de compromiso con alguna de las partes. Y digo cierta imparcialidad, porque cualquiera de los que aportaron su visión, podían inmediatamente "ser odiados" por cualquiera de las partes, según: qué o a quién cuestionaran. No es normal este escenario de pensamiento y opinión, pero por sobre todo, invalida cualquier posibilidad de libre expresión (indispensable en el periodismo).  Pero lo más lamentable, es que no solo el Gobierno y su aparato intelectual y comunicacional es el que condiciona, sino, también esa parte- importante hoy- de la sociedad, que odia al gobierno.

Ningún pensamiento puede deslizarse libremente, sobre los hechos que todos podemos ´percibir, porque si ese pensamiento incluye una crítica o una valoración de la gestión, alguno  va a odiar y ese odio no viene solo, se exterioriza, se descalifica, se estigmatiza, se anula la expresión. Esta semana el Poder Ejecutivo dará a conocer los "Decretos Secretos" y las decisiones administrativas, que hasta el momento, ni la sociedad, ni la prensa conoce. Esto sin duda habla bien, da transparencia y abre la gestión al conocimiento público. Los periodistas lo debemos destacar, aunque los sectores que no convalidan la gestión, en principio nos cuestionen "te volviste kirchnerista", después habrá tiempo para opinar y criticar esa misma información. Para dejar claro, que solo somos periodistas (ni kirchneristas, ni anti)

En el programa, por estar en un canal de aire, de gran llegada a la sociedad y con la obligación de conseguir un altísimo raiting, se limitaron a un único concepto: el odio y  el miedo. Esto se debe a que la comunicación debe "llegar", debe ser entendida por todos y sumar conceptos, puede confundir. Pero durante esta década, el gobierno utilizó más que el odio y el miedo (aunque lo nieguen) como estrategia (quizá inevitable por su personalidad). Hubo otros sentimientos, otras sensaciones, transmitidos a través del discurso político y del relato comunicacional e intelectual, que también sirvieron a sus fines. Uno de ellos fue la culpa . Metódicamente Néstor Kirchner antes y luego Cristina Kirchner de un modo exponencial, culparon a la sociedad. Pero no a toda la sociedad, porque sino, se quedaban sin victima, además de ellos mismos que se ubicaban en ese lugar. Culparon a la "Clase Media" peronista o antiperonista según  convenga. Esa que votó a La Alianza y desembocó en el crac de 2001. La misma que apoyó "La fiesta de unos pocos durante el menemismo" porque le servía. La que no quiso saber durante la Dictadura, la que creyó en "Dos Demonios" y la que históricamente "golpeaba la puerta de los cuarteles". Esos, debían sentirse culpables. Aunque fueran los mismos sectores, que en 2007 y más aún en 2011 apoyaron a este gobierno. 

Como con la culpa no alcanzaba, también recriminaron el olvido. El olvido de esos mismos sectores, a aquellos que quedaron marginados. El olvido social, de que Cristina y Nestor Kirchner fueron opositores del menemismo. El olvido de que ellos también fueron parte de "la juventud Maravillosa"  El olvido de los que dieron su vida para enfrentar a los dictadores. Todos esos olvidos y además el olvido de algo que no podía recordar la sociedad, porque no lo sabía:  el nuevo relato de la historia. Pero no se trató de revisionismo histórico, que en todos los países y sociedades sucede, sino de elegir selectivamente la historia. Como si la última Dictadura solo hubiera sido un Plan Sistemático de la derecha corporativa para toda Latinoamérica , para proteger sus intereses. Como si antes del 24 de  marzo de 1976 nada hubiera pasado. Como si la Triple AAA no hubiera comenzado en democracia y durante el gobierno de Perón. Como si no hubieran habido, grupos armados, atentados, secuestros y muertes. 

Para conocer todo eso estaba la memoria, esa que con nobleza llevaron adelante los grupos de DD.HH. Para su reparación estaba la justicia, que paradojicamente actuó desde el exterior, con el ex Juez Garzón y en nuestro ámbito, con el ex Juez Cavallo y el Caso Poblete (luego despreciado por ser el abogado de Ernestina Noble). 

Pero como reclamaron olvido desde el gobierno,  a todos estos actores de la memoria y la justicia no los contaron (exceptuando a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, porque les convenía), como tampoco contaron el Juicio a Las Juntas, porque no servia para el relato, entonces solo lo hizo Néstor Kirchner. Sin embargo estos dos paladines- Néstor y Cristina-  defensores de derechos humanos no tienen en su archivo, una sola foto, un solo video, ni un solo acto en el que hayan participado, con referentes de estos grupos de DD.HH, antes de 2003.¿Cómo no reclamar por el olvido social, cuando era la única respuesta a recordar, algo que nunca había sucedido?

