Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Coronavirus   ·   Innovación   ·   Salud   ·   Psicología   ·   Periodismo   ·   Escritores   ·   Psicoinmunología   ·   Psicoterapia   ·   Lectura   ·   Salud Pública



¿Cómo regocijarse más de una leyenda urbana?


Inicio > Cultura
28/04/2011

1082 Visitas



Es muy probable que, si usted no es un eremita alimentando palomas y sabe lo que significa la WWW, haya oído hablar de que Walt Disney fue congelado (o “criogenizado”, si quiere darle un matiz más ilustrado a la historia) con el objeto de ser curado de sus dolencias cuando la tecnología fuese capaz de hacerlo. Pero las fotos de su tumba están a un par de clicks de distancia.  Si no sólo no es un anacoreta de ningún tipo y, por el contrario, consume información con avidez, es posible que haya escuchado también que “la mitad de la población mundial nunca ha realizado una llamada telefónica”, aún cuando la frase fue enunciada por primera vez en 1994, o que Neil Armstrong le deseó buena suerte a un vecino en su venidero sexo oral, pese a que el diálogo completo del alunizaje está disponible en el sitio de la NASA.


A nivel local, estas historias proliferan como bacterias Clostridium Perfringens (googlee, se sorprenderá!). Si usted es argentino, posiblemente pondría sus brazos al fuego por aquel relato que asegura que la palabra “atorrante” nace de las tuberías de “A. Torrans” donde dormían los menesterosos de Buenos Aires; si nació en la larga y angosta faja de tierra, casi con seguridad ha llegado a sus oídos esto de que el poblado de Los Vilos deriva de un (lamento decirles, inexistente) pirata que respondía al nombre de Lord Wilow. Pero independiente de donde despliegue usted su vida, puedo casi apostar que algún amigo alguna vez interrumpió sus sorbos de cerveza para afirmar con gusto, y sin sombra alguna de duda, que la palabra “Ok” viene del acrónimo “0 killed” de la guerra civil estadounidense. Lamento si a continuación aplastaré un sueño de infancia, pero la palabra ya se utilizaba en 1815.  

Mis puntos acá son tres:

-          Para quien nació en la era pregoogliana los costos de verificación hacían de estos rumores una historia terminal. No resultaba muy práctico dejar el bar para chequear si la biblioteca estaba abierta a esas horas de la noche, y más valía dejarlo hasta ahí. Y de ello a comenzar a replicar la historia, la distancia era mínima. Por el contrario, siendo hoy el año 13 P.G., el costo de verificación es mínimo, y la supervivencia de estas historias en el imaginario público se explica básicamente por pereza y falta de espíritu crítico de los parroquianos (del cual la cultura anglosajona puede jactarse bastante más).

-          No todo es puro y celestial en época postgoogliana: hay mucha paja junto al trigo. Recuerden, no porque esté escrito en letras de molde y desplegado en el elegante Firefox 4 la fuente es confiable. A diferencia del mundo de los libros, hay mucha basura no filtrada allá afuera. Por ejemplo, si ustede googlea exactamente “La Coca Cola era originalmente verde” se encontrará con una miríada de blogs de mala muerte que lo dan por cierto, aún cuando se trataba sólo de la botella, sin siquiera darse la molestia de adaptar la redacción. Algunos de ellos, con espléndidos layouts que le dan una apariencia más profesional que el paper seminal de Einstein. Y, para empeorar las cosas, muchos de ellos muy competitivos en las búsquedas. No se trague la paja, busque el trigo (de acuerdo a mi experiencia, esto aplica especialmente a los ciudadanos sub 18 a la hora de emprender sus tareas escolares).     

-          Tal vez le parezca que este enfoque crítico destruye toda la diversión, que se es más feliz cuestionando menos y creyendo más, aumentando así el arsenal disponible cuando se trata de encender la conversación.  Por el contrario, sostengo que las Leyendas Urbanas se disfrutan más cuando podemos confiar que son ciertas… aún cuando ello impide calificarlas de “leyendas”. Es verdad, cuando se someten a evidencia, la mayoría probarán ser falsas, pero ese benigno 5% que honra a la verdad tendrá un sabor más intenso, porque fundó su casa en la roca, y aún siendo un 5% el número de historias disponibles que merecen su lugar en el bar es más de las que podrá recordar. Aún será posible comentar que Larry Walters voló en una cortadora de pasto amarrada con globos, que el medicamento clomipramine puede causar orgasmos en pacientes al bostezar, o que en Delaware un cadáver colgó de plena vía pública porque se pensaba que era decoración de Halloween.   

 Con casi 1700 datos probados, incluyendo todos los mencionados acá, nada mejor que empezar con DatosFreak.org

Etiquetas:   Contexto Digital

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
19574 publicaciones
4891 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora