Cuenta una antigua leyenda china, que por el año 2700 a.C. el Emperador Chen-Nung, para prevenir las infecciones que traía el agua, ordenó hervir toda agua de consumo humano. Así fue como accidentalmente cuando estaba hirviendo su agua a la sombra de un árbol del té silvestre cuyas hojas se mecían dulcemente con la brisa, unas hojas cayeron en su olla. La curiosidad lo llevó a probar lo que sería la primera infusión de té, la cual le pareció refrescante y estimulante. Chen Nung introdujo así la costumbre de consumir té en su corte, costumbre que rápidamente se fue extendiendo a todo su pueblo.