Con tanta culpa y olvido, la sociedad- o esos sectores medios- no podían no tener, una gran deuda. El tema era con quién tenían la deuda. Desde el discurso del gobierno y su comunicación, indicaron tantos actores y sectores, como adhesiones querían tener, para ampliar su base de poder. Pero todos ellos convergían en el gobierno, por lo tanto la deuda era con el gobierno. Había que valorar y no una vez, sino cada día y en cada discurso: la gestión, la entrega, el compromiso, el modelo y el rumbo que se había trazado.  Por eso no bastaba que la sociedad más postergada se beneficiara con presencia del estado y pudiera ingresar en el consumo, sino que había que repetirlo en cada oportunidad, para que nadie olvidara, que le debía a este gobierno: "el mayor crecimiento de la historia... el desendeudamiento... el más alto consumo... la asistencia a los Niños y sus Madres... el mayor crecimiento industrial y tecnológico... 5 millones de puestos de trabajo... 2,5 millones de viviendas....casi 3 millones de nuevos jubilados sin aportes...escuelas...obras.."... y  mucho más.

Evidentemente, la culpa, el olvido y la deuda,  no dejó lugar para la critica. ¿Cómo iba a ser aceptable criticar a un gobierno que nos había devuelto la política, los DD.HH, el crecimiento, el desarrollo y nos había librado de nuestras deudas? Claro que todos estos conceptos, que llegaron a la sociedad y aún hoy le llegan, por todos los canales y medios posibles, son para la "gilada". Porque mientras el discurso y la comunicación de los últimos 10 años dijo esto, por otro lado se beneficiaron y de un modo absolutamente pragmático y descarado, a los verdaderos dueños del poder: las corporaciones

Las corporaciones económicas, extranjeras y nacionales (incluso las nuevas,  armadas por sus empresarios amigos) esas fueron las reales beneficiarias del modelo. Esas si crecieron de un modo exponencial  esas no tienen cepo al dólar, porque como dijo CFK son las que en los últimos seis meses se llevaron más de 80.000 millones de dólares. Esas no pagan impuestos adicionales, para sostener planes sociales o la AUH (que sale del Anses de los jubilados y de la Renta General que como dice la presidenta "Pagan los más pobres") Y entre esas corporaciones, en el pasado reciente, está Grupo Clarin. Pero ellas no sienten culpa, olvido, ni deuda alguna con el gobierno. Tampoco sienten odio, porque para ellas nada ha cambiado y la mayoría  aún se siguen beneficiando (salvo Clarin). Y no sienten nada de lo que el gobierno le demandó a la sociedad, porque ellas son las que ponen a los candidatos en los gobiernos, porque ellas financian las campañas y como en el caso de Clarin, inventa los candidatos.

Clarín nos vendió al "salvador patagónico", desde mucho antes, ya le daba lugar en sus espacios y líneas al Grupo Calafate. Clarin nos mostró como "normal" una sucesión matrimonial en la presidencia, algo más propio de repúblicas autocráticas o de pequeños países, que de una democracia consolidada.

La realidad, la normalidad indica, que la sociedad nada le debe al gobierno, ni a este, ni a ningún otro, porque lo eligió, nada más que para gobernar y administrar recursos.Están muy lejos de cumplirse los Derechos que tiene la sociedad, derechos sociales, derechos legales, derechos constitucionales, un gobierno no "da", en el mejor de los casos, administra con justicia social y solo se trata de su obligación.  Por eso la sociedad, los que odian y los que quieren al gobierno,  no deben sentir culpa, ni miedo y tampoco deben volver a olvidar. Para no  pasar por lo mismo.

Magnetto por su parte, como enemigo mediático excluyente, debe dejar de inventar candidatos que le convienen a sus fines, hacerle honor a Clarin, un diario que se fundó para otra cosa y hacer periodismo, como hubiera querido su fundador. Si no la sociedad se lo tendrá que demandar también.

El gobierno debe gobernar, todo lo que legítimamente le queda de mandato. Odio y amor, culpa y olvido, deuda y sumisión, son sentimientos propios de la religión y no de la política y la gestión. Y cuando a la política  se le ponen sentimientos religiosos, entonces quienes nos gobiernan, dejar de ser funcionarios, para convertirse en seres divinos, por lo que la critica a ellos se ve como un pecado.

En el programa como opuesto del odio indicaron al amor, y  no creo que sea así,   ni en la vida personal y mucho menos en lo político y social.

Lo opuesto al amor es sin duda la indiferencia  y el desamor (y eso no se advierte  en el #8N por ejemplo).

Y lo que provoca el odio luego, tampoco es el amor, sino la mentira.











Etiquetas:   Amor   ·   Gobierno

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