“Las conejas también tenemos garras”

Con el poco acceso a información que tenemos hoy sobre mujeres feministas y anarquistas latinoamericanas, hay obras que se agradecen. En este caso, quisiera destacar la película “Ni dios, ni patrón, ni marido” de la directora Laura Maña, que relata la historia de la argentina Virginia Bolten, quien nació en 1870 y murió en el año 1960.


. En este caso, quisiera destacar la película “Ni dios, ni patrón, ni marido” de la directora Laura Maña, que relata la historia de la argentina Virginia Bolten, quien nació en 1870 y murió en el año 1960.
 

Bolten fue la redactora y directora de la primera publicación anarcofeminista latinoamericana “La Voz de la Mujer” entre los años 1896 y 97 y, quien durante la conmemoración del 1º de Mayo de 1960, enarboló una bandera negra con letras rojas y encabezó la manifestación en contra de los mártires de Chicago, Estados Unidos. Gracias a esa acción cayó presa de las autoridades, pero en cuanto se vio libre se dedicó en cuerpo y alma a la producción de su diario.

 

La película “Ni dios, ni patrón, ni marido”, lema principal del pasquín, muestra las dos caras de una sociedad que estaba bajo los duros pies de la burguesía argentina y que luchaba codo a codo con los dueños y terratenientes para obtener un poco de libertad. En el filme el dueño de una fábrica textil trata a las mujeres de conejas, haciendo hincapié en la capacidad que tenemos de reproducir, sin embargo, el diario contesta “las conejas también tenemos garras” tras escuchar aquel insulto.

 

Después del despido de una de las trabajadoras de la fábrica por dejar sus labores para ir a cuidar a su hijo enfermo, las mujeres deciden agruparse, bajo el mando de Virginia Bolten, e intentar que el dueño reincorpore a la mujer. Mientras al otro lado de la ciudad, una cantante de ópera y amante de uno de los senadores de la nación, se ve involucrada en la producción y distribución del diario en cuestión.

 

En la película podemos ver el abuso sexual de las mujeres de la época, esclavizadas por la familia, por la iglesia y por los hombres, según exclama Bolten en una de sus líneas. Se deja entrever la violencia intrafamiliar y los abortos que miles de mujeres debían realizar a causa de los bajos salarios y bajas posibilidades de trabajo.

 

La maravillosa historia de un grupo de mujeres luchando por sus derechos se entrevera con un desagradable amor burgués, que es la parte débil y cliché de la película. Sin embargo, el filme deja un sabor dulce sobre la lucha que las mujeres dieron y debemos seguir dando para librarnos del patriarcado que tanto nos oprime.

 

“Se acabó eso de Anarquía y Libertad y las mujeres a fregar. Salud”. Virginia Bolten.






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