
. Es el lugar más seguro. Mantenga su televisión encendida. Lo mantendremos informado. (Perfect Sense, 2011)
Nos encontramos inmersos en una vorágine de negativismo, frustración y desencanto social que llega al punto de anularnos, una perversión del sistema que nos convierte en dóciles acatadores de las reglas, puesto que el miedo que se nos infunde desde las altas esferas es para que no se nos ocurra tan siquiera alterar el nuevo orden establecido, ello nos paraliza, nos aliena, nos imposibilita para tan siquiera demostrar el descontento que sentimos. Los discursos técnicos, deterministas, cerrados, dogmáticos y cuantitativos pretenden solamente entumecer nuestros sentidos, de tal manera que al encontrarnos siempre confusos y atemorizados no lleguemos a comprender el impacto real de las medidas. Medias propuestas para salir de una crisis que ellos mismos han provocado, consentido y alargado, pretenden que paguemos los excesos de un grupo de yuppies, llegando a convencernos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que la culpa es de los inmigrantes, de la subvenciones, del excesivo gasto público... La realidad es que cada vez se producen más tragedias humanas, algo que los neolingüistas y criptofascistas traducen en que debemos trabajar más por menos, que no es tiempo para salir a la calle y demostrar descontento, que es tiempo de remar todos en la misma dirección (ellos ni siquiera han demostrado tener un plan de desarrollo a largo plazo), y mientras remamos y se "reajusta el mercado" (es decir, rezan para que el Frankenstein que han creado pierda su apetito) acabamos con la esperanza y sueños de seres humanos, ese quizás sea el pequeño detalle que ellos olvidan, puesto que detrás de sus grandes reformas, ajustes, reestructuraciones, componderación de impuestos y demás ostentaciones kafkianas, hay vidas humanas. Sin embargo el subconsciente colectivo prefiere ignorar que en su propio país, aquel al que muchos han sacado a relucir por ahí como uno de esos estados que forman parte del mundo desarrollado con arrebatos patrióticos, comience a reproducir instantáneas propias del subdesarrollo.