El puro

Una cosa es que no debiera de fumar, el tabaco es perverso, y otra muy distinta que el señor Rajoy, en su condición de persona libre y mayor de edad, se fume un puro, un ciento, o los que le apetezcan. Pululan por ahí unos sagaces puritanos, orondos de hipocresía, que se han escandalizado por un hecho tan habitual, normal, y natural como que una persona, aunque se llame Rajoy y sea el presidente del Gobierno de España, fume un puro mientras pasea por la Sexta Avenida en Nueva York. Estamos llegando a unos límites de imbecilidad que cualquier cosa, por nimia e insignificante que sea, aunque sea fumar, nos provoca tal irritación y desasosiego que raudos aprovechamos para acosar, defenestrar, y ridiculizar al personaje.

 

. Pululan por ahí unos sagaces puritanos, orondos de hipocresía, que se han escandalizado por un hecho tan habitual, normal, y natural como que una persona, aunque se llame Rajoy y sea el presidente del Gobierno de España, fume un puro mientras pasea por la Sexta Avenida en Nueva York. Estamos llegando a unos límites de imbecilidad que cualquier cosa, por nimia e insignificante que sea, aunque sea fumar, nos provoca tal irritación y desasosiego que raudos aprovechamos para acosar, defenestrar, y ridiculizar al personaje.

Aparte de los numerosos devenires que diariamente se suceden en nuestra maltrecha España, cuya integridad se ve amenazada cada mañana que amanece por un puñado de necios, el presidente Rajoy, cumpliendo con su deber de impulsar acciones que favorezcan la mejor imagen de España en el extranjero y, al mismo tiempo, contrarrestar las campañas negativas, ruines y malignas que de forma rastrera se empeñan algunos en propagar, ha protagonizado una campaña en Nueva York para recuperar la credibilidad de España y, además, ofrecer un discurso en la sede de la ONU ante la Asamblea General.

Para cualquier neófito en la profesión periodística, incluso para los menos avispados, la actividad desarrollada en Nueva York por el presidente español, Mariano Rajoy, la gestión realizada, junto con la valoración de la campaña desplegada y su acogida, deberían de haber sido el objetivo central de la noticia. Pero como hemos podido ver no ha sido así. Los medios que juegan a oposición y casi siempre colaboran a divulgar, dentro y fuera, titulares dañinos y menos afortunados, han centrado el interés de la noticia del viaje del presidente a EE.UU. en el puro que fumaba mientras paseaba con otras personas por la Sexta Avenida. El resto de contenidos sobre la campaña de promoción no era importante. La fumata del puro si tenía interés. A eso le llaman en mi pueblo periodismo inteligente y de altura.

Cierto es que mientras Mariano Rajoy trataba de mejorar la imagen de España en el exterior, otros aquí se encargaban de exportar imágenes ponzoñosas y negativas, como la apuesta separatista de Cataluña promovida por Mas y sus boys, y las del rodeo e intento de asalto al Congreso de los Diputados. Efectivamente, ambas y desafortunadas estampas coincidieron durante la estancia del presidente en Nueva York, pero eso no justifica que se le crucifique porque se fume un puro.

Mientras algunos valoramos como positivas determinadas medidas que el Gobierno de Rajoy está obligado a tomar para superar la ruina económica recibida como herencia, en la misma medida censuramos y denunciamos la desafortunada serie de medidas impositivas y sociales aplicadas que van en detrimento de los ciudadanos y, además, resultan profundamente onerosas para los parados, pensionistas y, especialmente, para las economías domésticas.

Pero con todo y así, ello no es óbice ni cortapisa para que el presi se fume un puro, aunque sea cubano. Sí lo es, por el contrario, el hecho de que precisamente sea el puro la estrella de la noticia de su viaje a EE.UU.

UNETE



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