Cuando los políticos NO RESUELVEN LOS CONFLICTOS antes que queden fuera de control

En las últimas horas estamos siendo testigos de una auténtica “prueba de campo” de lo que trata la “teoría de los conflictos”.

 

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Y créanme…si hay una lección que aprender, es que si los políticos dijesen siempre la verdad, muchos conflictos jamás sobrevendrían. Pero esto es casi imposible. Como decía George Orwell, “en un mundo de mentira y falsedad, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”.

 

Si alguien piensa que los conflictos generados dentro de una organización o entre organizaciones, son de naturaleza distinta a los que se producen en el ámbito político, se equivoca. En ambos subyace la causa principal de todo conflicto y de la propia naturaleza humana: problemas en la comunicación. Técnicamente le llamamos a esto “rupturas en la comunicación”.

 

Romper con la hostilidad de posiciones antagónicas

En vez de “cerrarse en banda” en una posición, las partes acuerdan explorar mutuamente los supuestos en los que basan sus puntos de vista. Una vez que van surgiendo a la superficie estos supuestos ocultos, es posible entonces compararlos con la realidad y conjuntamente buscar un camino de aproximación.

 

Método de aproximación de posiciones

* Se requiere de una descripción precisa del problema. Sin falsedades. Datos ciertos.

* Es fundamental escuchar la posición de la otra parte (cómo focaliza, cuál es su opinión).

* Actuar con la humildad renunciando a hacer prevalecer nuestra posición (no escuchándonos únicamente a nosotros mismos, como si la otra parte no contara).

* No precipitarse.

* Se debe renunciar a ejercer una actitud de negación –tener prejuicios- sobre la posición de la otra parte.

 

Pero una de las cosas que he aprendido de los “buenos líderes” es que lo que favorece la aparición de conflictos es el miedo a plantear con claridad los objetivos que se han fijado en la organización, etc. Tres cuartos de lo mismo en la arena política. Todas las cartas sobre la mesa y ningún as en la manga.

 

¿Qué pasa cuando se quiere hacer cualquier cosa antes que enfrentarse a la verdadera naturaleza del conflicto o a las personas involucradas en el mismo?

Esto lo vemos a diario en el mundo de la política: asuntos no resueltos que son generadores potenciales de conflictos; percepciones equivocadas sobre posiciones que sostienen unos y están en contra otros, justamente porque prevalece el lenguaje político (tendencia a la ambigüedad) y no el lenguaje ordinario que facilita llegar al fondo de la cuestión y abordar el problema; cuando no el prejuicio o tópicos sobre la intencionalidad de determinada personalidad o grupo político.

 

Algunas técnicas que deberían aplicar los políticos en sus diferencias para no generar conflictos o agravar los existentes

1º Desentrañar la verdadera naturaleza del reclamo de la otra parte.

2º Partir de la base de la honestidad y buena intención de las partes que mantienen una disputa.

3º Gestionar bien el tiempo para la resolución, ya que asuntos que abordados oportunamente evitan que se pasen a una categoría de “fuera de control”.

 

Hay una tendencia natural de los líderes políticos, a evitar la resolución de manera urgente. Manejan los plazos como si el tiempo fuera a corregir los desperfectos. Podría suceder que ocurra así con alguno, pero sería la excepción y no la norma.

 

Cuando el escenario en el que se pretende resolver un conflicto, por el contrario propicia la persistencia del mismo

Es importante que el escenario sea el adecuado. Que no sirva para inducir a las partes a mantener las posiciones que sostenían antes del encuentro. De ahí que el “terreno neutral” predispone a encuentros abiertos y cordiales, para ir al fondo de la cuestión.

 

Las declaraciones políticas ex ante y ex post de la reunión, pueden alejar definitivamente la única oportunidad de solución del conflicto

Cuando estos errores se cometen, hay que dudar de la voluntad real y efectiva de una o de ambas partes para acometer el camino de solución. Los aspectos formales que rodean a las negociaciones, son muy importantes para facilitar el entendimiento y la aproximación de posiciones.

 

Los políticos deben esforzarse más en la prevención de muchos conflictos que de haber sido atajados a tiempo, no hubiesen entrado en la categoría de “FUERA DE CONTROL”.

 

UNETE



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