“Guerra” Monetaria o “Pacto” Monetario Global: efectos perversos sobre la población??

Sí, afirmativo y sin subterfugios, estamos inmersos en una guerra monetaria. ¿Hay Ganadores… hay perdedores? El futuro nos lo dirá…

 

. ¿Hay Ganadores… hay perdedores? El futuro nos lo dirá…
 

Este artículo no tiene conclusiones; al igual que el comportamiento de los recintos bursátiles, el lector deberá deducir qué acciones ejecutará en lo inmediato, ninguna exenta de riesgos para defender su patrimonio de la mejor manera posible; el objetivo es instrumentar alguna defensa, para amortiguar o morigerar los efectos indeseados de esta contienda, que no ha sido declarada formalmente, pero se está desarrollando a nivel global.

 

El capitalismo enfermo

Había una vez un régimen económico sano, denominado “capitalismo”, que se caracterizaba por la acumulación de riqueza, de activos, de stock, de reservas, de metales, commodities,  etc.

 

Ese capitalismo ya no existe; hoy  estamos asistiendo a un capitalismo “diferente” caracterizado por acumulación de deudas con pérdidas de reservas y déficits estructurales de balanza de pagos y cuenta corriente.

 

Los estrategas económicos del hemisferio norte (mayormente poblado por economías otrora eficientes y solventes) nunca diseñaron un plan “B” que diera cobertura a sus propias debilidades, por lo tanto en esta fase del capitalismo estamos a tientas.

 

Hay que idear modelos econométricos singulares, heterodoxos, y esperar las respuestas de los mercados y de los consumidores, que serían sus destinatarios, para saber si salimos de la atrofia del régimen, o seguimos inmersos en su fase de destrucción de empleos, con declinación del estado de bienestar del que gozábamos.

 

Para poder dar precisiones de la guerra de monedas, hay que mirar hacia atrás en el tiempo.

Mientras se libraba la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el Tesoro de los EEUU negociaba secretamente con Gran Bretaña, un acuerdo para la reconstrucción de posguerra; en agosto de 1941 se celebró un encuentro entre el presidente Roosvelt con el primer ministro Británico Winston Churchill y suscribieron la denominada “Carta del Atlántico” por la cual, ambas potencias se constituían en garantes del derecho de acceso de todas las naciones, al comercio internacional y al suministro de las materias primas, como también se consagraba la libertad de navegación marítima.

 

Cuando ya se aproximaba el fin de la guerra, se reunieron representantes de 44 naciones en un complejo hotelero de New Hampshire (EEUU) denominado Bretton Woods (entre el 1 y el 22 de julio de 1944), y a partir de sus decisiones, se puso en marcha un nuevo orden económico internacional, por medio del cual se dotaba de estabilidad a las transacciones comerciales a través de un sistema monetario internacional, con tipo de cambio sólido y estable fundado en el dominio del dólar estadounidense; se adoptó un patrón oro, y EEUU debía mantener el precio del oro en 35,00 dólares por onza y se le concedió la facultad de cambiar dólares por oro a ese precio sin restricciones ni limitaciones.

 

EEUU al final de la guerra poseía el 80% de las reservas mundiales de oro y era un país fuertemente acreedor, por lo que mantener dicho patrón de conversión, indefinidamente en el tiempo, no iba a resultarle una tarea difícil.

 

¿Cómo logró Estados Unidos semejante concesión a nivel global?, muy sencillo: para ese entonces producía la mitad del carbón mundial, las 2/3 partes del petróleo, la mitad de la electricidad que se generaba en todo el planeta, y tenía inmensas cantidades de barcos, aviones, locomotoras, coches, armamentos, maquinarias, equipos, etc., lo cual coadyuvó a que prevaleciera su postura.

 

Adviértase que el contexto de ayer no es el de hoy.

EEUU es una potencia que está declinando y ello se advierte por la caída constante de sus indicadores económicos, la pérdida de supremacía comercial y productiva, aunque aún mantiene liderazgos fuertes en materia tecnológica, militar, farmacológica y espacial.

