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Aunque la inversión
extranjera juega un papel preponderante en este sector, el capital mexicano
destaca en participación asociada con los foráneos.
El dinero que
estimula la inversión en turismo es alto y prioritario, aunque se debe señalar
que no contamos con especialistas fuertes en la materia en ningún campo de este
importante sector.
Mencionamos la
comida mexicana, especialidad regional en todo el país que ha sido declarada
patrimonio de la humanidad.
No solo es por su
gran sabor, preparación, cuidados, especialidad sino también por su acceso
económico.
No es un agasajo
caro para el mundo ni para el país. La gran habilidad del personal con que se
cuenta combina sabores con colores y gustos que la vista resalta sin probar su
deliciosa textura y sabor.
De norte a sur y de
frontera a frontera la variedad es inmensa y cada cual tiene su propio toque de
distinción. Además se complementa con el sentido de servicio, que es un don
natural en el mexicano que lo distingue.
Los halagos al
turismo no son suficientes para hacer de este sector sea económicamente
rentable. Tenemos un gran rezago social en materia de seguridad y salud. Sobre
todo carente de prevención.
No contamos son un
sistema solido de aseguramiento social ni equilibrado entre la población
económicamente activa y la pasiva.
No hay pensiones
dignas, no alcanza el ahorro necesario por más que se trabaje con el mayor de
los ahíncos pues el salario real padece un atraso histórico con los precios
infelices que suben sin miramientos ante la impotencia de la sociedad más
necesitada.
No podemos presumir
en nada en estos dos renglones básicos el equilibrio económico de un país que
gasta de forma muy estúpida el dinero público.
Tenemos un reto
inmenso y una deuda con el pueblo de enormes magnitudes, basados en la enorme
desigualdad económica existente.
La mayoría tienen
poco y la minoría tiene mucho. Mientras esa ecuación no se revierta será
imposible que el país pague la deuda mencionada.
Estas carencias
están íntimamente vinculadas con las enfermedades. Tenemos un pueblo enfermo al
cual le hace frente un sector salud incapaz de solucionarlo y menos de
atenderlo.
Se requiere de
hacer una mejor distribución de las pensiones. Hacer un estudio serio socioeconómico
sobre la condición de vida de la gente y darle a cada quien lo que sea digna
para llevar una vida desahogada.
Hay muchas personas
que no requieren las fortunas de pensiones que reciben. Mucha gente tiene
resuelta su situación económica de por vida, tal vez con fortunas mal habidas.
Sin embargo no es cuestión de leyes o reglamentos sino de principios de
humanidad.
Empezar por este
camino y paralelamente mejorar la atención medica requerida, nos redituara
mejores días finales de vida a todos.
No podemos seguir
exprimiendo las empresas estatales para pagar una democracia cara e inútil.
Tampoco una burocracia pesada y corrupta y cada vez más grande. Es necesario
cambiar ya antes de la ecuación se vuelva negativa y nos lleve a un ciclo
económico incomodo del cual no podamos salir jamás. Es cuestión de voluntad
política.
90.- reflexión los pesos de la Nación III. El predicador
económico.