. Al
parecer, esa consiste en recortar lo que afecta a la ciudadanía y al
contribuyente, pero no a los altos cargos, órganos y organismos. Por ejemplo:
el ‘chiringuito’ de Herrera Campo, Juan Vicente, en el Palacio de Ntra. Sra. de
la Asunción ni siquiera lo han tocado a pesar de la crisis. Ni Hugo Chávez
llegó a actuar así cuando tomó posesión en Venezuela. ¡Se te ve el plumero,
Juan Vicente! Lo vamos a demostrar un poco más adelante.
No creo que Herrera Campo, mi
presidente, llame austeridad al hecho de que no cobren retribuciones el 80% de
los parlamentarios. Lo que no cuenta es que se reúnen una tarde de miércoles y una
mañana de jueves, cuando lo hacen, para cobrar dos dietas diferentes, al ser
días distintos. ¡Vaya cara más dura! ¿Y qué dice la presidenta de las Cortes de
ese abuso desmedido? Hace unos días demostró un periodista del diario “El Norte
de Castilla” que la malversación estaba instalada en las Cortes, mientras se siguiera
haciendo esa ‘cochinada’, en tanto que la ciudadanía andaba a tres menos cuarto,
aumentando el paro y cerrándose empresas a mayor velocidad y en mayor cantidad
que en ninguna otra comunidad autónoma. Señor Herrera ¿quiere que sigamos
hablando del gasto y del coste del mastodóntico edificio de las Cortes de
Castilla y León? ¡Mejor no, sobre todo para no sacarle los colores!
Dice usted que desde 1987 tenemos
una única Delegación Territorial en cada provincia. ¿Cuántas quiere tener? No
se da cuenta que también sobra la que hay en cada provincia, incluso. Si
queremos rentabilizar recursos, no podemos repetir organismos como ese tipo de
delegaciones, dado el coste que suponen. Toda cuestión se puede canalizar a
través de las subdelegaciones de Gobierno de la comunidad o incluso a través de
las diputaciones y/o Ayuntamientos. Por lo que compruebo, y me avergüenza, cada
quiosquero monta su ‘chiringuito’, aunque no haya cometidos rentables.
Hable claro, señor Herrera, en cada provincia
convergen una subdelegación del Gobierno central, una Delegación Territorial de
la Junta, una Diputación,… ¿No le parece una traición al sentido común y un
monumento al despilfarro? ¡Hágame caso en el desmonte de su discurso y habrá
ahorrado a la Junta cerca de setecientos ochenta millones de euros, sin mermar
la efectividad ni disminuir la eficacia de la gran mayoría de los servicios.
¿Cuánto han reducido en la dependencia? Señor Herrera: han reducido más que
nadie.
Ya sabemos que no se ha creado en Castilla y León una televisión
autonómica, ni policía autonómica, ni representaciones de naturaleza política
en el exterior. Pues es lo que faltaba. En esta comunidad sobra mucha duplicidad
y triplicidad. De momento le voy a poner un ejemplo: la AEMET aporta el
servicio necesario a la Junta y a toda la ciudadanía de Castilla y León; pues
bien, resulta que la Junta de Castilla y León tiene su ‘chiringuito
meteorológico’ que dice aportar (prometo que no aporta nada nuevo) datos y
servicios, pero resulta que los datos se los compra a empresas privadas que
‘beben’ de la AEMET, antes INM, cuando la propia Junta de Castilla y León puede
pedir esos datos de forma gratuita a la propia Agencia Estatal de Meteorología.
Señor Herrera, ¿no es ese otro despilfarro inútil y oculto? Cuando guste, le
reto a encontrar (quienes lo hemos trabajado, ya los hemos encontrado)
despilfarros en su comunidad, que es la mía. Le aseguro que son muchos y muy
graves. Por cierto, ahora no me estoy refiriendo a la variante de Guardo (no
intente jugar al escondite).
Dice usted, además, que “a partir
del 1 de enero de 2013 los trabajadores de la Delegación en Bruselas se
incorporarán a la embajada española de la REPER”. Eso debió hacerse hace
tiempo. Usted y su ‘ejército de acólitos’ iban en la misma dirección que otras
comunidades. No han montado embajadas de la comunidad porque no se han
atrevido. Y no me diga por eso que “nuestro sector público es de los más
reducidos de España, con sólo 38 entidades sobre las que tenemos pleno poder de
decisión”. ¡Hasta ahí podíamos llegar! ¡Ya está bien de insensateces! ¡Hábleme
del EXCAL, por favor! ¿Qué ha aportado
el EXCAL a nuestras exportaciones y a los acuerdos comerciales con el exterior?
Me lo cuenta o prefiere que se lo cuente yo. Piense que si lo cuento yo, pueden
salir a relucir cuestiones que usted desconoce a día de hoy y que le ocultan
sus cercanos ‘acólitos’.
Hace tiempo le pedí, y aún no me ha
respondido, que era el momento de eliminar inservibles instituciones, por
repetitivas e innecesarias. ¿Quiere que se las enumere otra vez? Pues mire
usted: el CES, el Procurador del Común, el Consejo de Cuentas, el Consejo
Escolar de la Castilla y León, el Consejo Consultivo y numerosos observatorios
que ni han dado la talla unos ni aportan nada otros. Es tal la cantidad de
ellos que invito a los lectores a conocerlos por internet.
Cuando he leído en el BOCyL que
la Junta tiene un plan de racionalización del gasto corriente, lo primero que
he hecho ha sido meterme la mano en bolsillo por miedo, preocupación y
angustia. Sigo pensando que las autonomías sí son el problema pero no forman
parte de la solución, excepto si nos planteamos la revisión constitucional para
desmontar este desaguisado de tropelías, injerencias, malgasto y pretensión de
querer ser Estado. Ni en esto último han sabido ser originales. ¿Por qué ese
afán de imitar a ‘papá’ Estado? Bien es verdad que hay soluciones más
sencillas: devolver competencias de envergadura como Sanidad, Educación y Servicios
sociales, además de las de Justicia quienes las tengan.
Señor Herrera Campo, presidente
de la Junta de Castilla y León: es el momento de reducir gastos inútiles que
abundan en Castilla y León, pero sin tocar la Sanidad ni la Educación ni los Servicios
sociales. Si consigue eso habrá sabido mantener los servicios públicos
fundamentales. Todo lo demás se puede rebajar, posponer o retocar. Hasta el
momento no han sabido preservar la Educación ni tampoco la Sanidad. Con los
recortes sociales han hecho un verdadero estropicio. Los últimos informes y
evaluaciones conocidas dicen que mi comunidad se muere y que está próximo el
momento de apagar la luz y cerrar la puerta. Dicen, también, que lleva años en
el más puro inmovilismo, donde destacar el éxodo hacia otras comunidades. Pero
lo más duro es que les acusan a ustedes de no saber gestionar y de maltratar todo
aquello que desconocen. Doy fe.
Jesús Salamanca Alonso