Siempre digo "bolivarista" y nunca "bolivariana" para referirme a la pretendida "revolución", porque su motor no está en los ideales del Libertador sino en la plata constante y sonante. En ese sentido, Chávez, Fidel y compañía han perfeccionado un sistema de reparto dinerario, en bolívares y dólares, para convertir a una gran porción de la renta petrolera venezolana en un instrumento de captación, sometimiento, soborno y apaciguamiento.



