Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Libros   ·   5G   ·   Tecnología   ·   Novela   ·   Reseña   ·   Informática   ·   Mauricio Macri



Sutiles mecanismos de dominación hacia la mujer. Cuando la ciencia se presta a ello


Inicio > Psicología
04/10/2012


1700 Visitas



No he podido hacer oídos sordos a recientes referencias en distintos medios de internet, sobre los resultados arrojados por un “estudio” noruego titulado Equality in the home.


Intentando llegar al origen más puro de esta “investigación” pude conocer sobre ella por las referencias aportadas en The Telegraph de la mano de Henry Samuel el pasado 27 de septiembre de 2012.

Una de las conclusiones más genéricas e increíbles a las que Thomas Hansen, Co-autor del estudio antes mencionado arriba, es que las parejas que comparten las tareas de la casa (tareas a las que por su trascendencia en el bienestar de la familia, prefiero referirme como “Trabajo para el Mantenimiento de la Vida Humana”), tienen mayores probabilidades de divorciarse. Probabilidades que aumentan en un asombroso e innombrable 50%.  

Quizás, el señor Hansen entienda que compartir, colaborar, tener espacio y tiempo para sí mismos/as, delegar o no estar sobrecargados/as; son motivos de discordia, disconformidad y generan finalmente el desamor que lleva a la pareja a disolver su vínculo.

Si alguien entiende lo anterior, me gustaría pudiera explicármelo, es posible que mi inteligencia no me permita llegar a los estados de enajenación necesarios para lograrlo. O peor aún, es posible que la interpretación realizada, sea, como mínimo, sesgada y analizada sólo teniendo en cuenta el más retrógrado y arcaico de los postulados sociales: la mujer debe encargarse de la casa, el marido del mantenimiento fuera de ella. ¿Acaso no se les ha ocurrido pensar que es el Acto de Acuerdo, que debe tener lugar en el marco de una relación de pareja, una tarea harto compleja y para la que no hemos sido preparadas las personas?

Concluyen además, que la causa más profunda de los altos índices de divorcio en la actualidad, se relacionan directamente con los “nuevos valores” presentes en las parejas. Dos personas en el camino de compartir y flexibilizar roles, mujeres con altos niveles educativos, con una fuerza de trabajo que venden y les hace más independientes, extremadamente sensibilizados con aspectos formales y contractuales de una relación de pareja y del matrimonio.

Valores todos que se suman a una interpretación de la pareja y el matrimonio como algo menos sagrado. Parejas altamente organizadas y planificadas que no dejan espacio a la espontaneidad que es justo una de las características, al parecer, mejor evaluadas por ellos en el marco del matrimonio y el amor en general.

Llegan incluso a afirmar que en las “buenas relaciones” la gente hace las cosas y no importa quién. ¿Entonces por qué concluir lo que en el propio estudio afirman?: Es el doble el índice de divorcio en parejas que comparten roles y tareas cotidianas que en aquellas con roles más tradicionales y en las que son las mujeres quienes se encargan. ¿No habíamos dicho que las buenas parejas son aquellas en las se hacen las cosas y no importa quién? ¿Dónde está el problema entonces cuando lo hacen los dos?

La respuesta es mucho más compleja que el ridículo: las buenas parejas son aquellas en las se hacen las cosas y no importa quién. Con todo respeto, los pensamientos románticos y dicotómicos deberíamos dejarlos atrás junto al acné y los cambios hormonales. La adolescencia no es la etapa en la que los humanos debemos investigar y concluir.

Queriendo no dedicar ni una sola línea más a hablar sobre estas cuestionables, para mí, conclusiones, me gustaría alertar sobre dos importantes peligros que este tipo de postulados traen consigo:

Primero: Al tratarse de una investigación realizada en un país, del llamado Primer Mundo, desarrollado, que no en vías de estarlo y altamente confiable incluso, no pocas personas podrían evaluar como certeras las conclusiones que en ella se exponen. Un mundo en el que sigue reinando la desigualdad y la discriminación hacia la mujer, por mucho que a unas nos pese, al tiempo que a otros les conviene seguir negándolo.

Segundo: Dichas “verdades” se convierten, en no pocas ocasiones, en banderas que levantan quienes intentan a toda costa culpabilizar a la mujer por el “abandono” del cuidado de la unidad familiar, culpándola sobre todo a ella y muchas veces sólo a ella, claro está, desde el discurso genérico de padres; pero en el que todos entendemos entra fundamentalmente: la madre. Una bandera que culpa a la mujer por reivindicar su espacio, el derecho a ser dueña de su cuerpo, por querer tener un día a día diferente, por elegir también, si así lo decide; bien compartir con potitos y pañales o mantenerse al margen de ellos. 

 

Gracias a todos.





Te espero en www.mayset.es/blog podrás encontrar información interesante



Etiquetas:   Divorcio   ·   Violencia de Género   ·   Discriminación   ·   Mujer   ·   Pareja

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18416 publicaciones
4670 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora