Los espejos de Borges y la UNIÓN EUROPEA

Un día le preguntaron a Borges por qué odiaba los espejos. Su respuesta no dejó indiferente a nadie: "los odio porque son multiplicadores de la realidad".

 

. Su respuesta no dejó indiferente a nadie: "los odio porque son multiplicadores de la realidad".
Una descripción demasiado real para el maestro de la ficción.

Si Borges viviera y estuviese en Suiza en dónde pasó los últimos años de su vida, seguramente ante la pregunta ¿qué opina Ud. maestro de la UE?, habría dicho: "es como la Torre de Babel". En referencia al antiguo testamento, que según algunas interpretaciones del Génesis, los hombres pretendían alcanzar el cielo, con la construcción de esa torre.

Después de los acontecimientos vividos en las últimas horas, como siempre sostenidos en declaraciones de líderes europeos, nos preguntamos si estamos construyendo nuestra particular Torre de Babel europea, ya que la meta ambiciosa de unidad política, fiscal y bancaria que den por fin soporte jurídico completo a la unidad monetaria, de momento lejos está de llegar al cielo.

No comulgamos con los agoreros que indican que el proceso más bien está en camino del infierno. Aunque tampoco nos entregamos en cuerpo y alma a los que solamente ven virtudes en el sinuoso camino de construcción europeo, sin un solo resquicio para la crítica.

¿En qué espejos se multiplica la realidad compleja de esta construcción europea?

Los espejos borgianos de la UE son diversos, pero cada uno de ellos está reflejando problemáticas que durante años estuvieron dormidas y hoy resucitan a medida que la crisis fue sacando a la luz las auténticas vocaciones europeístas de algunos, frente a los tradicionales nacionalismos que parecían enterrados, pero que han aflorado nuevamente.

Se han multiplicado estas imágenes nacionalistas, reflejadas en electorados de los países de la Europa fuerte, que presionan a sus líderes políticos, para que dejen de financiar a los países endeudados del sur.

Cada vez que surge un nuevo encuentro entre nacionalismo y construcción europea –más bien choque- aparece la imagen borrosa que se refleja en los espejos de las políticas económicas, en las instituciones europeas (Comisión, Consejo, Parlamento, BCE, etc.) y también en los medios de comunicación, de los que algunos son más escépticos sobre el éxito final de la UE, aunque hay una mayoría que opina que el euro y una nueva Europa es un proceso irreversible. Una imagen sin fisuras.

Un cierre de septiembre complicado

No siempre después de la tormenta viene la calma. En la UE se da que una vez ha pasado la tormenta, rápidamente se pasa a otra. Lo que sucede es que últimamente los Alemanes, Finlandeses y Holandeses (únicos con la triple A) ya ven peligrar su calificación crediticia y su estado de bienestar.

La carta que enviaron hace 48 hrs. los ministros de Finanzas de Alemania, Finlandia y Holanda, en la que ponían en duda que el Fondo de Rescate pudiera ayudar de forma directa a la banca, negándose a que el MEDE asuma las pérdidas que ocasione ese programa, tal y como habían acordado los líderes de la UE este verano, pone de nuevo a España al borde del abismo.

Alemania, Finlandia y Holanda han roto tres meses después algo que estaba acordado o, al menos apalabrado. Porque la evidencia demuestra que las palabras en Bruselas no tienen valor, ya que pueden comprometerse un día pero al siguiente hacer una nueva interpretación de la realidad según sea su conveniencia.

Pero incluso una semana después de aquella cumbre de junio, también Holanda y Finlandia se desmarcaron del documento que ellos mismos habían firmado y rechazaron que el fondo europeo pudiese comprar deuda pública de países con problemas.

El MEDE puede asumir la responsabilidad de los problemas que ocurran bajo su nueva supervisión, pero los activos heredados deben permanecer bajo la responsabilidad de las autoridades nacionales. ¿Adonde fueron a parar los anuncios de Jean Claude Juncker, acerca de que la recapitalización directa podría aplicarse con efecto retroactivo?

Europa aun saliendo de esta crisis no será la MISMA!!

Se corre el riesgo que la crisis europea deje a Europa sumida en un hervidero de odios, rencores, acusaciones múltiples, injurias, atropellos, exteriorizaciones de ira entre países vecinos, fanatismo, resentimientos étnicos y sociales, rivalidades insoportables. Ya nada será igual. Tanta desconfianza y rechazo concentrado de unos (los más ricos) hacia los otros (los más expuestos) no puede traer nada bueno. La idea europeísta concluyó con una ola tipo tsunami, que destruye todo a su paso.

¿Y todo por qué? Porque Europa siempre se ha visto a sí misma como el centro del mundo y el origen de Occidente. La segunda afirmación sigue siendo válida, pero la primera se ha desplazado. Porque se ha descuidado y no ha tomado debida nota de que el poder cambia de manos y mira hacia el oriente y los grandes países emergentes.

Una Europa cuyo Estado de Bienestar es -o era-, deseado por todo el planeta y su diseño institucional único en el mundo que es la UE, responde a una UNIÓN de intereses que se debía construir soportada en la diversidad, para ahondar y profundizar en las cuestiones comunes, explotar su estratégica posición geográfica, su patrimonio cultural, sus logros científicos, el alto nivel educativo y de sus pueblos, etc.

¿Cómo es posible que los líderes europeos actuales que están en altos puestos de responsabilidad para conducir nuestro destino, tiren todo por la borda?

Venimos denunciando la falta de liderazgo europeo para salir de la crisis. También tenemos la tentación de hablar de incompetencia en varios de ellos (no vamos a dar nombres). Pero sí estamos seguros ahora después de seguir los acontecimientos desde el verano hasta esta última semana de septiembre, que lo que está fallando es más grave aún: la concepción fundacional que significa la UNIÓN EUROPEA.

Estos principios parece que ya no están presentes y los líderes se están aferrando más a posiciones partidistas y de electorados insatisfechos, que a los principios de solidaridad que inspiraron a los padres fundadores de la Europa de postguerra.

Qué nos espera de ahora en más

Es evidente que tenemos que ir cuanto antes a un nuevo acto fundacional de la UE (Maastrich, Tratado de Lisboa, etc.) y poner definitivamente los rieles por dónde deben moverse los estados miembros para evitar que se produzcan los errores del pasado.

Porque debemos aclarar, que la solidaridad que pedimos hoy en Europa no es la misma que la solidaridad fiscal con fin de redistribuir riqueza y cohesionar los territorios que inspiraron Maastrich. El concepto que le pedimos hoy a la solidaridad va más allá, ya que se trata de repartir las pérdidas o riesgos de pérdidas consecuencia de los errores de los estados o la banca, cuando no actitudes irresponsables amparadas en el paraguas de la UE que para los inversores era una garantía, ya que las deudas eran en euros y siempre terminarían pagándose. Este fue uno de los errores, ya que si se hubiesen querido endeudar en dracmas o en pesetas, los inversores se lo hubieran pensado dos veces.

El problema de fondo es que ni la banca ni el estado pueden soportar las deudas o pérdidas consecuencia de sus actos, e incluso aunque nos presten o rescaten será muy difícil salir de esta situación.

¿Estamos quebrados de hecho?

Si no lo estamos, ¿cuánto tiempo y crédito están dispuestos a darnos para recuperarnos? Evidentemente si nos rescatan sin quita, el tiempo de recuperación será muy largo.

Ya no es tiempo de vacilaciones. Es tiempo de acciones y que el Ejecutivo español explique bien qué es lo que piensa hacer.

 

Ramón Fraile Duque

Rubén E. Bianco

José Luis Zunni

UNETE



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