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No deja de ser curioso, cuando
menos para mí, que haya sido precisamente hasta después de pasadas las
elecciones en las que el Partido Acción Nacional (PAN) recibió una tremenda
paliza peor que la que sufrió Julio César Chávez jr. que el aún presidente Felipe Calderón Hinojosa
se hubiese decido a entrarle al juego de la política y haya decidido ser algo
más que un mero receptáculo de la basura que, prácticamente cualquiera, le
quisiese echar. Y es que resulta ser que
ahora le atinó al momento exsacto para enviar al Congreso dos iniciativas de
ley porque resulta que tienen carácter de preferente para su análisis y que
además existe un plazo perentorio de 30 días para aprobarlas o desecharlas a partir de la fecha de ingreso a cada cámara y
en caso de no ser así se entenderá que fueron aprobadas en automático, es
decir, cuentan con afirmativa ficta. La
primera, y más difundida tanto en los medios de comunicación masiva, como en la
prensa escrita y en las llamadas redes sociales, es la ya famosa ley laboral,
que aunque no implica modificación alguna al artículo 23 Constitucional si
propone cambios, que ya fueron desechados casi en automático, a las formas como
se conducen los sindicatos tanto en sus elecciones internas como en el manejo
de sus dineros y también algunas otras "cosillas" que básicamente contemplan
mayores facilidades a los patrones para poder contratar, y sobre todo,
despedir, a los trabajadores como la contratación por horas y cierta regulación
para el llamado "outsursing", entre otras.
De entradita, o mejor dicho, de salidita, ya se lo amoló.
El asunto tiene sus curiosidades
pues prácticamente ya le aprobaron, casi intacta, la parte que tiene que ver
con contrataciones, contrataciones por horas, temporales, despidos, formas de
despido y demás pero tanto las así llamadas "izquierdas", como el
Partido Revolucionario Institucional (PRI) le rechazaron sin miramiento, ni
discusión alguna, toda la parte que tiene que ver con la transparencia
sindical, hecho que exhibe, tanto a los primeros, como al partido vencedor en
la elección presidencial del 2012 y que prácticamente arrasó en estados,
municipios y el congreso, como partidos corporativos con fuertes intereses,
tanto legales, como extra legales, en los sindicatos y las perversas complicidades que tienen con estos. Así pues, antes de siquiera de rendir protesta
como Presidente Constitucional y de comenzar a tantearle el agua a los camotes,
Enrique Peña Nieto (EPN), ya cuenta con tremendo banderillazo que no lo deja
nada bien parado ni con mucho espacio para arrimarse a un ladito. Al mismo tiempo,
vía senado, le deja otro problemita, el de la transparencia, o mejor dicho,
falta de ella, en el ejercicio del gasto público en los estados y municipios a
todo lo largo y ancho del país. Por supuesto también se aborda el tema del
endeudamiento, las condiciones para contratarlo y sus formas de uso ¿impedirá
esto que algún municipio mande nuevamente aviones con 25 millones de pesos en
efectivo en tiempos de campañas electorales
para "pagarles a los músicos de alguna feria"? o bien que al
más puro estilo de Moreira, con documentos y firmas falsas incluidas se
contraten deudas por 36 mil millones de pesos sin que nadie hasta la fecha sepa
bien a bien cuál fue su destino final?
La cereza del pastel.
Y no conforme con ello fue la
sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, a deslizar, como sin querer
queriendo, al más puro estilo del Chavo del 8, la posiblidad de cambiar el
enfoque de perseguir el tráfico de drogas por uno de "regulación del consumo".
Y aunque ya le respondieron que esa no es una tarea de la ONU, el caso es que
fue a ponerle el cascabelito al gato y mal que bien el mensaje ya se quedó ahí.
Esto es aún más llamativo que todo lo anterior, ya de suyo importante,
intrincado y con sus ¿inevitables?
asegunes. Desde el inicio mismo del sexenio, la promesa de campaña de
convertirse en "el presidente del empleo" quedó, sino relegada,
cuando menos sí opacada por la "declaratoria de guerra contra el
narcotráfico", las víctimas mortales se cuentan por miles, y se dice que
la gran mayoría han sido narcos caídos ya sea por vendettas o venganzas entre ellos, o bien por enfrentamientos con
los cuerpos policíacos y las fuerzas armadas. El caso es que una, y otra vez se
ha dicho, hasta el hartazgo, que no se puede ni se debe, claudicar ante el
crimen organizado. Incluso poquitos días antes de partir a Estados Unidos
pusimos escuchar al presidente Calderón decir que si lo que quieren quienes
critican su estrategia anti narco es que les diga algo así como: "Pásele,
aquí le entrego al país, lo quiero mucho, pero ni modo, aquí lo tiene !Pase
usted!" Por ello me pregunto si
tenemos un presidente bipolar, cosa que definitivamente no creo, o bien, le
está preparando el camino a su odiado archienemigo político y sucesor para que
éste comience a realizar un cambio en la
estrategia. Naturalmete esto tuvo que haber sido negociado previamente, de lo
contrario uno no podría explicase el porqué de ese discurso que lo obliga a uno
a preguntarse ¿Preparándose para un brusco viraje?