 

Este sistema funcionó muy bien, mientras los EEUU conservaron su condición de país acreedor, pero la guerra de Vietnam (1964-1975) les provocó grandes pérdidas materiales y humanas, lo que les complicó la economía, a tal punto que en el año 1971 los EEUU tuvieron el primer déficit comercial por primera vez en el siglo XX.

 

Los países europeos ante esa circunstancia, comenzaron a cambiar los dólares sobrevalorados por marcos alemanes y por oro, por lo que las reservas de ese metal de Fort Knox comenzaron a declinar fuertemente; lo que motivó que Richard Nixon, el 15 de agosto de 1971, hiciera saber al mundo que de allí en más, la moneda estadounidense iba a flotar libremente, convirtiéndose tan sólo en un activo fiduciario, lo que supuso una devaluación importante de la divisa, medida que abarató las exportaciones y alivió el desequilibrio comercial.

 

¿Cuál es la calidad del activo fiduciario actual del dólar estadounidense?

La deuda pública y privada contraída con no residentes reembolsable en divisas, bienes o servicios de los EEUU asciende a algo más de 15,2 billones de dólares. El PBI es de unos 15,9 billones de dólares. A los fines prácticos, el país emisor de dólares, debe el producido de todo un año de su máquina colosal de generar bienes y servicios.

 

¿Qué lejos estamos de aquel país acreedor, no es cierto? Cuando era acreedor la moneda era convertible en oro y hoy es solo un activo fiduciario.

 

En la actual fase del capitalismo enfermo, los EEUU no generan empleos suficientes, el país no recibe inversiones como sería deseable, los Bancos no otorgan suficientes créditos para impulsar la actividad económica, etc.; se han probado todas las medicinas monetarias y no se consigue sacar al enfermo de la UVI.

 

Se ha bajado la tasa de descuento a niveles cercanos a cero (0), se han implementado dos Quantitative Easing,  un programa de canje de bonos del Tesoro conocido como operación Twist, y actualmente estamos en la etapa del QE3 (de 40.000 millones de dólares mensuales de emisión).

 

Estas emisiones se repetirán hasta lograr los objetivos de crear empleos y reactivar la economía y eventualmente, como efecto no deseado, podrían tener un sesgo inflacionario, si en lugar de fomentar un ciclo expansivo, hubiera que tolerar mayor dinero para la misma oferta de bienes y servicios, lo cual conduciría a un alza del índice de precios.

Ahora bien, las demás economías que disputan la hegemonía de los EEUU, tienen el mismo problema de crecimiento nulo o negativo, y han apelado a iguales herramientas monetarias y entonces tenemos que:

1)                   China va por la cuarta operación Quantitative Easing por 500.000 millones de yuanes.

2)                   Reino Unido aprobó en el año 2009 la extensión monetaria del QE por 150 millones de libras, y el 5 de octubre de 2011 amplió la ronda de facilidades monetarias en otros 75 billones de libras

3)                   El Banco de Japón decidió el 19 de septiembre de 2012, ampliar su programa de compra de activos en 10 billones de yenes (unos 97.200 millones de euros), hasta los 80 billones de yenes (778.000 millones de euros), para inyectar liquidez al sistema financiero.

4)                   El BCE aprobó el programa  Outright Monetary Transactions (OMT) por el cual pueden comprar “ilimitadamente” bonos soberanos en el mercado secundario, de países con primas de riesgo elevada bajo determinadas condiciones.

Existe quien opina que estas acciones de expansión cuantitativa han sido coordinadas globalmente por parte de los principales bancos centrales del mundo y que por tanto no sería una “guerra” sino un “pacto”.

 

Pero sea lo que sea, lo cierto es que, si todos los países prueban la misma medicina (todos están imprimiendo dinero fiduciario) y el capitalismo no reacciona, volviendo a generar bienes y servicios  en un nuevo ciclo virtuoso de acumulación de activos, sin endeudarse para ello, los relajamientos monetarios cuantitativos habrán fracasado y entonces la encrucijada será definir el siguiente paso; ¿cuál sería el próximo estimulo que podría surtir efecto?

