A pesar del ruido mediático, las cosas son como son y no pueden dejar de serlo sin ejercer violencia sobre la verdad de las cosas, tal y como suelen hacer los medios de comunicación cuya intención manifiesta es hacer recaer las causas y culpabilidades de la crisis en aquellos que poco o nada tuvieron que ver en ellas, mientras los verdaderos culpables, el verdadero culpable, sale indemne y además se lleva el premio gordo de acabar con el Estado Social de los últimos 50 años. Por eso mismo, no vamos a cejar en el intento de que todo el mundo comprenda cabalmente las causas y sus consecuencias, para así poder tomar decisiones informadas y formadas que respondan a lo que a cada uno, por ser un humano como el resto le toca, sin dejarse arrastrar por la mendacidad mediática, la publicidad engañosa, pleonasmo donde los haya, y las consignas de los partidos políticos que defienden el modelo actual de hundimiento generalizado de la sociedad. Si asentimos que no sea por desconocimiento, es preferible reconocer la propia cobardía que vivir en la mentira constante.



