. ¡Lo que nos faltaba por oír!
Hay que tener cara dura para hacer una afirmación
así, por lo que no es de extrañar que, Óscar López, le
reprochara que no haya sido capaz de levantar la voz contra la humillación que
sufre el profesorado, los recortes en sanidad y la brutal disminución del
presupuesto para la dependencia, amén de la dejadez que viene observándose en
su entorno y en varias Consejerías.
Herrera presentó el resultado de la cita de
presidentes. Solo le respaldó su grupo; un grupo que, desde hace tiempo, ni
siquiera goza del respaldo popular. La calle se siente engañada, ninguneada y
despreciada. Pero lo que es más grave es que ni siquiera los grupos de la
oposición tienen apoyos fundados: Gobierno regional y oposición suelen aparecen
ante la ciudadanía y ante el contribuyente castellano y leonés en el mismo
cedazo y en el mismo albañal. Esa oposición tiene, precisamente, gran parte de
la culpa de que el Gobierno de Herrera lleve años apoltronado, obsoleto y
mofándose de la ciudadanía. Una ciudadanía a la que no escucha nunca pero sí
miente a diario. Incluso vamos más lejos: la Administración educativa de
Herrera Campo es la única que no cumple ni sus propias normas. ¡Vamos… el colmo
de la dejadez elevada a la enésima potencia!
La declaración final de la Conferencia de
Presidentes no responde, ni de lejos, a las preocupaciones de Castilla y León. Han
fracasado en cuanto a la revisión del modelo de financiación
autonómica y la distribución del déficit no se la cree nadie. Decía ayer un procurador
en Cortes que han tenido más difusión y mejor acogida nuestros artículos, desmontando la intervención de Herrera Campo
en la V Conferencia de Presidentes, que
las desdibujadas y confusas fórmulas que Herrera ha pretendido dar a conocer.
Al pobre Herrera Campo le llamaron torpe y ni siquiera se enteró, como de
costumbre.
El núcleo de prestaciones se ha derrumbado en
Castilla y León; la comunidad pierde población a chorros; las políticas de
asentamiento de población se basan en la categorización del absurdo; las
empresas cierran sin perspectivas en Castilla; se abusa del alto cargo con
grandes prebendas de todo tipo y el paro crece sin parar. Miles de familias de
la comunidad viven casi en la indigencia y Cáritas no abarca a todos. Mientras
tanto, coches oficiales de la Junta por todas partes, el Consejo Escolar de
Castilla y León riéndose del contribuyente, los observatorios (que Herrera crea
como si fueran conejeras de afiliados y hongos en época lluviosa) se reparten
como contribución al allegado, al afiliado y al afín; siguen cobrando dietas en
las Cortes por escuchar lo que tienen por escrito,... ¡Estamos ante una
verdadera indecencia! Decía Confucio que no son las malas hierbas las que
ahogan a la buena semilla, sino la negligencia del campesino.
Jesús Salamanca Alonso