En palabras de mi abuela "¿no hemos venido a ver Blancanieves? ¿Qué hacen los toros?", y es que estamos ante una Blancanieves española de la Andalucía más honda. Entramos en un cuento del preciosismo del arte del toreo, de las piedades populares (sí, a pesar de como seamos, tenemos raíz católica, y es bonito verlo reflejado en el cine). La película es un disfrute de imagen, de música, de guión: los detalles de amor, reconocer en los hijos a la mujer amada, la amistad. Pasamos de momento clínex a reírnos (al menos yo que soy de risa-carcajada fácil) de las ocurrencias. Todo está cuidado al máximo detalle (de hecho, lo único que me ha desentonado es el cambio del color de ojos), con ternura y con mimo. The Artist es una película interesante, pero Blancanieves le da la vuelta porque tiene una historia que contar, un cuento adaptado a la España profunda con tantos paralelismos que no dejas de sorprenderte.



