. Lo que en el pasado hizo
fracasar al régimen democrático, pareciera haber servido de lección para la
dirigencia política venezolana, siendo la causa común: un gobierno democrático,
produciéndose un hecho fundamental para la construcción del nuevo modelo
político venezolano: el Pacto de
Puntofijo.
La voluntad de
las organizaciones políticas de mantener un frente unido para la formación de
un nuevo modelo político se hace efectiva a través de la firma del Pacto de
Puntofijo el 31 de octubre de 1958. En él queda plasmada la esencia de lo que
llamamos democracia de partidos, pues allí se fijaron las reglas del sistema de
poder, configurando la prerrogativa que habrían de tener en el mismo, los
partidos políticos.
Los diez años de
dictadura sometieron a los partidos políticos venezolanos a un aprendizaje
forzado sobre la necesidad de lograr un mínimo entendimiento si se quería
asegurar el mantenimiento del sistema que nuevamente estaba configurándose...
(Njaim, Combellas, Josko y Stambouli citado por Puerta Riera, p. 45)
El Pacto de
Puntofijo es el acuerdo político que suscriben los principales actores sociales
del momento, quienes posteriormente asumirían su condición predominante dentro
del sistema. Los partidos Acción Democrática, COPEI y URD; FEDECAMARAS; Fuerzas
Armadas y la Iglesia Católica suscribieron el compromiso de apoyar y vigilar el
desarrollo de un proyecto nacional que contemplaba el establecimiento de un
sistema democrático que garantizaba el ejercicio pleno de libertades políticas
y la alternabilidad en el poder. El acuerdo se fundamentó en tres aspectos[1]:
Defensa
de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado
electoral... Todas las organizaciones políticas están obligadas a actuar
en defensa de las autoridades constitucionales en caso de intentarse o
producirse un golpe de Estado, aún cuando durante el transcurso de los
cinco años (1959-64) las circunstancias de la autonomía que se reservan
dichas organizaciones hayan podido colocar a cualquiera de ellos en la
oposición legal y democrática al gobierno...Gobierno
de Unidad Nacional... el gobierno de Unidad Nacional es el camino para
canalizar las energías partidistas y evitar una oposición sistemática que
debilitaría el movimiento democrático...Programa
Mínimo Común ningún partido unitario incluirá en su programa particular
puntos contrarios a los comunes del programa mínimo, y en todo caso, la
discusión pública de los puntos no comunes se mantendrá dentro de los
límites de la tolerancia y del mutuo respeto...
Al margen de los
aspectos orientados a consolidar el régimen democrático propiamente, es
necesario que veamos al acuerdo como el instrumento que habría de institucionalizar
uno de las más serias debilidades de nuestro sistema político: el partidismo. A
diferencia de los años posteriores a Gómez, donde el antagonismo de las fuerzas
políticas fue lo que privó, dada la coyuntura del 58 los partidos toman
conciencia de la necesidad de compartir el escenario, repartiéndose el poder y
creando un vínculo que fortalecería su poder político: un pacto, pues “el poder se sostiene sobre pactos
constitutivos, pero no ya entre voluntades individuales... sino entre aquellos
grupos que han movilizado recursos suficientes como para ingresar en el
sistema” (Portantierro citado en Puerta R., p. 47). De esa manera quedó
definido el papel predominante que habrían de desempeñar los partidos políticos
en el funcionamiento del sistema político: la representación de los intereses
de la nación estaba en manos de las estructuras partidistas.
Las Fuerzas
Armadas Nacionales (FF.AA.NN.), como actores fundamentales de las últimas
décadas, desempeñaron un rol trascendental en el pacto suscrito. Inicialmente
las FAN se habían propuesto sustituir el gobierno personalista de Pérez Jiménez
por uno verdaderamente de carácter militar-institucional. Debido a ello fue
necesario que los otros sectores participantes negociaran con los militares,
logrando convencerlos de la pertinencia de consolidar el régimen democrático,
comprometiéndolos a actuar en defensa del mismo, generando la
institucionalización democrática de las FAN, como organización apolítica no
deliberante.
Las Fuerzas Armadas con su participación en
el Pacto de Puntofijo, le confirieron legitimidad a las reglas de juego del
sistema político venezolano que se pretendía instalar, reconociendo a sus
protagonistas en un acto legitimador, como fundadores de la democracia
venezolana, en lo que habría de ser una muestra irrefutable de control político
que ejerce la institución.
[1]
López, Gómez y Maingón, p. 71 citado en Puerta R., 1996)