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No
se trata de una reforma en profundidad sino de retoques puntuales a la actual
LOE. Pero esos retoques pretenden demasiado con muy poco trabajo. Algo propio
de un ministro como el actual. En una palabra: trabajar poquito pero que
parezca que trabaja de forma ingente. Quienes tenemos la suerte de conocer su
trabajo, sabemos que es así y no vale dar inútiles vueltas a ese modelo de
hacer ver sin ser. En ello nos ha dado la razón uno de los semanarios de
educación, caso de MAGISTERIO: "nunca se pretendió tanto con tan
poco".
La
LOMCE no va a ser una ley nueva. Se va a retocar la LOE, como decía antes, pero
esos retoques son claves para que algunos sectores 'levanten las patas' y se
genere revuelo. Hasta ahora, los retoques llevados a cabo por el PSOE en sus
reformas no han conducido a nada merecedor de atención. Las reformas
suelen ser ideológicas, en vez de técnicas. Se nota que cada ministro quiere
dejar su impronta y que la ley lleve su nombre. Algo así como lo sucedido con
el ex ministro Moscoso y los desaparecidos días de libre disposición para los
funcionarios. ¡Qué mal sonaría eso de Ley Wert!
El
borrador del Anteproyecto de ley ya lo tenemos en las manos. Hoy no lo vamos a
analizar por completo porque precisamos de una reflexión más sosegada. Lo que
sí advertimos a simple vista son algunas modalidades de reválida, o algo
parecido, que en principio no me parecen desacertadas. Es justamente lo que no
gusta a la izquierda de este país, más proclive a que todos pasen de curso y
todos titulen, con la menor exigencia y así mejorar la estadística de cara a
Europa. Creen que eso es más igualitario porque en sus esquemas mentales no
entienden la competitividad, tan necesaria para trabajar en pro de la calidad y
de la excelencia. Justo lo contrario de lo que era la denostada LOGSE: una ley
que pretendía igualar a todos por abajo, con lo que incurría en una auténtica
aberración, dejando a la media del alumnado a su aire y totalmente abandonados
a los mejores. Aquel falso igualitarismo de la LOGSE ha condenado a buena parte
de una generación: lo veo y compruebo a diario.
Una
medida que no nos parece mal es que se profesionalice la dirección de los
centros; algo en lo que siempre se incide pero nadie se atreve a llevarlo a
cabo. Cuando conozcamos las medidas concretas, comprobaremos si van por buen
camino o es otro brindis al sol. Recuerden que las Direcciones Provinciales de
Educación casi siempre muestran unas entendederas bastante deficientes, con lo
que desajustan las intenciones del legislador y de la propia norma. Y si
alguien lo duda, se lo demuestro cuantas veces quiera y desde el punto de vista
que prefiera.
Leo
un poco más adelante y entiendo que la LOMCE pretende -- además de esa
profesionalización de los directores-- su plena responsabilidad sobre el
centro, junto al impulso de proyectos educativos innovadores y propios. Sí, sí,
como lo leen. ¡Qué bien se escribe en el papel y cuántas pegas encuentran los
equipos directivos cada vez que pretenden poner algo en marcha, sobre todo si
cuesta euros!
Ya
me dirán cómo se aborda cuanto digo en el párrafo anterior, si ni siquiera la
Junta de Castilla y León, por poner un ejemplo, ha enviado a los centros
educativos el dinero para gastos de funcionamiento correspondiente al ejercicio
económico 2012: apenas unos euros ha sido la dotación, a modo de propina/limosna,
y todo porque la Consejería de Educación y la de Hacienda van por caminos
distintos y de forma atropellada, lo que hace que el profesorado se encuentre
desconcertado. La propia Junta de Castilla y León demuestra estar en bancarrota
(no entiendo por qué no acude al Fondo de Liquidez Autonómica antes de que se
agoten los dieciocho mil millones). Lo que dice la primera, lo desmiente la
segunda o no autoriza ni libra los pagos que anuncia la primera. ¡Lo más
parecido al ejército de Pancho Villa! Como notario de ello, doy fe.
Jesús
Salamanca Alonso