. La idea es
satisfacer necesidades del tipo:
- No estar solo/a
- Sentir el apoyo de otra persona cercana con la
que mantenemos un vínculo lo suficientemente fuerte y único, que aunque podamos
sentir el apoyo de otras personas, el que recibimos de la pareja tiene un
significado de protección especial, incomparable.
- Crear nuestra propia familia (con hijos o sin
ellos) pero crear ese espacio real y subjetivo en el que sólo cabemos NOSOTROS.
- Compartir nuestros ratos libres, nuestros
momentos difíciles, nuestros triunfos, nuestros fracasos.
- Satisfacer nuestras necesidades sexuales, poner
en marcha nuestra sexualidad con ese otro ser.
- Compartir nuestros gastos, nuestros ingresos,
nuestros proyectos, la economía en general.
Y así podría seguir mucho tiempo
más e incluso dejaría quizás de mencionar necesidades por no compartirlas como
personas y por no conocer alguna en especial existente en otro ser humano.
Pero una vez dicho esto y
colocado en el puesto de relevancia que se merecen las relaciones de pareja, la
pregunta que me hago es ¿Por qué cuando las personas no tenemos pareja nos
sentimos incompletas? ¿Este sentimiento se da de la misma manera y con la misma
intensidad en hombres y mujeres?
Mi experiencia profesional me
lleva a tener un mayor registro de las vivencias femeninas, seguramente no
porque los hombres no sientan o no tengan vivencias, sino porque tienden a
compartirlas menos y por consiguiente es más difícil que soliciten ayuda.
Las mujeres a las que he tratado
de una manera u otra en relación a esta “problemática” refieren sentirse vacías, incompletas, inconformes, incapaces
de ser feliz y de disfrutar plenamente de lo que hacen, deseosas de ser importantes
para otra persona, necesitadas de un vínculo emocional fuerte y seguro para
poder disfrutar de la sexualidad con otro hombre, utilizadas si no se logra ese
vínculo y la relación se limita al sexo, con miedo a no tener ellas sentido
para nadie cuando sus hijos crezcan y dejen de necesitarla del mismo modo y con
la misma frecuencia e intensidad………. Y toda una serie de emociones negativas que se
justifican en la realidad social a la que se nos somete continuamente.
Por esta razón, hace no muchos
días le comentaba a una paciente:
“El miedo a la soledad es muy común en todos los seres humanos, y
muy especialmente en las mujeres ya que durante la mayor parte de nuestras
vidas nos han ido enseñando de una manera o de otra que sólo estaríamos a salvo
y sobre todo felices cuando lográsemos enamorarnos, formar una familia y por
supuesto tener un matrimonio. La buena noticia es que esto no es cierto en lo
absoluto, si así fuera bastaría con estar casada para ser feliz, y sin embargo,
no es precisamente el modo en que te has sentido tú todo este año. Por otro
lado, ¿crees entonces que las personas que no tienen pareja son todas unas
desgraciadas? Creo que como mínimo estas dos realidades o pensamientos nos
deben hacer dudar respecto a las ideas que nos han inculcado desde niñas,
haciéndonos sentir como personas dependientes que sólo están completas con otro
ser: un hombre. Podemos ser felices y personas plenas viviendo en pareja pero
también podemos serlo si en determinados momentos (bien por causas ajenas a
nuestra voluntad, bien por voluntad propia) no la tenemos.
La cuestión aquí no es determinar qué es mejor: tener pareja o no
tenerla. Este tipo de disyuntivas no son serias y no nos llevan a un análisis
real y maduro de lo que nos sucede y de cómo nos sentimos. Lo importante es que
desarrollemos una filosofía de vida que nos permita entender un postulado
fundamental y a partir de ahí continuar en la vida:
“Sólo tengo una vida, ésta muchas veces estará plagada de
situaciones que yo haya podido controlar y determinar, otras veces me sucederán
cosas que se escapen a mi elección; pero en todo momento sabré que la vida es
el mayor y mejor regalo que me hayan podido hacer, es mi bien más preciado y la
disfrutaré en todo momento, aprenderé de ella en todo momento y sobre todo la
viviré en todo momento. Porque de lo que sí soy responsable, de lo que sí puedo
encargarme, aquello que sí puedo controlar son mis pensamientos, mis actitudes,
mis postulados, mis emociones, mis actos y claro está MI BIENESTAR y aquí
entendamos que bienestar la final se traduce en esa felicidad que todos
perseguimos”
Y como sólo tengo una vida me propongo:
·
No estar
solo/a aunque no tenga pareja y para ello crearé y alimentaré relaciones de
amistad, relaciones familiares, la relación conmigo mismo.
·
Sentir el
apoyo de otras personas con las que sea capaz de establecer vínculos y aunque seguramente
este apoyo no tenga las características del que esperamos recibir de una
pareja, igual lo disfrutaré y valoraré, porque puedo contar con él.
·
Crear mi
familia, tenga ésta las características que tenga, mi familia puede ser tan
extensa y diversa como yo pueda y quiera.
·
Con otras
personas importantes compartiré mis momentos relevantes, mis triunfos, mis
fracasos, mi tiempo, mi ocio.
·
Disfrutaré de
mi sexualidad porque es un bien propio, que tiene vida más allá de otra
persona, que puedo enriquecer en solitario si compartirla sin sentimientos me
hace sentir vacío o que incluso puedo compartir, si así lo decido, aún y cuando
luego no pase nada más con la persona elegida para ello.
·
Me haré
cargo de mi economía porque puedo, porque puedo disfrutar también de las cosas
positivas de esta opción y porque, acorde a mis posibilidades reales, puedo ser
capaz de salir adelante aún y sin vivir en pareja.
Y como sólo tengo una vida me
propongo:
Que cuando viva en pareja
disfrutaré de todo lo que ella me aporte y de las ventajas que ella me asegure,
sabiendo que puedo ser feliz de muchas formas en mi vida. Muchas gracias por dedicar su tiempo en leerme.Puedes visitar www.mayset.es/blog si estás interesado en más información.