La Galicia de Feijóo



 

. Para la mayoría de los gallegos, esta confianza comenzó a gestarse a partir del año 2010, cuando se convirtió en Presidente de la Xunta de Galicia gracias a una mayoría absoluta que ponía en sus manos el devenir de nuestra comunidad; sin embargo, otros ya lo conocíamos, sabíamos de su andadura política y, por ello, confiábamos en que llevaría a cabo una gran labor al frente de la Xunta.

En aquel 2010 los gallegos decidimos deshacernos en las urnas, dónde deben hacerse las cosas, base fundamental de la democracia, del bipartito formado por el Partido Socialista de Galicia y el Bloque Nacionalista Galego, comandado por un derrochador Emilio Pérez Touriño y secundado por Anxo Quintana que nunca estuvo a la altura. Ambos se lucieron con esas ya conocidas reformas nada austeras de despachos o por sus característicos parques móviles.

Feijóo nada más llegar rebajó su sueldo, pocas veces he escuchado a algún nacionalista o a algún socialista elogiar este gesto. Pero no todo era eso, debía hacer un gran esfuerzo en paliar los desajustes económicos dejados por sus predecesores. Y lo hizo. Y no solo eso, estas mismas medidas se aplicarían en el resto de España. En Galicia hemos visto como estas medidas han dado resultado, depurando el déficit y logrando unas previsiones de crecimiento mayores que la de cualquier otra comunidad autónoma, de ahí nuestra confianza en que en España también se observarán estos mismos resultados.

Todas las medidas que tomó han tenido sus frutos, y estos frutos son, por ejemplo, no tener que llevar a cabo los drásticos ajustes en Sanidad, siendo partidario de no privar de asistencia sanitaria a los inmigrantes sin papeles y apoyando la inyección de recursos para la dependencia. Por otro lado, en el aspecto educativo ha logrado que Galicia sea la única región de España en la que no se han incrementado las tasas universitarias.

Ante todo esto, qué otra cosa podíamos hacer si no reelegir a Feijóo y optar por la continuidad de este proyecto, proyecto de futuro, un futuro que cada día se ilumina más gracias a líderes como Alberto.



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La Galicia de Feijóo


 

Presidente en Galicia! Y no es alguien nuevo ni un desconocido, es una persona que se ha ganado toda nuestra confianza. Para la mayoría de los gallegos, esta confianza comenzó a gestarse a partir del año 2010, cuando se convirtió en Presidente de la Xunta de Galicia gracias a una mayoría absoluta que ponía en sus manos el devenir de nuestra comunidad; sin embargo, otros ya lo conocíamos, sabíamos de su andadura política y, por ello, confiábamos en que llevaría a cabo una gran labor al frente de la Xunta.

En aquel 2010 los gallegos decidimos deshacernos en las urnas, dónde deben hacerse las cosas, base fundamental de la democracia, del bipartito formado por el Partido Socialista de Galicia y el Bloque Nacionalista Galego, comandado por un derrochador Emilio Pérez Touriño y secundado por Anxo Quintana que nunca estuvo a la altura. Ambos se lucieron con esas ya conocidas reformas nada austeras de despachos o por sus característicos parques móviles.

Feijóo nada más llegar rebajó su sueldo, pocas veces he escuchado a algún nacionalista o a algún socialista elogiar este gesto. Pero no todo era eso, debía hacer un gran esfuerzo en paliar los desajustes económicos dejados por sus predecesores. Y lo hizo. Y no solo eso, estas mismas medidas se aplicarían en el resto de España. En Galicia hemos visto como estas medidas han dado resultado, depurando el déficit y logrando unas previsiones de crecimiento mayores que la de cualquier otra comunidad autónoma, de ahí nuestra confianza en que en España también se observarán estos mismos resultados.

Todas las medidas que tomó han tenido sus frutos, y estos frutos son, por ejemplo, no tener que llevar a cabo los drásticos ajustes en Sanidad, siendo partidario de no privar de asistencia sanitaria a los inmigrantes sin papeles y apoyando la inyección de recursos para la dependencia. Por otro lado, en el aspecto educativo ha logrado que Galicia sea la única región de España en la que no se han incrementado las tasas universitarias.

Ante todo esto, qué otra cosa podíamos hacer si no reelegir a Feijóo y optar por la continuidad de este proyecto, proyecto de futuro, un futuro que cada día se ilumina más gracias a líderes como Alberto.




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