Preocupante similitud entre la España actual y la del Reinado de Isabel II



 

. No en vano llamaron a la Reina, la Reina de los Tristes Destinos.

Varios hechos marcaron ese final desgraciado:

-          La Reina interfirió, influenciada por sus ministros y religiosos de la corte, con frecuencia en la política de la nación lo cual la hizo impopular entre los políticos.

-          La creación de la Red Ferroviaria supuso un boom que sirvió para enriquecerse a muchos personajes de la clase noble (la madre de la propia Reina o el Marqués de Salamanca, recibiendo éste incluso tratos de favor en forma de subvenciones y otras prebendas).

-          La inversión realizada en la construcción del ferrocarril fue descomunal y se realizó vía finanzas públicas y endeudamiento público.

-          Esta inversión también comportó la financiación por parte del capital privado (vía facilidades de pago por parte de las empresas constructoras o vía financiación por parte de la mayoría de los bancos españoles).

-          La solvencia del Reino dependió pues de la solvencia de las empresas y de los bancos participantes y viceversa.

-          Debido a este elevado endeudamiento, fue necesario ofrecer una altísima rentabilidad para atraer financiadores, la cual contribuyó a una pérdida de credibilidad sobre la posibilidad de repago de las deudas públicas y privadas.

-          Al perderse la credibilidad los banqueros y los inversores internacionales optaron por no apoyar los planes reales, así que la Reina se vio obligada a suspender pagos.

-          Esta suspensión de pagos llevó aparejada la suspensión de pagos de empresas y bancos.

-          Tal era situación que finalmente el Reino de España quebró, se liquidó y dio paso a la Primera República la cual fue acogida con gran satisfacción por la sociedad de entonces por el mal momento económico que pasaba. También los políticos (los que mal influenciaban a la Reina y los que no) se vieron beneficiados con el final acaecido.

Varios hechos actuales parecen repetirse:

-          El Rey ha empezado públicamente a adoptar un papel político que ha originado el malestar de algunos políticos (catalanes en este caso). Se desconoce públicamente si ministros y/o religiosos cercanos a la corte como en el caso de Isabel II han influenciado en esa decisión.

-          La bonanza provocada por el boom inmobiliario sirvió para enriquecerse a personajes de la clase noble (dio paso a numerosos fondos públicos, y algunos de estos fueron a parar a empresas de algún noble -Duque de Palma, con tratos de favor en forma de subvenciones-)

-          El dinero destinado al boom inmobiliario también fue descomunal, el cual derivó en una crisis bancaria y en una cada vez mayor asunción de esta por el presupuesto público, generando cada vez más un mayor endeudamiento público.

-          El capital privado (bancos) también participó en gran medida en la financiación del boom inmobiliario  (empresas constructoras, bancos).

-          La solvencia del Estado depende de la resolución de la crisis bancaria y de la solvencia del sistema bancario español y viceversa.

-          Debido a este elevado endeudamiento público y privado y la alta dependencia de bancos y Estado es necesario ofrecer una altísima rentabilidad para atraer financiadores (en forma de prima de riesgo), la cual contribuye a una pérdida de credibilidad sobre la posibilidad de repago de las deudas públicas y privadas.

-          Estamos en un punto en que, si no se pide el rescate, los intereses de la deuda, los déficits futuros estimados (si se decide que todas las provisiones bancarias futuras las asuman los presupuestos públicos) y, según ello, la deuda futura estimada puede producir que exista una pérdida de credibilidad de los banqueros e inversores internacionales acerca de la posibilidad de repago de las deudas públicas. Es posible pues que, si no se pide el rescate, los inversores internacionales opten por no apoyar la deuda pública del Reino de España y que se vea obligado a suspender pagos.

-          También esta suspensión de pagos podría llevar aparejada la suspensión de pagos de muchos de los bancos y empresas del país.

-          Si finalmente se hiciese un referéndum (en reconversión.es se habla de esta posibilidad) y si en este referéndum se considerase que sale más a cuenta que simplemente el Reino de España quiebre y liquide, quizás los españoles acogerían con gran satisfacción un cambio político relevante: el paso de una monarquía a una República.  

Evidentemente todo esto hoy parece casi imposible. 

Todavía parece estar en nuestras manos nuestro destino. No desaprovechemos 

la ocasión de no repetir tan desgraciada historia. 

Solicitemos el rescate, pongamos orden y empezaremos a poder arreglar todo lo 

que se debe arreglar. 

Penas con pan no son lo mismo que penas sin pan. Si las penas son con pan, 

éstas se llevan mucho mejor y ello permite solucionar muchas, muchas cosas. 

Sólo hace falta voluntad y valentía política. La solución está en nosotros 

mismos. No hay enemigo externo. No tenemos excusa.

La historia a veces se repite. Recordarla sirve para no volver a cometer los 

mismos errores. 



