. Ya es oficial.
Dice el Instituto Nacional de Estadística que el 21 por ciento de la
población ha cruzado el umbral de la pobreza. Con ese porcentaje, pese a todo,
la tasa ha descendido en 0,7 puntos, de manera global, porque en ella se
incluyen las personas mayores de 65 años que aún cobran pensión.
Lo que ha aumentado es la pobreza infantil.
¿Alguien recuerda las huchas del “Domund” con cabecitas de criaturas de
todos los continentes? Ahora no se ven.
Ahora vivimos en un país con una infancia objeto de padrinazgo.
El primer caso conocido fue el de Desiree, el pasado junio.
Desirée de 4 años, está amadrinada por la noruega Sunica, de 10 añitos. Los
padres de Sunica , regalan a Azucena, madre de Desiree, 400 euros mensuales
para resistir al desahucio y al mantenimiento de la niña y sus hermanos. Hay
docenas de familias noruegas apadrinando niñas y niños españoles.
Hemos pasado de llevar en la cartera la foto de un niño africano apadrinado
por dos euros al mes, a encontrarnos en el barrio con caritas españolas que los
extranjeros mostrarán, sin duda, solidariamente, cuando abran su bolso.
¿Quién iba a imaginar hace unos años que se extenderían campañas con el
lema “Apadrina a un niño español"?
Los datos más recientes ofrecidos por UNICEF revelan un 27,2 % de la
población infantil española por debajo del umbral de la pobreza.
Esto en números absolutos son 2.267.000 criaturas, de las que
80.000 son pobres nuevos, niñas y niños que quieren chocolate, bollitos, una
bici…pero que no pueden ni comer sopa y fruta a diario desde hace un año.
Tenemos una infancia pobre, sí, por debajo del umbral de la pobreza.
Son pobres nuestros, sí. Pero no hay una partida en los Presupuestos
Generales del Estado destinada a paliar la situación y los servicios
sociales, ya atienden a más de ocho millones de personas de los que
más de tres son familias con menores.
¿A quién le corresponde atender a nuestra infancia? ¿A los noruegos a los
suizos…?
Le corresponde al Estado atender a sus pobres
El 16 de Octubre se celebró el Día Mundial contra el Hambre y el cálculo de
las personas afectadas en todo el mundo es de 870 millones.
Poco antes, el 11, se conmemoró por primera vez en la Historia, el Día
Internacional de la Niña. Especialmente para la niña, porque
atraviesa aún mayores dificultades que los chiquillos.
Tenemos Días Mundiales para casi todo y algunas veces se solapan unos con
otros .Tal vez fuese suficiente con que cada país que tuviese recursos
atendiera a los suyos, en este caso España, a su pobre infancia, que servirá,
bien alimentada, de base de pirámide de cotización para las pensiones futuras.
Se están marchando jóvenes licenciados, cuya formación costó al Estado
español más de 200.000 euros (léase médicos, ingenieras) ,en paralelo se
encarecen las matrículas para acceder a la universidad. No cabe duda ,
permítaseme el cinismo, de que es una forma de evitar la fuga de cerebros. Al
menos los que se vayan no les habrán costado dinero al país. Pero ¿Y las
criaturas?. ¿Qué va a pasar con ellas?. ¿Se van a dar en adopción, como hace
Grecia, por no poder alimentarlas?
¿Qué más se puede hacer con la infancia pobre? Abandonarla , darla en
adopción, venderla…¿Qué más se les ocurre? ..Ah sí..tráfico de órganos¡.
Cuando un país da la espalda a sus niñas y niños, cuando les cobra por
estar comiendo bajo techado una comida que traen de casa, cuando les pone cada
vez más difícil acceder a la educación…¿Cuánto puede durar con dignidad?
La infancia es el futuro de un país. Tenemos un pobre futuro. Y lo
pagaremos.
Yolanda Martos Wensell