 

Precio del oro en dos divisas (USD y CHF)

El 24 de julio de 2012 la onza de oro estaba a 1584,4 USD (dólares USA), y a 1577,6 CHF (Francos Suizos); 59 días posteriores (dos meses para nuestro análisis), esto es el 21 de septiembre de 2012, la misma onza de oro estaba a 1773 USD (11,90 % más cara), y a 1653,3 CHF (4,80 % más cara); el 24/7/2012 con un dólar USD compraba 0,9957 CHF y el 21/09/2012 compraba 0,9325 CHF; primera apreciación del fenómeno monetario: el Franco Suizo (CHF) se apreció en los dos últimos meses un 6,79 % respecto del dólar americano, pero para comprar una onza de oro, un tenedor de moneda suiza, debe pagar la onza de oro un 4,80 % más cara en CHF que hace dos meses. ¿Qué complicado, no? aún a pesar de la robustez de la moneda fiduciaria suiza, el inversor o el ahorrista, en última instancia prefiere posicionarse en el metal oro y lo paga más caro, por causa de su mayor demanda.

 

Si analizamos el franco suizo por tramos de treinta días (siempre en el período de análisis del 24/7/2012 al 21/9/2012) verificamos que su apreciación fue de 3,45 % mensual, lo cual es increíble, en países como Suiza cuyo IPC (Índice de Precios al Consumidor) muestra un indicador de -0,7 % anual –deflación- (2011) o los EEUU con un IPC del 2,962 anual –inflación- (2011).

 

Todas estas contradicciones y movimientos bruscos y volatilidades, se las debemos a las políticas monetarias al unísono que están ejecutando muchos países para sacar a sus economías del ostracismo, de la anomia en la que estamos inmersos; es una verdadera contienda de monedas, cuyo desenlace no se conocerá hasta mediados de 2013 donde ya podremos saber si hay ganadores, pero algo habrá que hacer de ahora en más, para atenuar cualquier impacto sustancial de esta guerra, si podemos inferir con los datos apuntados, un desenlace posible.

 

Inyectar liquidez

Cada vez que países como Estados Unidos, UE, Reino Unido, Japón, etc., han emitido billetes de su país, ha sido con la finalidad de reactivar la actividad inyectando liquidez en la economía, pero también ha tenido el efecto de depreciación de la moneda permitiéndole exportar más y así aumentar su producción y empleo a costa de una inflación a medio plazo.

 

Las políticas de expansión monetaria sólo tienen su efecto sobre la producción y empleo (variables reales) en el corto plazo y sirven simplemente para impulsar la producción y empleo pero no para mantenerlo, ya que la inflación hace que las variables reales se vuelvan ajustar a su valor previo a la expansión monetaria.

 

Históricamente han sido utilizadas para ganar tiempo a la espera de efectos positivos en la actividad derivados de las diferentes políticas de oferta instrumentadas, de mejoras en la innovación de las empresas que aumenten la capacidad de producción de la economía, etc.

 

Ahora bien, dado que en el pasado no siempre estas políticas han sido exitosas, nos formulamos la siguiente pregunta:

¿Se implementan para crear empleo o simplemente para financiar lo que el Estado ya no puede pagar?

 

Es evidente que si estas políticas de expansión monetaria pueden tener un efecto real pequeño y en el corto/medio plazo, quizás, lo que buscan los Estados, es pagar una deuda que ya no es asumible. Es una forma de financiación de los Estados por parte de la población, que es la que sufre la inflación.

 

Y ello puede llegar a ser especialmente grave si, por la globalización, se produce una tendencia a la igualación de la renta per cápita en todo el mundo: una bajada de los salarios reales en los países más desarrollados puede ser difícil de digerir para una población acostumbrada a tener un nivel de vida relativamente alto.  