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Preocupante similitud entre la España actual y la del Reinado de Isabel II


 

ha sufrido en toda su historia numerosos problemas de pago en su deuda pública:

Monarca

Año

Felipe II

1557

Suspensión de asientos

1575

Suspensión de asientos

1597

Suspensión de asientos

Felipe III

1607

Renegociación asientos

Felipe IV

1647

Suspensión de asientos

1652

Suspensión de asientos

1662

Suspensión de asientos

Carlos II

1666

Suspensión de asientos

Carlos IV

1799

No se pagan los intereses

Fernando VII

1914-1820

Déficit

Isabel II

1866

Quiebra de la deuda

Guerra Civil

1939

Impago deuda republicana

Según mi opinión, tiene un interés especial recordar el Reinado de Isabel II (1833-1868), el cual acabó con un final desgraciado. No en vano llamaron a la Reina, la Reina de los Tristes Destinos.

Varios hechos marcaron ese final desgraciado:

-          La Reina interfirió, influenciada por sus ministros y religiosos de la corte, con frecuencia en la política de la nación lo cual la hizo impopular entre los políticos.

-          La creación de la Red Ferroviaria supuso un boom que sirvió para enriquecerse a muchos personajes de la clase noble (la madre de la propia Reina o el Marqués de Salamanca, recibiendo éste incluso tratos de favor en forma de subvenciones y otras prebendas).

-          La inversión realizada en la construcción del ferrocarril fue descomunal y se realizó vía finanzas públicas y endeudamiento público.

-          Esta inversión también comportó la financiación por parte del capital privado (vía facilidades de pago por parte de las empresas constructoras o vía financiación por parte de la mayoría de los bancos españoles).

-          La solvencia del Reino dependió pues de la solvencia de las empresas y de los bancos participantes y viceversa.

-          Debido a este elevado endeudamiento, fue necesario ofrecer una altísima rentabilidad para atraer financiadores, la cual contribuyó a una pérdida de credibilidad sobre la posibilidad de repago de las deudas públicas y privadas.

-          Al perderse la credibilidad los banqueros y los inversores internacionales optaron por no apoyar los planes reales, así que la Reina se vio obligada a suspender pagos.

-          Esta suspensión de pagos llevó aparejada la suspensión de pagos de empresas y bancos.

-          Tal era situación que finalmente el Reino de España quebró, se liquidó y dio paso a la Primera República la cual fue acogida con gran satisfacción por la sociedad de entonces por el mal momento económico que pasaba. También los políticos (los que mal influenciaban a la Reina y los que no) se vieron beneficiados con el final acaecido.

Varios hechos actuales parecen repetirse:

-          El Rey ha empezado públicamente a adoptar un papel político que ha originado el malestar de algunos políticos (catalanes en este caso). Se desconoce públicamente si ministros y/o religiosos cercanos a la corte como en el caso de Isabel II han influenciado en esa decisión.

-          La bonanza provocada por el boom inmobiliario sirvió para enriquecerse a personajes de la clase noble (dio paso a numerosos fondos públicos, y algunos de estos fueron a parar a empresas de algún noble -Duque de Palma, con tratos de favor en forma de subvenciones-)

-          El dinero destinado al boom inmobiliario también fue descomunal, el cual derivó en una crisis bancaria y en una cada vez mayor asunción de esta por el presupuesto público, generando cada vez más un mayor endeudamiento público.

-          El capital privado (bancos) también participó en gran medida en la financiación del boom inmobiliario  (empresas constructoras, bancos).

-          La solvencia del Estado depende de la resolución de la crisis bancaria y de la solvencia del sistema bancario español y viceversa.

-          Debido a este elevado endeudamiento público y privado y la alta dependencia de bancos y Estado es necesario ofrecer una altísima rentabilidad para atraer financiadores (en forma de prima de riesgo), la cual contribuye a una pérdida de credibilidad sobre la posibilidad de repago de las deudas públicas y privadas.

-          Estamos en un punto en que, si no se pide el rescate, los intereses de la deuda, los déficits futuros estimados (si se decide que todas las provisiones bancarias futuras las asuman los presupuestos públicos) y, según ello, la deuda futura estimada puede producir que exista una pérdida de credibilidad de los banqueros e inversores internacionales acerca de la posibilidad de repago de las deudas públicas. Es posible pues que, si no se pide el rescate, los inversores internacionales opten por no apoyar la deuda pública del Reino de España y que se vea obligado a suspender pagos.

-          También esta suspensión de pagos podría llevar aparejada la suspensión de pagos de muchos de los bancos y empresas del país.

-          Si finalmente se hiciese un referéndum (en reconversión.es se habla de esta posibilidad) y si en este referéndum se considerase que sale más a cuenta que simplemente el Reino de España quiebre y liquide, quizás los españoles acogerían con gran satisfacción un cambio político relevante: el paso de una monarquía a una República.  

Evidentemente todo esto hoy parece casi imposible. 

Todavía parece estar en nuestras manos nuestro destino. No desaprovechemos 

la ocasión de no repetir tan desgraciada historia. 

Solicitemos el rescate, pongamos orden y empezaremos a poder arreglar todo lo 

que se debe arreglar. 

Penas con pan no son lo mismo que penas sin pan. Si las penas son con pan, 

éstas se llevan mucho mejor y ello permite solucionar muchas, muchas cosas. 

Sólo hace falta voluntad y valentía política. La solución está en nosotros 

mismos. No hay enemigo externo. No tenemos excusa.

La historia a veces se repite. Recordarla sirve para no volver a cometer los 

mismos errores. 




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