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En primer lugar Kant recomendó el
“pensar por sí mismo”, lo cual choca comúnmente con la línea editorial que se
le impone al periodista por parte del medio en que trabaja; sea esta imposición
explícita o subrepticia. El periodista cada vez que va a cubrir una pauta
construye el enfoque de la noticia teniendo en cuenta los intereses de su
medio, porque sabe que si no cumple con estas directrices su trabajo no será
publicado.
El segundo principio establece
que se debe pensar poniéndose “en el lugar de cada uno de los otros”, es decir,
tener un pensamiento amplio. En la Venezuela polarizada en que vivimos aún cada
medio niega la existencia de un sector de la población, no de forma explícita
sino al no cubrir de forma equilibrada sus opiniones.
Finalmente, el periodista que
trabaja en un medio cuya línea editorial entra en contradicción con su visión
del mundo, rompe con el tercer principio de Kant que recomienda “pensar siempre
acorde consigo mismo”. El profesional de la comunicación debe soportar esta
disonancia cognitiva para conservar su empleo, que cada vez se hace más
inestable dada la alta competitividad de la profesión periodística y la poca
seguridad que brinda el gremio.
El único camino que le queda al
periodista venezolano es prepararse cada vez más, para poder manejar con mayor
sutiliza el lenguaje y expresar su visión del mundo de una forma que no haga
peligrar su puesto de trabajo. Las circunstancias nos exigen aumentar nuestra
creatividad y profundidad para de esta manera hacer que el valor de nuestro
nombre pese más que cualquier imposición editorial.@Joaquin_Pereira