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La encuesta del 9 de Octubre


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20/10/2012


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Las encuestas políticas son instrumentos de sondeo entre la población sobre el apoyo que tienen los gobiernos o Partidos entre la opinión pública. Las que se ciñen a un muestreo de preferencias electorales lo único que reflejan es el estado de ánimo del electorado en determinadas circunstancias. Por eso hay que darles el valor que tiene. Pero no caigamos en la descalificación fácil de los datos que arrojan porque pensemos que no se ajustan a la realidad que a nosotros nos gustaría, o porque los resultados pueden estar manipulados, aunque esto sea fácil de hacer simplemente con la formulación de las preguntas y el cocinado de las respuestas. No perdamos el horizonte que nos señalan, porque toda encuesta también dice una verdad que no debemos obviar.


La encuesta sobre intención de voto que se publicó el 9 de Octubre, celebración del día de la Comunidad Valenciana, ha puesto encima del tapete datos tan interesantes sobre el apoyo electoral que recibirían los Partidos si se celebrasen hoy las elecciones autonómicas, que no es de extrañar que se haya tratado de ningunear primero, para hacerla olvidar rápidamente después, vistos los resultados que arrojan para los dos grandes Partidos de la Comunidad, que parece ser han preferido mirar a otro lado, para seguir con su política de distanciamiento de los problemas ciudadanos y encanallamiento con el adversario político, en esa deriva cainita que PSOE y PP han caído de dar más importancia a la descalificación mutua, que de afrontar con decisión la búsqueda de soluciones a la gravísima situación que se está viviendo en la Comunidad Valenciana. A veces transmiten la sensación de que sólo están interesados en sí mismos, sus problemas internos y la reafirmación propia basada en la negación del otro. Un problema del que no son conscientes y que acabará aplastándolos cuando el tren de la historia les pase por encima.

                Por eso no nos debe extrañar que la encuesta de intención de voto haya provocado tan poca autocrítica, en los dos grandes Partidos. En el PP cabía esperar una cosa así, por diversas razones que tienen que ver con la falta de criterios para gobernar la Comunidad, entregada al interés de Partido a nivel nacional y del gobierno de Mariano Rajoy, que está castigando sobremanera el bienestar de los valencianos, en todos los aspectos posibles económicos, sociales, culturales y políticos. Si a este desastre de gobernanza se le unen el desgaste provocado por los gobiernos anteriores, en la medida que vamos conociendo cómo y para quién gobernaban, y lo vínculos que tenían con la corrupción, que ahora se está viendo ha supuesto un derroche económico insoportable para la hacienda valenciana, lo único que nos confirma la encuesta es la tendencia a la baja del voto al PP, que ya se venía produciendo en elecciones anteriores, ahora más acusada por el debilitamiento del Gobierno, que ha protagonizado el mayor engaño político habido en España desde que murió Franco. Muchas alarmas tienen que estar sonando en la sede del Partido Popular ante la pérdida tan evidente de apoyo electoral que les impediría alcanzar la mayoría absoluta tan necesaria para gobernar. Pero quizá el resultado más interesantes, y preocupante para la izquierda, sea el de un Partido Socialista en caída libre en intención de voto y apoyo electoral.

                A nadie se le debe escapar que el PSPV-PSOE es una pieza fundamental en el engranaje político de la izquierda valenciana. Por eso convendría reflexionar sobre las causas que le están llevando a que la sociedad les de la espalda, en un  momento en el que estando en la oposición en la mayoría de los Ayuntamientos, Cortes y Congreso de los Diputados, debería aparecer en alza, con un plan alternativo de gobierno, que pusiera freno a la crisis política y económica que vivimos. Sin embargo no es así, ofreciendo la imagen de un Partido pusilánime, a la defensiva e incapaz de asumir el liderazgo que la izquierda de este país necesita. ¿Cuáles son las causas? Un compendio que están afectando directamente a su situación en la Comunidad Valenciana, y posiblemente en el resto de España.

                El principal problema que tiene el Partido socialista valenciano es el tiempo que lleva anclado a la oposición, que le ha conducido a vivir en un estado de crisis permanente, que tiene como resultado inocuo la elección regular de un secretario general distinto cada poco tiempo, con sus consabidos cambios de equipos de gobierno y alianzas. Cambios en la búsqueda de un líder que no aparece, quizá porque el propio Partido tiene en su seno un virus que le imposibilita para presentarse él mismo con capacidad de cambio y contundencia en la defensa del estado de bienestar. Esto le lleva a elegir no al mejor, y sí al que más apoyos internos ha concitado en función de intereses que al común de los ciudadanos se nos escapan.

                No menor problema es la falta de autocrítica que se ha instalado en el seno de todas las estructuras del Partido, que se practica en privado, de forma individual, pero que no tiene el valor de salir a la luz, para no dañar la imagen del Partido. La ausencia de autocrítica les lleva a vivir en un estado de esclerosis absoluto, que les imposibilita para hacer propuestas valientes tanto internamente como para el conjunto de la sociedad. Por eso, incapaces de reconocer la pésima política económica de Zapatero, y las nefastas consecuencias para la Comunidad Valenciana, se presentaron en el Congreso de Sevilla eligiendo la continuidad, que se está viendo, ha cerrado toda posibilidad de hacer una oposición firme a las políticas desintegradoras del estado de bienestar del PP, y posicionarse con liderazgo al frente de la izquierda valenciana y española.

                El rumor del tsunami político cada vez es más audible, y si el Partido socialista no da un giro a la izquierda en la defensa clara y contundente del estado de bienestar, formulando nuevas líneas políticas de la socialdemocracia, acabará convirtiéndose en un Partido minoritario en las urnas. Y eso le dará más poder a la derecha, y dejará huérfano a este país, también a la Comunidad Valenciana,  de una organización política capaz de vertebrar con un discurso unitario el estado de bienestar como principio básico del progreso económico sostenible, la igualdad y la distribución de la riqueza.

                Así las cosas, nadie puede extrañarse del ascenso electoral de Compromís y EU, que han asumido con firmeza la defensa del estado de bienestar, pasando a ocupar el vacío que los socialistas están dejando en el electorado de izquierdas valenciano.



Etiquetas:   Partidos Políticos   ·   Comunidad Valenciana

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