 

Además de esto, comentar que pareciera a escala global que la confianza de los inversores y tenedores de monedas, siempre se decanta por aquel país emisor que ofrece mejor respaldo real y permite confiar en dicha moneda.

 

El pasado 3 de septiembre, en el artículo “Si estuviéramos en Venecia en 1480, la DEUDA MUNDIAL GLOBAL, tendría la correspondientes partidas de activos globales que la sustentasen” http://www.4upress.com/index.php/economia/item/949-si-estuvieramos-en-venecia-en-1480-la-deuda-mundial-global-tendria-la-correspondientes-partidas-de-activos-globales-que-la-sustentasen#.UIuRPWJW_N4

destacaban Rubén Bianco y José Luis Zunni, que no había activos suficientes a nivel mundial para sustentar los pasivos globales totales actuales de todos los países (también los futuros salvo que se reduzcan relevantemente esos pasivos). Esto confirma una vez más, que la relación entre la producción y la cantidad de dinero en circulación se ha desequilibrado de manera tal, que es muy difícil revertir esta situación sin una reforma financiera y económica global en la línea de la de Bretton Woods. También lo hemos denunciado en artículos anteriores.

 

Por tanto, la economía mundial se encuentra en una fase necesariamente de cambio del sistema capitalista actual, que permita reacomodar las variables tradicionales de la economía en una relación razonable. Tenemos problemas de inflación, por ejemplo en las materias primas de alimentación, porque estos mercados son oligopólicos e incluso monopólicos. También en los mercados energéticos, etc.

 

Por tanto, detrás de la guerra de monedas o de los pactos de acciones coordinadas por parte de los principales bancos centrales (con sus particulares “guerras” en las negociaciones), lo que quizás puede haber es una especie de guerra comercial para combatir el paro en cada país y volver cómo se pueda a la senda del crecimiento.

 

La gran pregunta sin resolver

Y la pregunta sin resolver, de principio del artículo sería: ¿usted qué piensa hacer al respecto?

 

Quedarse de brazos cruzados, modificar su cartera de activos, balancear las monedas de su portafolio, diversificar su tenencia de títulos soberanos y corporativos para atenuar el impacto de una posible ruptura o crisis regional (eventualmente un colapso crediticio de la eurozona), etc., etc...

 

La respuesta es suya; cuenta con la información necesaria para decidir un esquema de protección adecuado. Si fuera posible cuéntenos que decidió hacer al respecto.

 

Si usted quiere estar líquido, sepa que el dinero se llama fiduciario porque se basa en la confianza de la comunidad, no se respalda por metales preciosos; es una promesa del pago del emisor. Quizás habría que analizar qué pasaría si el ciudadano estadounidense y todos los tenedores de dólares USA, como hipótesis, perdieran la fe en esa moneda, esto es, llegasen a presuponer que los EEUU no saldrán victoriosos de esta guerra monetaria, es decir no lograrían revertir sus flaquezas productivas y su escasa tracción laboral.

 

Un dato que mueve a no ser tremendistas, lo da el robot opportunity

Esta maravilla de la tecnología rodando en el planeta Marte nos hace reflexionar sobre qué otra nación puede darse el lujo de mostrar un avance tecnológico tan poderoso, como la de tener 560 bases militares en el mundo, etc.; pareciera ilógico apostarle a perdedor al emisor del dólar USA.

 

Si hiciésemos este razonamiento con el YUAN, el YEN, el EURO, etc., podríamos asignar porcentuales de éxito al posible desenlace de la guerra monetaria, según el peso ponderado de cada supuesto y ello nos permitiría armar una cartera más conservadora o menos riesgosa desde el punto de vista de los signos monetarios que la compongan.

 

Si Ud. piensa que va a pasar lo que tememos que puede suceder, sus decisiones económicas y de inversión deberían ser las que estamos sugiriendo.

 

¡Suerte!

 

Miquel Mascort

 

Ramón Fraile Duque

 

Rubén E. Bianco

 

José Luis Zunni

UNETE



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