Jack London, ese escritor aventurero, o viceversa, que tanto me sigue encandilando a mis cuarenta, publicó una curiosa novela (Antes de Adán), juvenil diría yo, sobre los ancestros del ser humano. Eso no sería sorprendente en sí mismo, por su gran capacidad literaria y su enorme experiencia como corresponsal y viajero, si no fuera por el hecho de que esta novela la adquirí en una feria de ocasión, un lugar muy dado a encontrar cosas curiosas y alguna que otra ganga, como bien sabemos los asiduos a estos certámenes.



