La oposición del PSOE, errática y burda

 

. El mayor cegato, aunque sea socialista, lo ve. Y también ve que este retroceso y su caída en picado está motivado por la retranca que provoca la torpeza táctica con la que los muñidores del PSOE, bajo la batuta de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, interpretan la partitura de oposición. Las erráticas y disonantes notas que producen para contestar a las iniciativas de los populares en el Gobierno, carecen de sintonía armónica. Utilizan tesis y argumentos poco convincentes para acreditar responsabilidad y maneras de Gobierno.En la precipitada carrera de acción que los socialistas emprendieron para despistar el varapalo de las últimas generales, se equivocaron de senda. Dos eran los caminos trazados para llegar a buena meta. Uno el acertado, otro erróneo. Uno despejado, otro enrevesado. Pero el señor Rubalcaba eligió el segundo. El más cómodo y facilón, el del ‘yo me opongo’, el de ‘en la calle me verás’, el pancartero. Y ahí siguen anclados y desorientados, instalados en la cerrada oposición, en el negativismo, en el vocerío.Y no se detienen a mirar la brújula para corregir el rumbo. El revoltijo de acciones y de actuaciones no las frenan para la reflexión. Para recapacitar sobre la errática oposición que ejercen. Para enderezar las actuaciones contra el Gobierno y sus acuerdos, como ellos pedían a la oposición cuando eran Gobierno Zapatero. Todos los días, a todas las horas, demandaban a los agentes del PP responsabilidad de oposición, arrime de hombros, y colaboración en la remada para enderezar el rumbo del barco España.¿Y por qué los socialistas no practican ahora lo que con tanta acritud y énfasis demandaban y criticaban? Pues por eso. Les puede la rabia y la impotencia. Están irritados. Continúan sin digerir el premio gordo de oposición acuñado por la nefasta gestión realizada. Y además se superan exigiendo soluciones 'inmediatas' a la ruina económica y laboral que dejaron, pero sin aportar el más mínimo gesto de colaboración para superar la herencia. No se sonrojan lo más mínimo y animan a las movidas callejeras, apoyan cuantas acciones vayan en contra del Gobierno, y se suman y jalean a huelgas generales.Consecuencia del desnortado comportamiento, a nadie sorprenden los resultados negativos que los socialistas vienen cosechando tras la debacle de las generales. La táctica de ‘cuanto peor, mejor’ no les está resultando. Van a menos. Necesitan con urgencia cambiar de táctica. Sea el señor Rubalcaba, que dice que no se va, o quien pronto le sustituya, tienen que diseñar un nuevo plan de oposición.Si el señor Rubalcaba, en lugar de actuar con mordacidad y acritud, con descalificaciones, sin aporte de ideas, de propuestas, ni de apoyos, con mensajes ásperos, sin proyecto de España, y casi siempre con especial ardor crítico negativa, hubiera aceptado con mejor talante el resultado de las urnas, quizás el sol luciría más y mejor para los socialistas. Si el señor Rubalcaba, en lugar de actuar siempre en negativo hubiera adoptado posturas de entendimiento con el Gobierno, aportando ideas, consensuando actuaciones, enviando envites de colaboración para superar unidos la delicada situación que dejaron, apoyando medidas para corregir la mala imagen de España que algunos embarran y se empeñan en difundir en el exterior, se puede concluir con seguridad que la incierta situación del PSOE hoy, no estaría haciendo piruetas sobre la cuerda floja.

UNETE



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